Ir al contenido principal
Ambulancias Aéreas: así funciona el servicio que atiende pacientes críticos a más de 10.000 pies de altura
Empresas

Ambulancias Aéreas: así funciona el servicio que atiende pacientes críticos a más de 10.000 pies de altura

El Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia hace alrededor de 4.000 traslados médicos al año. Crédito imagen: Cortesía.

Miles de pacientes en regiones apartadas solo pueden acceder a atención médica especializada por vía aérea. Así opera el sistema de ambulancias aéreas en Colombia, un servicio que funciona como una UCI en vuelo y conecta los lugares más aislados con hospitales de alta complejidad.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

Todos los días la doctora Viviana Ortiz se prepara, como muchos otros profesionales de la salud, para atender pacientes. Revisa sus equipos médicos, se pone su uniforme y lee las historias clínicas. La única diferencia entre Ortiz y otros colegas en el país es que su consultorio no está en un centro médico, funciona a más de 10.000 metros de altura, en una ambulancia aérea.

“Cambia absolutamente todo. Nuestro lugar de trabajo es externo; no estamos en un hospital”, dice la doctora encargada de liderar a 13 médicos y 14 profesionales de la salud, entre lo que hay enfermeros y personal de atención prehospitalaria del Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia, una de las 18 empresas habilitadas para prestar este servicio en el país.

No es lo mismo estabilizar un paciente en una clínica, con todas las condiciones a la mano, que en un pequeño avión en vuelo. Las ambulancias aéreas cuentan con todos los equipos, medicamentos e insumos necesarios para atender a los pacientes durante el traslado.  

El servicio de ambulancia aérea se encarga de conectar el sistema de salud con las regiones más vulnerables del país. Hay lugares donde no existe infraestructura hospitalaria suficiente o donde no hay personal médico especializado. Además, Colombia es un país con una geografía muy fragmentada. En capitales de departamento, como es el caso de Leticia, no existe una conexión terrestre con el resto del país. Y en muchas zonas del país solo es posible llegar por vía aérea.

avion3.png
En el país solo hay 18 empresas habilitadas para prestar el servicio de Ambulancia Aérea. Crédito imagen: Cortesía Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia. 

Allí, el avión ambulancia es la única alternativa para conectar a los pacientes con municipios o ciudades donde se encuentra el personal médico o la infraestructura necesaria para atenderlos.

Este servició nació hacia finales de 2013, cuando el transporte en ambulancia aérea fue incluido dentro de lo que hoy se conoce como el Plan de Beneficios en Salud (PBS).

El proceso funciona así: una persona, por ejemplo en la Amazonía, ingresa al sistema a través de un centro de atención primaria. Si allí no pueden tratarla, lsa remiten al hospital departamental. Ese hospital evalúa el caso y, si tampoco cuenta con la capacidad para atenderlo, se comunica con la EPS del paciente. La EPS tiene una central de referencias que busca una cama disponible en algún hospital del país con la capacidad para atender ese caso específico.

“Una vez encuentra el destino —por ejemplo, en Medellín, Bogotá o Bucaramanga— nos llama y nos dice: 'Necesitamos trasladar al paciente desde Leticia hasta el Hospital Pablo Tobón Uribe, en Medellín'. Nosotros realizamos el traslado y entregamos al paciente directamente en el hospital receptor”, cuenta Sebastián Pérez Restrepo, CEO del Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia.

Hace casi diez años, Pérez y su socio, Santiago Durán Ferro, comenzaron con un modelo de búsqueda y adquisición de empresas con el respaldo de un grupo de mentores e inversionistas vinculados a universidades estadounidenses para desarrollar el proyecto similar a cómo hoy opera esta industria en otros países.

En los últimos siete años, este grupo de ambulancias, que hoy concentra casi la mitad de la industria, ha invertido más de 30 millones de dólares de capital internacional (casi 100.000 millones de pesos) en la adquisición y desarrollo de tres empresas colombianas, cada una con más de 15 años de trayectoria en el sector: Colcharter IPS, la cual compraron en 2019; Ambulancias Aéreas de Colombia en 2022, y Solair, en 2024.

Hoy todas operan bajo el Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia, el cual tiene una flota de 18 aviones propios y realiza cerca de 4.000 traslados aeromédicos en regiones apartadas como la Amazonía, la Orinoquía, el Pacífico colombiano y el archipiélago de San Andrés.

Una jornada poco habitual

El día a día de la operación de una ambulancia aérea empieza mucho antes de ir a recoger al paciente. El primer paso es evaluar si ese paciente puede ser trasladado de manera segura en avión.

PHOTO-2026-06-03-10-31-22.jpg
Las ambulancias aéreas están equipadas como Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Crédito: Cortesía Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia.

La noche anterior a cada tripulación se le asigna una aeronave y un paciente, o un grupo de pacientes. “Como médicos revisamos las historias clínicas y verificamos que todas las condiciones sean adecuadas para realizar el traslado”, cuenta Viviana Ortiz. En cada avión viaja un piloto, un copiloto, un médico y un paramédico. La principal diferencia es que estas aeronaves pequeñas, más conocidas como avionetas, funcionan prácticamente como una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) volante.  

La base principal de operaciones del equipo del Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia está en el aeropuerto El Dorado, en Bogotá. Allí tienen sus hangares y una oficina donde trabajan dos grandes equipos: el de coordinación de vuelos, que recibe y asigna los casos, y el equipo médico, que evalúa la seguridad clínica del paciente.

Al iniciar la jornada, los primeros en llegar son los equipos de mantenimiento, que revisan la aeronave y todos sus sistemas para garantizar que esté en condiciones óptimas de despegar y cumplir el vuelo.

“Siempre hablamos de dos criterios fundamentales: la seguridad operacional y la seguridad del paciente. Si ambos se cumplen, el vuelo es viable”, explica la médica.

Los médicos recogen a los pacientes en ambulancias terrestres directamente del hospital. Esto se hace porque es más seguro evaluar el estado real de los pacientes en un entorno hospitalario que en un aeropuerto, ya que en muchas regiones, donde los recursos son limitados, no hay médicos, sino que el personal de enfermería es el que está a cargo del paciente.

Tras la evaluación inicial, los médicos conectan todos los sistemas de monitoreo, aseguran el paciente a la camilla y lo trasladan a la aeronave. La ambulancia terrestre debe esperar en el aeropuerto por unos minutos, por si el paciente se descompensa antes del despegue y no lo pueden trasladar.

Aunque durante el vuelo es frecuente que el estado de un paciente cambie por las condiciones a las que se someten los cuerpos al estar en el aire, como la presión o el comportamiento de los fluidos, hay dos momentos especialmente críticos: los primeros veinte minutos del vuelo y la fase de aterrizaje.

avion1.png
Mientras el despegue, una ambulancia terrestre acompaña a la aeronave por si se presentan complicaciones. Crédito imagen: Cortesía Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia. 

Estas dos fases del vuelo son en las que con mayor frecuencia un paciente puede presentar complicaciones. El trabajo de los médicos aeronáuticos es, precisamente, anticiparse a esos cambios y minimizar el riesgo de que el paciente se descompense durante el traslado.

Al día Ortiz puede hacer entre dos y tres traslados. Todo depende de la ruta. Un día puede comenzar en Bogotá y terminar en Leticia o en Quibdó. Hay vuelos muy largos, de tres o cuatro horas, mientras que otros duran apenas 45 minutos o una hora. Toda la flota realiza aproximadamente once traslados diarios.

“Esa es una de las cosas más bonitas de este trabajo. Siempre sabemos dónde comenzamos la jornada, pero no necesariamente dónde la vamos a terminar. Además, tenemos la oportunidad de conocer muchas regiones de Colombia y, sobre todo, de ayudar a poblaciones muy vulnerables”, cuenta la médica.

Gran parte de los pacientes que requieren este tipo de servicios provienen de municipios con pocos recursos, y para muchos de ellos este traslado representa la posibilidad de acceder a un tratamiento que puede mejorar su calidad de vida.

Desde muy pequeña Ortiz se interesó por la aviación. Su papá trabajaba en el aeropuerto y, aunque no estaba directamente relacionado con la operación aérea, creció rodeada de ese ambiente. “Cuando lo acompañaba podía hablar con pilotos y auxiliares de vuelo. Ellos me contaban sus experiencias y eso despertó en mí una pasión muy grande por la aviación”, recuerda.

La medicina siempre fue su vocación y al final tuvo la fortuna de poder unir esas dos pasiones en una sola profesión. Cuando Ortiz estaba en la universidad se imaginaba a futuro dedicándose a la investigación. No se le pasaba por la cabeza que su día a día, años más tarde, sería de operaciones y servicios médicos en condiciones extremas.

Estudió medicina en la Universidad Juan N. Corpas y siendo aún muy joven logró hacer prácticas con la Fuerza Aérea. “Allí conocí todo lo relacionado con la medicina aeronáutica y los traslados aeromédicos. Ellos fueron pioneros en este campo en Colombia”, dice.

Después se especializó en medicina aeroespacial en la Universidad Nacional, una rama de profundización muy poco conocida en Latinoamérica. Como parte de su formación tuvo la oportunidad de realizar prácticas en la NASA, donde aprendió sobre fisiología espacial. Al volver al país trabajó con la Aeronáutica Civil y la sanidad aeroportuaria en temas de seguridad operacional y protocolos sanitarios en aeropuertos. Luego trabajó con la Policía Nacional, con lo que empezó a hacer los primeros traslados aeromédicos.

No fue una temporada sencilla, coincidió con la pandemia. Sin embargo, esa experiencia, tan exigente como gratificante, le abrió el camino para ingresar al Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia, donde es la médica jefe.

PHOTO-2026-06-03-10-28-07.jpg
Viviana Ortiz es médica especializada en medicina aeroespacial. Crédito imagen; Cortesía. 

Un servicio que salva vidas

Los pacientes que necesitan ser trasladados en una ambulancia aérea suelen necesitar urgencias vitales y estar en situaciones críticas de vida o muerte. Aunque este servicio pareciera algo habitual en un país como Colombia, por su compleja geografía y desiguales condiciones socioeconómicas, la verdad es que sigue siendo desconocido para muchos ciudadanos.

“Nosotros somos una IPS y cada uno de nuestros aviones cuenta con una habilitación específica para operar como ambulancia aérea”, comenta Santiago Durán Ferro, el otro CEO de la compañía.

No cualquier avión puede prestar un servicio de ambulancia aérea. Solo pueden hacerlo las aeronaves habilitadas para ese fin. La regulación la hace tanto por la Aeronáutica Civil como por el Ministerio de Salud.

“En la práctica, cada aeronave se trata como un quirófano o una unidad hospitalaria. Cuando uno entra al avión, aunque sigue siendo una aeronave, el ambiente se parece mucho más al de una sala de cuidados intensivos que al interior de un vuelo convencional”, dice Durán Ferro.

PHOTO-2026-06-03-10-28-52 (1).jpg
Para prestar el servicio de ambulancia aérea, las aeronaves deben estar habilitadas tanto por la Aeronáutica Civil como por el Ministerio de Salud. Crédito: Grupo Ambulancias Aéreas de Colombia.

Cada aeronave está configurada como una unidad de cuidado intensivo en vuelo, equipada con tecnología médica avanzada y tripulación médica y aeronáutica certificada, lo que permite monitorear y atender pacientes en situaciones críticas durante todo el traslado.

Aunque el grupo realiza alrededor de 4.000 traslados médicos al año, esos traslados representan cerca de 12.000 vuelos, porque para completar un servicio muchas veces hay que volar hasta donde está el paciente, recogerlo y luego trasladarlo a una o incluso varias ciudades.

El avión puede, por ejemplo, iniciar su ruta en Bogotá, ir hasta Leticia, llevar al paciente a Bucaramanga, donde se habilitó el servicio y posteriormente se traslada de nuevo a Bogotá. Salvar una vida depende de lograr conectar un paciente con atención especializada en el menor tiempo posible. Y ahí es donde el transporte aeromédico se convierte en parte fundamental del funcionamiento del sistema de salud colombiano. 
 

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales