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Carlos Cortés
Carlos Cortés.
Cultura

Carlos Cortés y la batalla por nuestra atención

‘La zona de la máquina’, de Carlos Cortés, es un ensayo que aborda desde diversos ángulos el desarrollo de la tecnología informática y de su incidencia cada vez más creciente en la atención, la concentración y la distracción de las personas.

Por: Eduardo Arias

En un mundo atiborrado de pantallas y redes sociales y que ahora enfrenta los múltiples retos que plantea el uso y los alcances de la Inteligencia Artificial (IA), son muchos y variados los autores que le han dedicado su conocimiento y su tiempo a reflexionar sobre lo bueno, lo malo y lo feo de una tecnología que avanza a pasos agigantados.

No es un dato menor, ya que se estima que en América Latina las personas emplean entre siete y nueve horas al día conectados a internet.

Carlos Cortés decidió abordar el tema en el libro La zona de la máquina centrándose en la atención y la distracción “en tiempos de redes sociales”. En su obra, él explora las maneras como los sistemas digitales “moldean decisiones y pensamientos con una eficiencia silenciosa. No son conspiraciones grandiosas, sino diseños basados en hábitos e incentivos. Detrás de esto no hay villanos, sino rutinas cómodas que nos convencen de que elegimos libremente lo que, en realidad, ya ha sido dispuesto para nosotros”.

La zona de la máquina analiza cómo el ruido digital que nos rodea degrada la discusión pública. Además, Cortés propone soluciones para que el uso de estas tecnologías pueda llegar a ser saludable, y nos recuerda que los seres humanos han luchado durante milenios contra las distracciones que las distintas sociedades han creado.

Carlos Cortés nació en Bogotá en 1980. Abogado y periodista, cursó una maestría en Medios y Comunicaciones del London School of Economics. Dirigió la Fundación para la Libertad de Prensa y es cofundador de la oenegé Linterna Verde. No reflexiona ni opina desde afuera ya que lideró el área de Políticas Públicas de Twitter para América Latina hispanohablante y hace parte del consejo asesor de sociedad civil de TikTok. Ha escrito sobre tecnología y democracia para medios como Arcadia, La Silla Vacía y CAMBIO. En Charlas con Charli, su canal de YouTube, hace opinión y análisis. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2018 y 2025. Desde los 10 años juega ajedrez sin mucho éxito, pero el llamado “juego ciencia” lo ha marcado profundamente en su manera de pensar e intentar entender el mundo.

En las entrañas de Tik Tok y Twitter

Cortés se ha interesado desde hace bastante tiempo en los temas que aborda en el libro. Su trayectoria profesional y sus propios intereses personales lo han llevado a reflexionar acerca de la regulación de las plataformas digitales, y a estudiar el comportamiento de las redes sociales y la tecnología. Por un lado, como usuario muy activo y también por su vinculación directa con Twitter y más recientemente como miembro de un consejo asesor de TikTok en la región.

Y por el otro, le atrae indagar acerca de la manera como las personas se relacionan en su día a día con la información y con estos hábitos problemáticos de consumo, presentes en su condición de “creador de contenido” (las comillas son suyas) “y el interés de opinar sobre temas públicos y de desgastarme muchas veces en esa leonera de Twitter”.

Considera que desde las épocas de su espacio La mesa de centro en el portal La Silla Vacía hasta el presente esa dinámica de las redes ha cambiado mucho. Por esa razón comenzó a preguntarse qué tanto valía la pena seguir desgastándose o seguir manteniendo esta dosis de atención y de consumo, que lo resume en este epígrafe que tiene el libro. Es una cita de Tim Ferriss, un reconocido empresario, escritor y podcaster estadounidense, quien dice: “Empiezas alimentando la máquina a través de la jaula, sólo para despertar un día y darte cuenta de que eres tú quien está dentro de la máquina”. Agrega Cortés: “Como la máquina tragamonedas, en clave de ser uno productor de contenido y reaccionar, y lo único que hace es esclavizarlo más”.

Ajedrez: cómo la ves

Una característica llamativa del libro es que sigue la estructura de un juego de ajedrez, deporte al que es muy aficionado y practica con frecuencia. “Es una especie de licencia creativa que surgió al empezar a discutir con Simón Uprimny, el editor, la forma de cómo íbamos a desarrollar el ensayo. Yo quería ir más allá del manual o de plantear una serie de ideas y de globos sobre tecnología, y así poder encadenarlo con mi experiencia cotidiana de cómo tratar de prestar atención”.

Le contó a Uprimny que una de las cosas en las que piensa de manera recurrente es qué tan concentrado está cuando juega un partido de ajedrez. “De ahí sale esta idea de que no es posible ponerle atención a la atención. Uno realmente no se concentra para jugar, sino que uno juega para buscar esa concentración”.
Dice Cortés que en estos últimos dos años ha participado en torneos de aficionado en Colombia y también lo hizo cuando vivió en el exterior. “Ahí siempre estaba ese elemento que termina conectándose de una forma interesante con el desarrollo mismo de la informática y de la tecnología. O sea, las teorías de la información, como yo planteo en el libro, salen de pensar el ajedrez y de sistematizar la manera como se toman decisiones en el ajedrez. Es algo que muy rápidamente la tecnología de la inteligencia artificial logra resolver”.

Periodismo en tiempos del internet

Cortés considera que el periodismo está totalmente subordinado a las lógicas de internet. No sólo por la manera como han cambiado las agendas de los temas, la manera de comunicar, los formatos que se utilizan, hasta la manera de escribir los títulos. “Esto también tiene que ver con esta idea de mantenerse produciendo opiniones o informaciones. No es que estemos siempre en lo mismo. Estamos cada vez buscando esos márgenes de atención que se van reduciendo, que se van haciendo más pequeños y en medio del ruido cada vez es más complicado capturar la atención. Entonces el periodismo tiene que apostarles a esos esquemas a través de periodistas influyentes, de noticias que generen un tráfico de interacción rápido. Entonces yo no confirmo una noticia antes de sacarla, la saco y veo qué conversación genera a través de esos incentivos. Estamos en un momento muy complicado porque el periodismo no tiene como romperlos”.

Agrega Cortés que si el periodismo lograra llevarse a otros espacios donde la monetización no es la regla, habría que ver de qué manera no queda cautivo por la audiencia que lo está financiando, “porque entonces uno termina actuando para esa audiencia, y por el otro, cómo uno termina entregándose a un activismo en aras de ser relevante y tener influencia”.

Es evidente que internet ha abierto una oportunidad muy grande de centralización, de democratización de las tribunas. “Pero en el contexto específico de las redes sociales los periodistas y los proyectos alternativos están muy sujetos a las dinámicas de lo que las redes sociales ofrecen. Por supuesto hay frentes de newsletters, de apoyos directos, pero las plataformas están intermediando mucho y dejan al periodismo en una situación de mucha dependencia”.

Su graciosa majestad el algoritmo

Cortés considera que la idea del algoritmo y la Inteligencia Artificial, y su influencia en la manera como las personas perciben ciertas cosas, es relativo.

Por un lado, no discute que la curación del algoritmo y los mecanismos que utiliza la IA para mostrarle de primero el contenido que en teoría más le va a interesar condiciona o influye mucho en lo que la gente está viendo. Pero considera que las personas están en capacidad de ajustarlo para que le muestre como primera opción material que sí es de su verdadero interés. “Se puede aprender a vincularse con eso. No sé si de entrada uno podría decir que era mejor cuando el editor de un periódico o de un noticiero le decía a uno qué consumir o por qué debía pensar de determinada manera”.

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Lo que sí le preocupa del algoritmo es la falta de transparencia acerca de la manera como se toman esas decisiones. “Creo que el esquema de TikTok es complicado porque todo el tiempo está escogiendo ‘ganadores’. Entonces ya no es que usted tenga muchos seguidores y lo vean, sino que la plataforma escoge estos ganadores y lo pone por delante”.

También le preocupan los sistemas de monetización. El algoritmo y los sistemas de Inteligencia Artificial operan en función de lo que pueden optimizar para que se monetice, para que se generen las interacciones. “Pero usted puede pensar en otro tipo de sistemas de IA y de algoritmos que propendan por mostrarle contenido distinto, por navegar en medio del desacuerdo. Ahí también estamos en manos de los actores que promueven eso. La tecnología por sí sola no lo está ocasionando”.

Los nichos y las páginas especializadas

Algo que llama mucho la atención, al menos en una plataforma como You Tube, es la enorme cantidad de seguidores que tienen canales donde se habla de temas a primera vista muy áridos como matemáticas, paleontología, historia, teoría musical... Cortés considera que vale la pena seguirles la pista a esas personas que en silencio navegan o producen contenidos por la red alejadas de “la sociedad del espectáculo”, en palabras del filósofo francés Guy Debord. “Es importante no perderlo de vista cuando uno simplemente dice que las redes sociales son un problema que hay que terminar. Ciertos sistemas de algoritmos ayudan a la gente a descubrir contenido interesante. Los sistemas de monetización están capturando esos márgenes de atención de los que yo ya he hablado antes, pero también están ayudando a que ciertos creadores surjan. De nuevo el problema es cómo lograr que los incentivos se abran y que no estén simplemente moviéndose por las lógicas comerciales". 

Agrega que, por el otro lado, en estos nichos se empiezan a fragmentar intersecciones sobre todo alrededor de lo público y de lo político. Son personas que en realidad no están tan interesadas en los asuntos que pueden tener el vínculo cotidiano con el gobierno, con los políticos, con la cosa pública, más allá de que pronto se conecte con algo que a ellos les interese. "Son los conectados desconectados: gente que está muy conectada y que consume contenido que no es frívolo, pero está completamente desconectada de otras cosas relevantes".

Cómo servirse de las redes y de internet de una manera adecuada

Para Cortés, es muy importante recalcar que en la discusión sobre las redes hay un elemento político, en el sentido integral de la palabra. “Es una discusión en la que la gente tiene que estar involucrada y salir de esta idea de la inevitabilidad de la tecnología, del determinismo, que no tenemos alternativa distinta que seguir el camino. Es, por ejemplo, el debate de la inteligencia artificial. Otra cosa distinta es si nosotros, como colombianos o latinoamericanos, tenemos una capacidad de influencia directa”.

Sin olvidar el problema colectivo que existe entre la sociedad y el impacto de las redes sociales, Cortés también propone la necesidad de buscar hábitos para romper el automatismo, “esa zona de la máquina en la que decidimos dedicarle los 10 o 15 minutos libres que tenemos a estar viendo videos y el scroll infinito de una aplicación. Eso de ninguna manera puede seguir el camino del mindfulness comercial de que ‘hay muchos problemas y ocúpate de ti’. No podemos perder el sentido colectivo de esto”.

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