
‘Cuarto de materiales’: escribir para el mundo mismo
Angélica Ávila, ceramista y escritora. Autora de Museo Voraz y Cuarto de Materiales. Créditos: Archivo Personal
Angélica Ávila publica con Laguna Libros ‘Cuarto de materiales’: cuatro relatos animistas sobre la madera, las telas y el plástico que hablan de la vejez, la amistad, el desamor y la muerte. En esta entrevista con CAMBIO habla de su método de escritura, de convertir el desamor en materia narrativa y de por qué "el que escriba completamente solo, seguro escribe mal".
Al terminar de leer Cuarto de materiales de la ceramista y traductora Angélica Ávila quedé pensando en que la literatura existe para dejar el registro de que las cosas. Todas las cosas tienen alma. Y que para escribir sobre el amor más vale prestarles atención a las vetas de las piedras y a lo que dice sin decir un disco duro. Son cuatro relatos que nacen a partir de la indagación sensorial de Ávila (ceramista, traductora) sobre la madera, las telas, el plástico.
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Materiales que revelan, por el conjuro y el oficio de la autora, centellazos sobre la vejez, la amistad, el desamor, la vida y la muerte. Y que le sirven a Ávila para agradecer, no sin dolor, tener un cuerpo, el lenguaje y los sentidos.

Cuarto de materiales: escribir para el mundo mismo
CAMBIO: ¿Por qué los materiales importan?
Ángelica Ávila: Porque vivimos en la Tierra y tenemos sentidos.
CAMBIO: Una de las cosas que más me gustó de tu libro es que es animista. Quien lo lea no tendrá duda sobre el alma de los volcanes, las piedras, el mármol falso de las iglesias, el hongo que emerge de una olla con arroz, un clavecín, un disco duro... ¿Quieres decir algo sobre esto?
A.A.: Sí. Después de escribirlo me di cuenta de que me refiero a muchas cosas como animales. Mármol falso, piedras volcánicas, pinturas, instrumentos, son animales en este libro. Decir que tantas cosas del mundo se comportan como animales, ya sea por su movimiento o porque están dormidas, es una forma que encontré para acercarme a lo inerte e intentar entenderlo: imaginar que llegaron a su estado particular de la materia por medio de la voluntad propia. Por ejemplo, una corriente de lava puede ser un animal caliente y terco, con el cuerpo hecho de garras y cortezas negras, que al enfriarse cae dormido y dormirá para siempre en ese lugar.
CAMBIO: ¿Cuál sería el mejor elogio que Cuarto de materiales pueda recibir?
A.A.: Que están bien escritas las descripciones de sus materiales.
CAMBIO: Cada cuento contiene, por tu mirada y tu atención, revelaciones que salen de señales que la mayoría pasamos por alto. Esta pregunta es metodológica: ¿Llevas una libreta a todas partes? ¿Grabas mensajes de voz? ¿Cómo conjuras la memoria y la mirada?
A.A.: Llevo una libreta y un esfero casi siempre en el bolso, y cuando no, anoto en el celular. Mucho de la escritura llega inesperadamente y es importante estar listas para recibirla. No grabo notas de voz porque no sé escribir hablando. Después organizo las notas antes de escribir, o les encuentro un lugar dentro de algo ya escrito. Escribo muy despacio, un párrafo corto por hora. Y para conjurar la memoria, me siento largo rato a recordar cómo se veía, sonaba o sentía algo.
CAMBIO: Perdón por el cliché, pero, en tu experiencia, ¿escribir es terapéutico? ¿Enunciar el desamor lo atenúa? ¿Purga decir por escrito, y hacerlo público, lo que no se pudo decir en la intimidad?
A.A.: No sé si terapéutico, pero me ha aliviado, en tanto me ha divertido, cambiarle la forma a una situación. Hay un capítulo en el libro sobre una separación. Me encantaría haberme inventado esa situación, pero lo que hice fue transformarla en el guión de una película, diseccionarla en imágenes y sonidos, y pasar de la primera a la tercera persona. En el proceso la historia real se volvió otra cosa y dejaron de importar los hechos. Ahora, cuando pienso en la separación de la vida real, se me vienen recuerdos de la película inventada y escrita, como si hubiera pasado en verdad. Después me acuerdo de que ahora hay dos versiones: una real y una inventada. Ese fue el resultado psíquico de trabajar con ese material.

CAMBIO: Sentí que con estos cuentos quisiste darles las gracias a tus amigas más cercanas. Y que sin ellos, quizá, no sería posible haber pensado Cuarto de materiales. ¿Será que escribir es siempre un ejercicio colectivo?
Sí, sin mis amigas y amigos no existiría Cuarto de materiales. Me pusieron en situaciones que nutrieron el libro. Sin mi familia tampoco existiría. Sin mi madre no existiríamos ni yo ni el libro. Escribir no es colectivo, pero para tener de qué escribir (y para corregir lo escrito), fueron muy importantes mis relaciones. Escucharon y alimentaron las ideas, me hablaron de cine, leyeron, se burlaron y editaron. Por eso hay un hombre, amigas, amigos y animales en las historias de Cuarto de materiales. El que escriba completamente solo, seguro escribe mal.
El que escriba completamente solo, seguro escribe mal.
CAMBIO: La última: si un volcán, como has escrito, a pesar de su belleza y su milagrosa aparición, no es buen símbolo para pensar en el amor... ¿Cuál fenómeno natural sí lo es?
A.A.: Todavía no lo sé, yo también me lo pregunto, pero quiero que sea uno hecho de agua.
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