
Claude: el chatbot que desafía al Pentágono y a ChatGPT
Anthropic, la empresa creadora del chatbot Claude, se ha opuesto a la utilización de su producto en acciones de guerra por parte del gobierno de Estados Unidos. Según Eduardo Sánchez, corresponsal de Cambio en Europa, ello ha colocado a Claude como una alternativa más confiable que ChatGPT.
Por: Eduardo Sánchez
La inteligencia artificial (IA) es una de las tecnologías más disruptivas de la historia y está seguramente destinada a revolucionar la economía mundial y nuestra vida cotidiana. Si bien el término existe desde el año 1956, cuando fue utilizado por el científico gringo John McCarthy, su entrada en el lenguaje corriente data de noviembre de 2022, con la introducción comercial de ChatGPT, el chatbot, que es un robot de conversación o herramienta informática de preguntas-respuestas, de OpenAI. Esta es una aplicación utilizada diariamente por millones de personas para generar medios de todo tipo, responder preguntas o simplemente entablar conversaciones. Y el éxito de ChatGPT llevó a todos los gigantes informáticos a producir sus propias herramientas de este tipo de IA, llamada generativa o modelos de grandes lenguajes (LLM en inglés): Gemini por Google, Copilot pot Microsoft, etc.
OpenAI fue creada inicialmente como empresa de investigación sin ánimo de lucro, pero Sam Altman, su carismático consejero delegado, se reveló muy rápidamente como un hombre de negocios voraz e insaciable, y la transformó en un colector de gigantescos fondos de inversión. Así, prometió que, en un corto tiempo, se pasaría de la IA generativa al Santo Grial: la inteligencia artificial general (AGI, en su sigla en inglés), o sea, aquella capaz de rivalizar y vencer a la inteligencia humana. Y el paso a la AGI sería simplemente un problema de escala de las infraestructuras de cálculo y de almacenamiento de datos (data centers) necesarios para los entrenamientos de los algoritmos subyacentes a la IA. Las big tech se han lanzado entonces a una carrera desenfrenada de construcción de data centers y de centros de cálculo gigantescos. Pero de esta carrera ha resultado un solo ganador, desde el punto de vista económico: Nvidia, el fabricante de los circuitos de cálculo utilizados casi de manera monopolística en estas infraestructuras. En efecto, el éxito popular de los chatbots de IA no se ha acompañado por beneficios para su industria y las inversiones gigantescas están asociadas a perdidas enormes. Se habla inclusive del peligro de una burbuja financiera que arriesga de explotar en un corto plazo.
En noviembre de 2023, el Consejo de dirección de OpenAI despidió a Altman por “no ser suficientemente sincero” en la evolución que quería darle a la empresa, y abandonó así los objetivos iniciales. Sin embargo, la presión de inversores como Microsoft cambiaron totalmente la situación: el Consejo de dirección renunció y Altman regresó con poderes casi absolutos. Este cambio produjo un éxodo de varios de los científicos fundadores de OpenAI, que partieron para crear sus propias empresas, y les dieron mayor importancia a la seguridad de las aplicaciones y a la búsqueda del bien común. Los más importantes fueron los hermanos Daniela y Dario Amodei, que crearon Anthropic y lanzaron muy rápidamente la aplicación Claude. Dario, CEO de Anthropic, tiene un doctorado en biofísica que le proporcionó las bases de sus trabajos de investigación en redes neuronales artificiales y aprendizaje automático (machine learning). Fue Vicepresidente de investigación en OpenAI. Daniela, Presidenta de Anthropic, fue Vicepresidenta de seguridad y política en OpenAI. Su carrera ha estado orientada a las humanidades y la gestión, y ha hecho estudios de artes liberales y música.
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