
Más allá de las escaleras de Salmona: el inacabado Exploratorio Nacional
El Exploratorio Nacional desde el aire | Crédito: Pablo David G. - CAMBIO
La modificación de una escalera en los Altos de Santana desató un proceso sancionatorio, mientras otra obra de Rogelio Salmona, el Exploratorio Nacional, permanece inconclusa y abandonada desde hace más de dos décadas.
El 30 de agosto, el estudio de diseño de interiores Deconama Studio, liderado por Andrea Mallarino, publicó en redes sociales un video que mostraba el antes y el después de una remodelación. Se trataba de la eliminación de unas escaleras interiores en un apartamento del conjunto Altos de Santana, en el norte de Bogotá, un edificio que Rogelio Salmona proyectó entre 1986 y 1990. Al día siguiente, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) ya tenía identificado el apartamento y había abierto un proceso sancionatorio.
¿Qué pasó y qué dice la empresa que la remodeló?
En el video, Deconama Studio planteaba una pregunta: "¿Tú cambiarías unas escaleras diseñadas por Salmona?". La respuesta de la firma fue presentar el cambio como una decisión de diseño que calificaron de “superdificil” y agregaron que cuando diseñan un espacio, “no se trata solamente de conservar lo que existe, se trata de entender cómo funcionan las personas que lo habitan", explicó el estudio.
Después mostró cómo reemplazó la escalera original por una versión en madera, cemento y vidrio, además de agregarles unas luces, argumentando que eran muy oscuras. Cerraron diciendo que probablemente sea una decisión controversial, pero que tomaron la correcta.
El problema, para el IDPC, es que Altos de Santana es un Bien de Interés Cultural del ámbito distrital desde el 16 de noviembre de 2010, cuando la entonces secretaria de Planeación, María Camila Uribe Sánchez, firmó la Resolución 2043. Ese documento ubicó al edificio, que corresponde a 15 apartamentos y a 4.172 metros cuadrados en total, en nivel 2 de intervención, una categoría que protege puntualmente circulaciones, fachadas, volúmenes y escaleras, incluidas las internas.
¿Qué han dicho la Fundación Salmona y el Distrito?
El director del IDPC, Diego Parra, fue enfático al recordar que “para cualquier tipo de intervención en un bien de interés cultural de la ciudad, independiente de la modalidad, tiene que primero acercarse al Instituto Distrital de Patrimonio Cultural".
Parra recordó que la entidad asesoró más de 4.000 proyectos de intervención patrimonial durante el último año. "Si se hubieran acercado, los hubiéramos guiado, asesorado, qué sí se puede hacer, qué no se puede hacer. Pero por las connotaciones patrimoniales, no se podía haber modificado la escalera, y no se acercaron, no radicaron ningún tipo de permiso ni de autorización", concluyó.
El proceso, señaló Parra, ya identificó el apartamento y avanza en tres frentes: revisión de pruebas, trámite sancionatorio y una eventual orden de restitución. Los propietarios podrían enfrentar multas de entre 200 y 500 salarios mínimos mensuales legales vigentes; los profesionales que ejecutaron la obra, el doble. "Se encuentra completamente documentada, se tienen los planos originales, las memorias, toda la historia también del maestro Rogelio Salmona", dijo el director, lo que desembocará en una eventual reconstrucción.
La presidenta de la Fundación Rogelio Salmona, María Elvira Madriñán Saa, no cuestionó solo la remodelación, sino la manera de anunciarla: "Lo que resulta especialmente preocupante no es solamente la transformación de un elemento arquitectónico de una obra protegida, sino la actitud de ufanarse de haberlo eliminado, como si la destrucción de un elemento de valor patrimonial fuera un logro".
Madriñán insistió en que la categoría de protección no es un formalismo. “Un bien de interés cultural no es un inmueble cualquiera, una declaratoria de esta naturaleza reconoce en una obra determinados valores y atributos que la sociedad considera significativos y que por ello decide proteger", dijo.
Y explicó que, a su juicio, intervenir un inmueble así requiere tanto de cumplir con la normatividad como contar con respeto y conocimientos. En ese sentido, la Fundación pidió reforzar las acciones de protección, seguimiento y control sobre los bienes de interés cultural de Bogotá, en particular los relacionados con la obra de Salmona.

La obra de Salmona que está olvidada e inacabada: el Exploratorio Nacional
Hay una obra de Salmona que ni siquiera se terminó y está abandonada por el Estado desde hace más de dos décadas. Al otro lado de la ciudad, hay otra obra mucho más grande y de un valor simbólico más amplio que los edificios residenciales.
El Exploratorio Nacional, contiguo a la casa donde vivió Jorge Eliécer Gaitán y donde, desde 1988, reposan sus restos, en el barrio Santa Teresita de Teusaquillo, nació de una obligación legal. La Ley 45 de 1948 ordenó construir un monumento al líder asesinado ese año. Pasaron tres décadas antes de que esa ley se tradujera en algo concreto, ya que solo hasta 1978 se convocó el concurso arquitectónico que ganó Rogelio Salmona en 1979. El diseño se ajustó entre 1984 y 1987, y la construcción arrancó en 1990, casi el mismo periodo en el que trabajó en los Altos de Santana.
El proyecto, sin embargo, no fue solo de Salmona. Gloria Gaitán, la única hija del caudillo, concibió el contenido del complejo bajo una disciplina que ella misma bautizó como "Ingeniería Cultural". El nombre del lugar viene de ahí, según ha explicado, porque sugiere que quienes lo recorrieran no serían observadores, sino "exploradores de una nueva cultura".
El programa incluía el Metiseo, un espacio interactivo sobre percepción; un Museo de las Luchas Populares; una biblioteca interactiva; y la propia Casa-Museo. La meta, en sus palabras, era mover al país de una cultura política "delegataria" hacia una democracia directa: "donde el pueblo manda, el pueblo decide". Aunque esa fue la idea, hoy está cercado y cerrado al público.
Salmona tradujo esa idea en un centro cultural sin fachada principal, pensado para que el pueblo, no los dirigentes, fuera el protagonista. En una carta de 2004 al entonces alcalde Luis Eduardo Garzón, el arquitecto explicó el origen del diseño: "La imagen de Jorge Eliécer Gaitán la he asociado constantemente con un grito violento, un grito que conmovía a la gente y que me conmovió. Al enfrentar el proyecto, esa imagen se asoció con una plaza pública, con un espacio popular en el que la cultura colectiva adquiere un carácter político".
El arquitecto Maurizio Salazar Valenzuela, que trabajó con Salmona en los últimos años de su vida y le dedicó su tesis de maestría al Exploratorio, resume el propósito en una frase: Salmona buscaba "arquitecturizar una ideología".

¿Por qué se detuvo la obra?
La construcción corrió sin mayores sobresaltos hasta 2003. Ese año, la entonces ministra de Educación del Gobierno Uribe, Cecilia María Vélez, abrió una auditoría contra el Instituto Colombiano de la Participación (Colparticipar), entidad que Gloria Gaitán dirigía y que administraba el proyecto. Para sacarla de la entidad, el argumento del Ministerio fue que hubo pérdida de objetos y documentos del inmueble.
La salida de Gaitán del Instituto significó el fin de la construcción. El Exploratorio Nacional quedó terminado en un 75 por ciento. Salmona murió en 2007 y no vio terminada su creación. Colparticipar fue liquidado formalmente el 31 de marzo de 2005, y ese mismo año la ministra Vélez delegó la administración de la Casa-Museo, como se refiere a todo el bloque de proyectos, a la Universidad Nacional de Colombia, que la mantiene hasta hoy.
En 2009, la Universidad Nacional publicó un folleto que señalaba a Gaitán de "graves falencias" en su gestión al frente de Colparticipar. Con los años, la acompañaron 48 acciones penales, fiscales y disciplinarias, ninguna de las cuales prosperó. Gaitán demandó al Estado por daño a su buen nombre. El litigio de una acción de reparación directa tardó más de una década en resolverse.
El 5 de noviembre de 2021, el Consejo de Estado le dio la razón y condenó a la Nación a pagar más de 105 millones de pesos y, entre otras cosas, a instruir al personal de la Casa-Museo para que no volviera a asociarla con manejos irregulares. Los problemas de administración del bien, según el tribunal, "no fueron responsabilidad de la demandante, sino de la Nación, por la falta de voluntad política para obtener los recursos necesarios".
En una columna que Gaitán publicó en 2021, acusó a Uribe de haber "liquidado el Instituto Gaitán" y de haberlo entregado "a quienes han buscado despojarlo de sus objetivos". Y responsabilizó también a la Alcaldía de Bogotá, a la "de hoy y de ayer", de acuerdo a sus palabras, de encomendarle la Casa-Museo a la Universidad Nacional "para saquearla, destruyendo sus muebles y objetos".

¿Por qué sigue sin construirse el Exploratorio Nacional?
El 9 de abril de 2023, en el acto por los 75 años del asesinato de Gaitán, el presidente Gustavo Petro se comprometió a terminar la obra durante su gobierno. Tres años después, el 9 de abril de 2026, el concejal Rubén Torrado, del Partido de la U, volvió a llevar el tema al Concejo de Bogotá y le pidió al alcalde Carlos Fernando Galán y al secretario de Cultura, Santiago Trujillo Escobar, que el Distrito asumiera la recuperación del Exploratorio. "Aquí no estamos hablando solo de ladrillos. Estamos hablando de memoria, de historia y del respeto que Bogotá debería tener por uno de los nombres más importantes del país", dijo Torrado.
Cuatro meses después, el 10 de agosto de 2026, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca le cerró una puerta más al proyecto. El fallo respondió a una acción de cumplimiento que el Centro Nacional de Memoria Histórica había interpuesto contra la Universidad Nacional, con la que buscaba obligarla a sanear los bienes del predio, entregar inventarios, fijar cronogramas de obra e informar sobre sus actuaciones administrativas.
El Tribunal la negó, al considerar que las normas invocadas por el Centro "no contienen un mandato claro, expreso e inmediatamente exigible" contra la universidad, porque terminar la obra depende de una coordinación entre entidades que todavía no se ha agotado. Actualmente, el edificio está en obra negra, con malezas entre los ladrillos y ciertas partes convertidas en parqueaderos.
Altos de Santana, en el norte de la ciudad, y el Exploratorio Nacional, en Teusaquillo, no tienen en común más que el arquitecto que los visionó y diseñó. Pero mientras el primero generó un proceso sancionatorio en menos de 24 horas, el segundo lleva 23 años esperando que alguien complete el 25 por ciento que le falta, sin contar que el proceso empezó hace 36 años, cuando se puso el primer ladrillo, y hace 48 años, cuando se lanzó el concurso. Gloria Gaitán, que sigue insistiendo en que el edificio se termine, sostiene que "este edificio es el lugar de espera del momento en el que se reanudará la marcha que quedó suspendida el 9 de abril de 1948".
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