Ir al contenido principal
'Nocturnos' en la Biblioteca Nacional
'Nocturnos - Archivo de la noche' se exhibe en la Biblioteca Nacional. Fotos: Cortesía Biblioteca Nacional.
Cultura

La noche según la Biblioteca Nacional

'Nocturnos. Archivo de la noche’ es una exposición de documentos, manuscritos, libros y otros objetos reunidos alrededor de la noche. Es una invitación a seguir las interacciones y asociaciones entre piezas de diversa naturaleza y alcance, y también para que el público conozca un poco mejor los millones de piezas que allí se almacenan, clasifican y preservan.

Por: Eduardo Arias

La noche se tomó por asalto la Biblioteca Nacional de Colombia, en donde se exhibe, hasta marzo de 2027, Nocturnos. Archivo de la noche, un montaje en el que se presentan al público decenas de piezas de los diversos fondos y colecciones de la biblioteca relacionados de distintas maneras con la noche.

Esta exposición puede verse de diversas formas ya que en ella se muestran objetos de la más variada índole. Desde los manuscritos y libros antiguos que uno espera encontrar en una institución como lo es la Biblioteca Nacional de Colombia, hasta recortes de prensa, obras de artistas consagrados como Beatriz González, Álvaro Barrios, Débora Arango, José Alejandro Restrepo y Luis Caballero, portadas de discos, publicidad de carteles de salas de cine, música y teatro, espectáculos de boxeo de hace 100 años, tarjetas de contenido erótico que se reparten en las esquinas, afiches que anuncian películas y un sinfín más que amerita ir a ver con los propios ojos.

1 nauguración_Nocturnos-10.jpg
La sección dedicada a la astronomía y la exploración espacial.

La gran mayoría de los objetos que se exhiben en Nocturnos... son de la colección de la Biblioteca Nacional. Otras llegaron prestadas del Museo Nacional, así como las que prestaron otros artistas que cumplen la función de ayudar a conectar piezas de la colección.

La curaduría se hizo con la colaboración del equipo de investigadores de Colecciones y Servicios de la Biblioteca Nacional, ya que cada uno de ellos tiene unos saberes específicos de investigación dentro de la colección.

Como si se tratara de una constelación

Desde un comienzo, los curadores imaginaron el montaje como si se tratara de una constelación. Eso les permitió encontrar unas relaciones entre los distintos objetos no tan apegadas a lo que se espera de un catálogo o fichero sino un poco más profundas y oníricas, más orgánicas y también más intuitivas.

2 Inauguración_Nocturnos-24.jpg
Vitrinas con libros y documentos complementan las piezas que cuelgan de las paredes de la sala.

Por esa razón, las piezas que componen este gran Nocturno... están unidas en una secuencia que no se rige por la cronología, la temática o la naturaleza misma de los documentos, sino por los muchos diálogos que se establecen entre ellas, como si se tratara de una instalación.

La curaduría había generado capítulos y organizaciones un poco más amplias y el trabajo de la museografía consistió en organizarlo de acuerdo con el espacio disponible. Planteó varios lugares en la noche: un lugar interno, un lugar del intelecto, un lugar de la privacidad y lo íntimo y un lugar de la calle, de lo externo, de la libertad, de los pensamientos oscuros, de la profundidad.

Un reto fue representar la noche alejándose de los clichés, como por ejemplo que la noche es negra con luces blancas o violeta o azul índigo o que en todos los documentos y libros tuvieran que aparecer las palabras noche, nocturno, luna o estrella. La exposición muestra que en la noche existen otros colores.

“Qué inolvidable es la noche”

Todas las piezas que hay en la sala tienen un gran paraguas que es la noche. Invitaron al novelista Giuseppe Caputo para que escribiera Coro nocturno, un texto pensado también en los nocturnos y cómo esas composiciones literarias se podían conectar con las piezas que alberga la Biblioteca Nacional. Es un texto que conecta las piezas, sin ser una descripción de los diferentes núcleos que componen la exposición.

Otro elemento destacado es el cortometraje Rapsodia en Bogotá, de José María Arzuaga, restaurado hace unos pocos años que se proyecta en la exposición, y que pertenece al acervo de Patrimonio Fílmico. Aunque la primera parte ocurre en la noche y luego a la luz del día, decidieron proyectarlo completo para mostrar el paso de la noche al día.

3 Inauguración_Nocturnos-26.jpg
Obras de artistas como Débora Arango (arriba) y Luis Caballero (abajo) complementan las piezas gráficas de la colección de la Biblioteca Nacional.

Biblioteca Nacional, infinidad de tesoros ocultos

Detrás del pretexto de la noche, momento del día que atrae por sus diversas connotaciones (misterio, terror, amor, fantasía), la exposición también busca mostrar una muestra ínfima de la gran variedad de documentos y objetos que se guardan en la Biblioteca. No solo libros y manuscritos sino también archivos sonoros, cintas magnetofónicas, casetes, CD, que forman parte del Centro de Documentación Musical (que acaba de cumplir 50 años), que han sido catalogados por musicólogos investigadores muy informados. Lo mismo sucede con otros fondos en los que trabajan filólogos, historiadores, filósofos y expertos de otras disciplinas, personas con conocimientos muy profundos y especializados.

Los múltiples temas que inspira la noche

Como la idea no era exhibir objetos, documentos y obras de arte de manera lineal o cronológica, los encargados del montaje establecieron unas categorías para jerarquizar el archivo y ver cómo iban a organizar internamente los distintos núcleos. En trabajo conjunto entre curadores y museógrafos ayudó a determinar la manera de cómo organizar la exposición. Así surgió la necesidad de usar mesas como vitrinas y armar un muro que divide en parte el espacio.

5 Nocturnos-20.jpg
En la pantalla de la parte alta se proyecta el cortometraje documental Rapsodia en Bogotá'

Uno de los núcleos, que está a la entrada de la sala, está destinado a la astronomía. Un detalle bastante divertido es que se le dio mucho énfasis a la manera entre amarillista y jocosa como el tabloide El Espacio informó acerca de la llegada a la Luna. El solo nombre del diario vespertino ya es un guiño a la inmensidad del cosmos. Pero eso no es todo. Los recortes de las primeras planas de El Espacio comparten pared con cartas astrales, un libro de José Manuel Groot de 1860, y una caricatura titulada La oscura noche en Bogotá vista desde el Observatorio, que es un cuadrado negro que evoca inmediatamente el muy célebre cuadro Cuadrado negro sobre fondo blanco de Kazmir Malevich. Desde arriba observa un cuadro de Beatriz González en blanco y negro con dos esferas. En una de ellas está Beethoven (un homenaje jocoso a la sonata llamada Claro de Luna) y la otra es una esfera negra, alusión al lado oculto del satélite.

En la exposición también conviven criaturas nocturnas, tratados de Humboldt, el miedo y deseo de la ciudad, la religiosidad y la mística, invitaciones a clubes de en los noventa que hacen parte también de la colección LGTBIQ+ que están dentro de esa colección, un ejemplar de Rosas negras de Porfirio Barba Jacob y láminas de Gráficas Molinari que también están consignadas en la colección de la Biblioteca, piezas de la Federación Colombiana de Pintura en Porcelana, agremiación que editaba la revista Luciérnaga, un facsímil de la primera vez que se publicó el Nocturno de José Asunción Silva en una revista de Cartagena, poesías de León de Greiff, partituras del Centro Documentación Musical y piezas del Fondo Germán Arciniegas, que en su mayoría son grabados.

Nocturnos-09.jpg
Recorte de prensa de la Marcha de las antorchas.

No todo es jolgorio

Hay una parte muy importante que es La horrible noche, que reúne la partitura original del himno nacional (el del célebre verso 'cesó la horrible noche'), un ejemplar de la novela La casa grande de Álvaro Cepeda Samudio, El réquiem del silencio, directorios telefónicos de Armero que conserva la Biblioteca, los gualíes, que son cantos y alabanzas del Pacífico colombiano, el Acuerdo de Paz que se firmó en 2016, fotografías de Jesús Abad Colorado de un ritual de memoria de la masacre de Bojayá y recortes de prensa que describen con imágenes y textos la jornada de la Marcha de las antorchas que convocó Jorge Eliécer Gaitán en 1947.

La memoria oculta no es memoria

Un propósito de la exposición es mostrarle al público varios de los acervos de la Biblioteca Nacional que no todo el tiempo están disponibles al público porque la labor patrimonial de la entidad no permite exponerlos todo el tiempo. Eso explica por qué algunas de las piezas de la muestra no son originales sino facsímiles. Y esa es tal vez la gran paradoja de una biblioteca. Como lo señala Ximena Gama en el texto de sala, “toda biblioteca alberga una paradoja: mientras conserva el pasado, también lo oculta. En una institución como la Biblioteca Nacional de Colombia, cuya colección reúne millones de documentos producidos a lo largo de varios siglos, esa tensión adquiere una dimensión inagotable”.

En efecto, la Biblioteca Nacional tiene el propósito de resguardar la memoria de la nación, pero esta no se puede resguardar si en algún momento no se la muestra al público.

(*) Este texto es el resultado de una conversación en la Biblioteca Nacional con Paula Leuro, curadora de la exposición, y Felipe Tribin y Andrea Gálvez de Juglans & Regia, museógrafos de la muestra.

Nocturnos. Archivo de la noche
Investigación y textos: Lizeth Acosta, María Paula Apolinar, Carolina Correa, Sarita Giraldo, Ana Gabriela Gómez, Lady Johanna González, Santiago González, Alejandro Lozano, Erika Morales, Álvaro Sáenz y María Camila Sánchez.
Curaduría: Ximena Gama y Paula Leuro.
Museografía, producción y montaje: Juglans & Regia
Biblioteca Nacional
Calle 24 No. 5-60, Bogotá
Horarios:
Martes a viernes: nueve de la mañana a cinco de la tarde
Sábados: 9nueve de la mañana a cuatro de la tarde.
Abierta al público hasta marzo de 2027
Para visitas guiadas para grupos escribe al correo serviciosbnc@bibliotecanacional.gov.co

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales