
“Nuestra esencia es formar seres humanos a través del poder de la música”: Beatriz Helena Mejía Ramírez
Batuta celebra este domingo 6 de septiembre 35 años de recorrido con el concierto internacional Batuta: son 35 años latiendo al ritmo de Colombia, que reúne al Coro Batuta Bogotá y la Orquesta Batuta Bogotá con músicos invitados de la Orquesta Sinfónica y Coro de Radio Televisión Española en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.
Por: Eduardo Arias
El concierto de celebración de los 35 años de la Fundación Batuta, que se celebra este 6 de septiembre en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, reúne al Coro Batuta Bogotá y la Orquesta Batuta Bogotá con músicos invitados de la Orquesta Sinfónica y Coro de Radio Televisión Española. Ellos interpretarán obras representativas de distintas regiones del país, a través de temas de compositores nacionales y arreglos de música tradicional.
Parte de los recursos recaudados por la venta de boletería será destinada a fortalecer los procesos de formación musical y acompañamiento psicosocial que adelanta la fundación en Buenaventura y Quibdó, ciudades muy afectadas por el sismo del pasado 10 de agosto. CAMBIO habló con Beatriz Helena Mejía Ramírez, presidenta ejecutiva de la Fundación Nacional Batuta acerca de esta celebración.

CAMBIO: ¿Cuál es el balance de los 35 años de Batuta?
Beatriz Helena Mejía Ramírez: Llegar a 35 años es, ante todo, una oportunidad para reconocer una historia que ha sido posible gracias a muchas voluntades: la de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, sus familias, nuestros equipos territoriales, los artistas formadores, los gestores psicosociales, las comunidades y los aliados públicos, privados y de cooperación internacional que han creído en la música como una herramienta de desarrollo humano y transformación social.
Desde 1991, la Fundación Nacional Batuta ha acompañado a más de un millón de niñas, niños y jóvenes en Colombia, especialmente en territorios donde el acceso a oportunidades culturales y educativas es más limitado. Hoy, esa trayectoria se traduce también en una capacidad institucional consolidada: a 31 de agosto de 2026, Batuta acompaña a 20.482 personas en 30 departamentos y 85 municipios del país, a través de 69 Centros Musicales y 83 establecimientos educativos. Esta presencia refleja la capacidad de la Fundación para desarrollar procesos de formación musical en distintos contextos y acercar la oferta artística a comunidades de diferentes regiones del país.
Pero para nosotros, el balance más importante no cabe en cifras: vive en las personas. Vive en cada niño, niña y joven que ha encontrado en un centro musical de Batuta un lugar donde la felicidad tiene sonido propio; un espacio donde florece el talento, se tejen vínculos que perduran, se gana la confianza para soñar en grande, se descubre la belleza como lenguaje del alma y se construyen, nota a nota, proyectos de vida.
A lo largo de este camino hemos consolidado algo más que un modelo: hemos sembrado una manera de entender la música como territorio de encuentro, donde la formación musical colectiva y el acompañamiento psicosocial se abrazan para fortalecer capacidades, tejer vínculos y abrir horizontes de vida.
Estos 35 años también nos han enseñado que la formación musical es una puerta de entrada a procesos mucho más amplios de desarrollo humano y transformación social. Por eso entendemos a Batuta como un bien común: una construcción colectiva que ha sido fortalecida por las comunidades, las familias, los equipos, los aliados y las instituciones que han hecho parte de esta historia. Más que mirar este aniversario como un punto de llegada, lo entendemos como el inicio de una nueva etapa con la responsabilidad de cuidar, fortalecer y proyectar ese bien común hacia el futuro.

CAMBIO: ¿Cómo se ha mantenido vigente el proyecto?
B. H. M. R.: Batuta se ha mantenido vigente porque ha sabido permanecer fiel a su propósito, pero al mismo tiempo evolucionar con el país y con las realidades de los territorios. Nuestra esencia sigue siendo la misma: formar seres humanos a través del poder de la música. Lo que ha cambiado son las formas de hacerlo, los contextos en los que trabajamos y las capacidades que hemos incorporado para responder a ellos.
Hoy nuestro modelo no se limita a enseñar a interpretar un instrumento o a cantar. Integra la práctica musical colectiva con el acompañamiento psicosocial, el fortalecimiento socioemocional, la convivencia y el trabajo en equipo. También hemos aprendido a trabajar de manera más articulada con las instituciones educativas, los gobiernos territoriales, el sector privado, la cooperación internacional y las comunidades.
Creo que esa combinación entre identidad y capacidad de adaptación es una de las razones fundamentales por las que Batuta sigue teniendo sentido después de 35 años.

CAMBIO: Más allá de educar a la niñez y la juventud desde la música, ¿de qué manera Batuta ha contribuido al fortalecimiento de las comunidades donde ha incidido?
B. H. M. R.: Una experiencia musical puede transformar mucho más que la manera de hacer música: puede transformar la forma en que las personas se relacionan, se reconocen y construyen juntas.
Cuando una niña aprende a escuchar al otro para hacer música en conjunto; cuando un joven encuentra en una orquesta un espacio de pertenencia; cuando una familia acompaña ese proceso y una comunidad reconoce el talento de sus jóvenes, estamos fortaleciendo capacidades individuales y también vínculos colectivos.
Nuestro modelo incorpora el acompañamiento psicosocial justamente porque entendemos que el desarrollo artístico y el desarrollo humano están profundamente conectados. La evidencia que hemos recogido muestra resultados en dimensiones como convivencia, confianza, bienestar, autoestima, trabajo en equipo, liderazgo y desarrollo socioemocional.
Además, Batuta ha contribuido a conectar territorios, generar encuentros interculturales y construir oportunidades allí donde históricamente han existido mayores barreras de acceso.
Hemos trabajado en contextos afectados por pobreza, violencia estructural, presencia de grupos armados, exclusión y, más recientemente, catástrofes naturales que han alterado la vida de las comunidades.
Por eso hablamos de la música como una herramienta de movilización social: porque puede fortalecer el tejido comunitario, generar confianza y abrir conversaciones entre personas y territorios diferentes. Esa dimensión colectiva es una parte esencial del legado de estos 35 años.

CAMBIO: ¿Cuáles retos debe enfrentar Batuta para sostenerse en los años que vienen?
B. H. M. R.: Proyectar a Batuta hacia los próximos años significa ampliar capacidades, fortalecer alianzas y evolucionar de acuerdo con las realidades del país y de cada territorio, reconociendo sus saberes y particularidades, siempre fieles a nuestra esencia. Para ello necesitamos seguir construyendo una suma de voluntades, con alianzas de largo aliento entre entidades públicas, empresas privadas, cooperación internacional, organizaciones sociales y comunidades.
También tenemos el reto de innovar y aprovechar las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, incluida la Inteligencia Artificial, para fortalecer nuestros procesos pedagógicos y ampliar las experiencias de aprendizaje. A la vez, queremos ampliar y enriquecer nuestro modelo integrando la música con otras expresiones artísticas —como la danza, la expresión corporal y la escritura creativa—, tejiendo un diálogo entre lenguajes que potencie la creatividad y abra nuevas posibilidades de participación.
Todo esto tiene un propósito central: generar mejores condiciones para favorecer la permanencia de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en sus procesos formativos.
En ese camino, nos interesa también ampliar nuestros públicos e incorporar de manera intencionada a las personas mayores, reconociendo que la música puede acompañar diferentes etapas de la vida, favorecer el bienestar, la expresión y la participación, y abrir nuevas oportunidades para el aprendizaje artístico.
De manera complementaria, queremos profundizar un proceso que iniciamos hace un tiempo: el trabajo intergeneracional, que propicia encuentros entre niñas, niños, jóvenes, adultos y personas mayores alrededor de la música y las artes. Son espacios que permiten compartir saberes, experiencias y memorias, fortalecer los vínculos entre generaciones y reconocer que cada una tiene algo valioso que aportar a la construcción colectiva.
Otro reto fundamental es seguir haciendo parte de la construcción de política pública. La experiencia de Batuta nos permite aportar a las conversaciones del país sobre educación, inclusión social, cultura y desarrollo humano, y al mismo tiempo abrir nuevas posibilidades para que nuestro modelo llegue a más espacios y comunidades.
Y hay algo que considero esencial: Batuta es un bien común y un patrimonio vivo de nación. Su futuro no depende únicamente de la Fundación, sino de la capacidad de todos para reconocer el valor de lo que hemos construido y sumar esfuerzos para cuidarlo, fortalecerlo y proyectarlo.
Porque la formación artística no es un complemento: es una inversión en desarrollo humano, capacidades y tejido social.
Concierto Batuta 35 Años
Teatro Mayor Julio Mario santo Domingo
6 de septiembre, 5:00 p.m.
Calle 170 No. 67-51.
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