
Robots que corren, juegan fútbol y le ganan a Usain Bolt: qué son los Juegos Mundiales de Humanoides
En Beijing, 666 equipos y más de 2.000 robots compiten en deportes y tareas laborales. Más que quién gana, lo que revela el programa de competencias es qué puede hacer hoy un robot de forma autónoma y qué trabajos China apuesta a automatizar primero.
En la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, que tienen lugar en el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad en Beijing, compiten 2.056 robots (311 por ciento más que en la primera edición) y 666 equipos (138 por ciento más que en 2025). Entre el 22 y el 26 de agosto, habrá más de 1.300 competencias individuales entre creaciones de 16 países de todos los continentes –aunque, claro, el 96 por ciento de los robots inscritos son propiedad de empresas chinas–.
Las competencias se dividen en dos segmentos: las que emulan las competencias deportivas de los humanos, y las que tienen como objetivo testear la capacidad de los robots humanoides para completar tareas prácticas vinculadas a oficios concretos del mercado laboral.
Más allá del acelerado crecimiento de empresas y robots participantes, lo que realmente está en juego es el diagnóstico de lo que los humanoides hoy son capaces de hacer y cuáles siguen siendo sus grandes falencias. Así, los Juegos Mundiales pueden ser leídos como un mapa de mercado, categoría por categoría, de los trabajos que más rápido van a insertar mano de obra robótica (autónoma).
Competencias deportivas
De las 30 competencias deportivas, 20 tienen como requisito la autonomía total de los competidores. En ese grupo están las pruebas de velocidad de 100, 400 y 1.500 metros; el fútbol, el breakdance, el taichi, entre otros.
Entre las 10 competencias que permiten la interferencia de un operador humano, porque todavía resultan de mucha complejidad para los humanoides, están el kickboxing, el levantamiento de pesas, el salto alto, el salto largo, y los 100 y 400 metros con obstáculos.
Si bien ver los videos de los robots jugando fútbol es todavía un ejercicio plagado de torpeza, movimientos mecánicos y fallos, la evolución de la industria da saltos exponenciales. Entre la primera edición, en 2025, y esta, el nivel de los humanoides pasó de un equipo de preescolar a un equipo de jóvenes en desarrollo. El resultado, juzguen ustedes, es un cóctel entre torpeza, ternura, ingenio y distopía.
Tiangong Ultra, el robot que superó la marca de Usain Bolt en los 100 metros
Se llama Tiangong Ultra y fue fabricado por el Beijing Humanoid Robot Innovation Center (representado por el equipo Tianzhuo en los Juegos Mundiales). La creación, financiada y desarrollada de forma mixta entre entidades estatales chinas, Xiaomi Robotics y UBTech Robotics, logró correr los 100 metros planos en 9,39 segundos, superando el récord histórico de 9,58 segundos que la leyenda del atletismo Usain Bolt impuso en el Mundial de Berlín de 2009. En el segundo lugar, con un tiempo de 9,47 segundos, estuvo Lightning, el robot de la empresa de teléfonos inteligentes Honor.
Hace un año, en la misma competencia, Tiangong Ultra corrió los 100 metros en 21,50 segundos. Es decir que, en el lapso de un año, mejoró más de 12 segundos: un rango de evolución ciertamente no humano.
Vale aclarar que el liderazgo comercial y el liderazgo deportivo ya no son lo mismo. Unitree, la empresa que más robots humanoides vende en el mundo y que había dominado el medallero de la primera edición en 2025 con 11 medallas, terminó esta carrera en 12,41 segundos, muy lejos del podio. El resto del mapa de fabricantes chinos —AgiBot, UBTech, EngineAI, Galbot— compite en paralelo por el objetivo de abaratar y masificar sus robots para uso industrial y doméstico.
Hubo, además, otro hito que se viralizó en las redes. En la prueba de 400 metros, el robot Tiangong Omni —de la misma familia que Tiangong Ultra— se desplegó con una forma de correr inusual, con los brazos levantados pegados a la cara, que fue leída por los espectadores como un síntoma de timidez. Sus desarrolladores explicaron que el gesto surgió espontáneamente como consecuencia del entrenamiento por refuerzo. El robot humanoide aprendió que imitar fielmente la forma de correr humana consumía más energía que hacerlo con los brazos quietos y elevados.
Competencias de mercado
Servicio de venta al por menor, servicio de alimentos y bebidas, empaque y almacenamiento de cajas y paquetes, rescate de incendios, servicios generales y servicios domésticos, atención al huésped, clasificación de libros y mantenimiento de jardines son algunas de las categorías de las pruebas vinculadas al mercado laboral.
En las 20 competencias de este segmento, si bien la autonomía de los robots humanoides no es un requisito para participar, los ejemplares manejados por humanos reciben la mitad de los puntos en cada prueba con respecto a los robots autónomos.
Aunque ver a las creaciones de las empresas líderes del mundo en robótica en acción deslumbra a muchos y se ha tomado las redes sociales, es claro que las condiciones en que se dan las competencias todavía están muy lejos del "mundo real". No hay escaleras ni terreno irregular o no estructurado, no se puntúa la colaboración física entre robots y humanos, no se evalúa el costo de fabricación ni la energía consumida para cada tarea, tampoco entra en la matriz de calificación la fiabilidad de los humanoides a lo largo de un turno completo ni el tiempo medio entre fallos. Y falta, quizás, la prueba más reveladora de todas: no existe ningún examen independiente de seguimiento de instrucciones verbales.
Es justamente esa capacidad —entender y obedecer una instrucción en lenguaje natural— la que más se necesita para que un humanoide sea útil en una casa o una oficina, y su ausencia en el programa de los Juegos sugiere que sigue siendo, hoy, uno de los mayores desafíos sin resolver.
La robótica humanoide como política pública en China
Las justas, obvio, responden a un interés económico y político de China. El gigante asiático incluyó la robótica humanoide como industria estratégica en su 15º Plan Quinquenal (2026-2030), al mismo nivel que la computación cuántica o la fusión nuclear, con la meta explícita de lograr un despliegue masivo de estos robots en manufactura, salud y cuidado de adultos mayores antes de que termine la década. Hoy, China ya concentra más del 97 por ciento de los envíos globales de robots humanoides.
Los Juegos son pues una vitrina pública y un gran laboratorio de pruebas para seguir robusteciendo una tecnología en la que el país busca con ahínco ser el líder mundial. A esto responde la creación del World Humanoid Robotics Federation, que refuerza la estrategia de hacer de los Juegos un evento principal y recurrente en el que las empresas del sector, cada año, celebran los avances de sus ejemplares más diestros. Y más terroríficos.
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