18 Noviembre 2022

¿Mancha en la pelota? El polémico Mundial de Catar 2022 que está por iniciar

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño.

Aunque Brasil 2014 y Rusia 2018 fueron mundiales cargados de controversia, Catar 2022 parece sobrepasarlos. Muerte de trabajadores, restricciones a las libertades y sobornos son solo algunas de las polémicas de las que es objeto el país anfitrión del Mundial.

Por: Santiago Luque Pérez

El Mundial de Catar 2022 no solo pasará a la historia por ser, muy seguramente, el último de las estrellas del fútbol Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. También porque su realización se hizo en un país con poca tradición futbolística, cargado de restricciones y con denuncias por violaciones a las libertades individuales.

A tan solo unas horas de que ruede el balón e inicie el mundial en Catar, la lista de cantantes que declinaron su participación en la cita mundialista ha ido en aumento. El llamado boicot no ha sido gratuito, las denuncias de trabajadores migrantes que han muerto en la construcción de los estadios ha sido una de las principales razones de los artistas.

La cantante Shakira, presente colombiana en los mundiales de 2006, 2010 y 2014 declinó su participación en la inauguración de Catar. El anuncio, que no se ha dado de manera oficial si no por fuentes cercanas a la artista, se une al de varios artistas que han criticado las vulneraciones a derechos humanos en el país de medio oriente.

Muerte de trabajadores

Las críticas que han llegado, no sólo de los artistas, sino de personas en todo el mundo están ligadas a varios factores. Uno de ellos es la cifra de trabajadores inmigrantes muertos en el sector de la construcción por obras para el mundial. Catar, un país con poco reconocimiento en el fútbol, debió en 10 años construir la infraestructura necesaria para una cita mundialista. 

Para poner en contexto, un país como Brasil, con una histórica tradición futbolera, invirtió años en la construcción y remodelación de estadios. De hecho, esta fue una de las causas de las protestas registradas en 2014, pues los altos costos de hacer el evento mientras los índices de pobreza y desigualdad eran altos.

Catar, con un Producto Interno Bruto (PIB) ubicado entre los 15 mejores del planeta, no pasa muchas preocupaciones por dinero. Sin embargo, las críticas están por la muerte de trabajadores de la construcción que, según cifras de The Guardián de principios de 2021, estaría rondando los 6.700. Esta investigación sólo tiene datos de inmigrantes de Bangladés, India, Nepal, Pakistán y Sri Lanka. Por esta razón la cifra podría ser mayor.

El gobierno de Catar no ha desmentido la cifra, aunque junto a la Fifa ha dicho que sólo tres personas han muerto en la construcción de estadios. Este último dato ha sido catalogado por medios como la Deutche Well de engañoso, pues la infraestructura para el mundial ha incluido hoteles, un aeropuerto, entre otras obras en las que no se estaría contando los muertos.

Las libertades sexuales y reproductivas

En Catar la homosexualidad es considerada sodomía y es penalizada con entre 1 y 3 años de cárcel. Aunque el país ha asegurado que permitirá el ingreso de personas de la comunidad LGBTIQ+, les solicitó no dar muestras públicas de afecto, que en general están prohibidas. No solo es ir agarrados de la mano, o darse un beso, los abrazos en público tampoco están permitidos sin importar la orientación sexual.

Las personas que incumplan esta ley podrían enfrentarse hasta a seis años de cárcel y a una sanción monetaria.

Los turistas también tendrán que obedecer a un código de vestimenta, que es más duro con las mujeres. Tendrán prohibido el uso de faldas y shorts por debajo de la rodilla y no podrán usar escotes.

Ni las mujeres, ni los hombres podrán mostrar los hombros. Los pantalones rotos tampoco están permitidos. Incumplir este código de vestimenta podría acarrear sanciones económicas o incluso privativas de la libertad.

Una de las historias que ha mostrado las dificultades que tendrán las mujeres en Catar ocurrió previa al mundial. En junio del 2021, Paola Schietekat, una mexicana que trabajaba para Supreme Committee for Delivery and Legacy, entidad encargada de organizar el evento futbolístico, fue condenada a 100 latigazos y 7 años de prisión luego de denunciar abuso sexual por parte de un hombre que entró a su cuarto e intentó violentarla.

Aunque en este país, a diferencia de otros de medio oriente, las mujeres tienen derecho a votar y a manejar, ellas “pertenecen” a un hombre, que puede ser su marido, su padre o su hermano. Además en caso de ser violadas son juzgadas por adulterio, como le ocurrió a Schietekat. 

La mujer pudo salir del país unas semanas después con apoyo de la embajada de su país, pero el juicio en su contra continuó en Catar.

El país árabe también ha sido enfático en recordar que las relaciones sexuales por fuera del matrimonio están prohibidas. Quienes incumplan esta ley podrán pagar hasta siete años de cárcel. Catar, de mayoría islamista, tiene prohibido las expresiones religiosas de otra religión en público.

En Catar tampoco está permitido el consumo de bebidas alcohólicas. Aunque en principio se había acordado la posibilidad de vender cerveza al interior de los estadios, a tan solo dos días de que comience a rodar el balón, está decisión cambió y se prohibió. Las personas también pueden ser arrestadas y multadas por estar bajo los efectos del alcohol en vía pública.

Un Mundial que empezó mal

Desde un comienzo se sabía que Catar es un país conservador con prohibiciones para las mujeres y para las minorías. A pesar de esto, la Fifa lo eligió como sede de la cita mundialista de 2024.

No solo no tenía una infraestructura propia para un Mundial de Fútbol, también competía con países que ya habían albergado este evento. Además del clima desértico del país y de las restricciones en libertades individuales, hacían que Catar no fuera un fuerte candidato, al menos en el papel.

Sin embargo, la sede para el Mundial de 2022 le fue otorgada a Catar en diciembre de 2010. Le ganó el pulso a países como Estados Unidos, Australia, Corea del Sur y Japón. Las denuncias de sobornos para la elección no se hicieron esperar.

Unos años después la mayoría de directivos de la Fifa que votaron por este país terminaron presos en el escándalo conocido como Fifagate.

En abril de 2020 un auto de acusación de un Tribunal de Nueva York mencionó entre entre los cargos a posibles sobornos recibidos por cinco exmiembros del Comité ejecutivo a cambio de sus votos para las candidaturas de Rusia y Catar. Hasta la fecha el caso no ha sido juzgado.