El alcalde de Tunja, Mikhail Krasnov, sigue cometiendo presuntos actos de corrupción con los recursos del municipio. El más reciente es pagarle a su abogado para el proceso disciplinario que enfrenta ante la Procuraduría, con contratos con el municipio de Tunja. Una situación en la que los impuestos de los boyacenses están financiando la defensa que el burgomaestre debería cancelar con su bolsillo. Así es la historia.
El 12 de noviembre de 2023, publicamos una columna titulada ‘El alcalde ruso está inhabilitado’. En esa investigación denunciamos con pruebas documentales que, el profe, como le gusta que le digan a Krasnov, había sido contratista del municipio un año antes de ser elegido alcalde el 29 de octubre de 2023.
El colombo ruso tuvo varios contratos como catedrático de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, UPTC, pero la inhabilidad, según el análisis de la ley, la produjeron únicamente dos contratos. El primero, el número 1953, firmado el 28 de octubre de 2022 y finiquitado el 25 de noviembre del mismo año, por un valor de 6.131.200 pesos mensuales. Con el objeto de: “desarrollo de los programas de extensión, dictando cuatro cursos de idiomas (alemán y ruso), cada uno de 40 horas, para un total de 160 horas, dirigido a los estudiantes, administrativos y docentes de la UPTC, sede Tunja”. La ubicación es importante.
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