
'Narraciones de naturaleza híbrida': cuentos y crónicas entre la ficción y la realidad desde Cartagena de Indias
CAMBIO publica el prólogo de 'Narraciones de naturaleza híbrida', libro ganador del Premio de Creación del Instituto de Cultura de Cartagena en 2025. Escrito por David Lara Ramos, director del Taller Cuento y Crónica de Cartagena de Indias, el texto reflexiona sobre el oficio de narrar a partir de Walter Benjamin, Byung-Chul Han y Alessandro Baricco, y presenta las voces reunidas en esta antología de cuentos y crónicas.
Por: David Lara Ramos
El término narración es tan abarcante que se revela de inmediato su imprecisión. Así, otras visiones y perspectivas son posibles dentro de marcos estéticos amplios. Las historias se gestan más allá de categorías canónicas o géneros literarios per se.
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Narraciones de naturaleza híbrida recorre esos límites conectados por líneas brumosas y márgenes difusos en los que el oficio de la palabra se eleva como único valor posible. La palabra encaja en esta antología en fantasías necesarias y realidades diversas. La narración encuentra al autor que le da sus matices, su carácter y su personalidad. En últimas, es él, quien compacta fronteras y cierra sus apuestas creativas.
Cuando emprendimos este proyecto editorial, la palabra narración se eligió como un compás abierto en su punto más amplio para que fuera trazado en el papel un círculo en el que los integrantes del Taller Cuento y Crónica pudieran hallar posibles conexiones con los ejercicios creativos que hemos desarrollado. El espacio de taller permite discutir en colectivo cada pieza para alimentar con argumentos los caminos y trascendencias de cada texto.

Los impulsos argumentativos con respecto a la narración nos llegaron por vía de tres ensayos: El narrador de Walter Benjamin, La crisis de la narración de Byung-Chul Han y, por último, La vía de la narración de Alessandro Baricco. Tres textos que se hablan entre sí y que plantean, de forma evidente, la crisis de la narración (los dos primeros) y, un último que propone la experiencia de un maestro que busca enseñar a narrar. En todos ellos hay razones para pensar en que narrar está en el interior de cada ser, en las experiencias que lo motivan y el proceso de escritura y reescritura que finaliza con un texto logrado.
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En el capítulo V de su ensayo El narrador, Benjamín esboza lo que llamó "El ocaso de la narración", ante el surgimiento de la novela, la cual depende del libro para revelarse ante los seres humanos. El tema de la escritura, el tema del mundo letrado, son otros elementos para alejarse de la narración, porque para Benjamín la grandeza de narrar está en la oralidad como forma colectiva de expresión. La narración entonces está en aquello que se transforma y se revitaliza con el paso del tiempo y en distintas versiones que pueden suceder al pasar de una persona a otra, lo que Benjamín define como la "experiencia que se transmite de boca en boca" (capítulo II).
La narración entonces está en aquello que se transforma y se revitaliza con el paso del tiempo y en distintas versiones que pueden suceder al pasar de una persona a otra,
Benjamín escribió El narrador en 1937, en un momento en que el género novela había tomado un protagonismo enorme en las sociedades letradas de Europa. Por otro lado, los medios de comunicación y la noticia, en particular, aparecen como otras amenazas de la narración, en la que los vientos de la guerra configuran un público invadido por el miedo y ávido de información para poder tomar decisiones, vale decirlo, de vida o muerte. Ante tales circunstancias, la necesidad de información supera la atención de experiencias vitales transmisibles a través de narraciones. Para agregar mayor complejidad a su análisis, Benjamin se remonta a la publicación de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, a comienzos del siglo XVII, que representa al hombre, Miguel de Cervantes Saavedra, en soledad, el surgimiento de un creador que intenta contar lo inconmensurable, imagen que se contrapone a la idea de oralidad y de construcción colectiva de lo narrado.
En esos prismas de tiempos y formas surge la figura del autor, un individuo que decide contar a los demás, mediante su escritura, historias que provienen de su ser, imaginación, deseo o experiencia. Narrar adquiere aquí una nueva capa, una nueva acepción y nuevas posibilidades en compañía de la ascensión de los medios impresos, esencialmente periódicos, en los que surgen críticos, comentaristas o el mismo periodista, que irá a buscar las razones de un autor y su obra a través de estudios críticos o de formas periodísticas como el reportaje, la crónica o la entrevista, que también adquieren a finales del siglo XIX matices narrativos.
En Narraciones de naturaleza híbrida también está esa amalgama de tiempos y formas, historias como Los marcados, de César Castillo, Todo sucede de noche en esta ciudad, de Miguel Herazo y La salida de Fabián Fernández, son evidencias de lenguajes que evocan estilos que van desde los cronistas de Indias, hasta lenguajes más modernos en esplendores de una literatura de finales del siglo XIX y comienzos del XX, en el que el término literatura se transforma para ocuparse exclusivamente de definir categorías como relato, cuento, novela o crónica periodística.
El filósofo coreano Byung-Chul Han en La crisis de la narración retoma los postulados de Benjamín sobre la relación entre la narración y la información, dado el aumento de medios y trabajadores de medios [1], en las cercanías de la Segunda Guerra Mundial. Lo que hace Han es manifestar a lo largo de su libro el momento de simplificación, decadencia y patetismo en el que ha caído la narración ante la presencia de la información. Vuelve aquí a Benjamin, quien establece una diferencia entre narrar, informar y explicar, en la que la prevalencia de la narración consiste precisamente en reservar información y proscribir las explicaciones.
Para Han el que haya más historias es un tema solo ligado al capital, a la aparición de mercados en los que la transacción, comercialización de las historias termina en la creación de un público ávido de divertimento o hiperestimulado.
Para Han el que haya más historias es un tema solo ligado al capital, a la aparición de mercados en los que la transacción, comercialización de las historias termina en la creación de un público ávido de divertimento o hiperestimulado.
Han agrega otro elemento más cercano a nuestros días que nos conecta con otra de las ideas expresadas por Benjamin: «Con la actual hiperactividad, que busca espantar el aburrimiento, nunca alcanzamos un estado de profunda relajación espiritual. La sociedad de la información está generando una época de alta tensión espiritual». Más adelante escribe: «El tsunami informativo se encarga de que nuestros órganos sensoriales estén permanentemente estimulados. Ya no son capaces de pasarse a un estado contemplativo. El tsunami informativo fragmenta la atención. Impide la demora contemplativa, que es constitutiva del narrar y de la escucha atenta».
Lo que para Han es el «bosque digital de páginas» (internet) es para Benjamín el ascenso de los medios impresos (periódicos) en la sociedad, lo que impide que el hombre entre en estado de contemplación, que es el estado en que se gesta la narración. Textos como ¿Por qué nadie gritó cuando colapsó la primera piedra? de Vincent Taborda o Estaciones en hora pico, de Mayerlis Orozco, surgen precisamente en estados de aburrimiento, como lo llama Benjamin, que es lo que permite que exista el impulso para contar las experiencias, tanto las reales, como es el caso de El último vikingo de Deiver Juez, sino también fantásticas y poéticas, como El entramado, de Alysha Rose o Xuirá, de Estefanía Contreras.
Las reflexiones en torno al aburrimiento y la sobreestimulación de información digital hacen que el taller se convierta en espacio de contemplación en torno a la expresividad de una palabra, a la claridad de un inciso, a la potencia de una frase, a todo lo que un conjunto de palabras llega a decir, sentir, representar, transmitir, eso hace del Taller cuento y crónica una comunidad que se escucha, en la que leer en voz alta estimula el narrar de aquello que queremos dejar en el papel. El taller celebra en cada encuentro la generación de esos procesos, el riesgo, la experimentación, la oportunidad de decir, el privilegio de tener cercanos a lectores entrenados que desde la crítica sensata hacen que cada momento se convierta en contemplación del texto, en autoindagación reflexiva sobre una escritura que se cuenta en colectivo.
Por último, en esas miradas que hemos hecho sobre la narración, está el ensayo del maestro Alessandro Baricco, con quien tuve la oportunidad de compartir en enero de 2016 en un taller sobre narrar. El ensayo se titula La vía de la narración y es la transcripción de una de sus clases magistrales en la Escuela Holden, que él creó en Italia.
La vía de la narración es un texto breve, que se concentra, al decir de Baricco, en aspectos de los que con el tiempo ha ido tomando conciencia desde que se ocupa de la narración, que en buen sentido es desde que se ocupa de su oficio como escritor. Comienza con algo que llama los campos magnéticos singulares que ocurren al interior del ser, son como teselas de la realidad, comienzan a vibrar o son como heridas interiores, el nombre de esas teselas, de esos campos magnéticos, es lo que conocemos con el nombre de historias.
Llevar del interior al exterior pasa por una gestación del texto. La creación se convierte entonces en vibraciones internas que han de corresponderse con lo que se escribe, he aquí el primer y gran misterio que entraña los textos presentes en esta antología. Estas narraciones de naturaleza híbrida habitaron sus autores, recorrieron su ser y están impregnadas no solo de sus personalidades, sino también de la ciudad que se habita, Cartagena de Indias, desde donde emanan las teselas de las que habla Baricco.
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La historia ha de tomar forma, la cual puede incluso ser infinita, la experiencia del taller prueba esa afirmación, dado que ante la misma premisa o la misma historia, son múltiples los abordajes. Narraciones de naturaleza híbrida también apela a tal libertad, a la expansión de las posibilidades, a la búsqueda incluso de formas que llevan al fracaso, porque es precisamente allí el lugar desde donde se construyen otras formas de mirar y otras formas de materializar las historias.
Si bien los tres autores referenciados en esta presentación, Benjamín, Han y Baricco proponen miradas sobre y desde la narración, el pálpito interno de cada autor se genera al observar una ciudad, al recoger experiencias de habitarla, para que se despierte en cada uno la imaginación, la amalgama creativa, el gran misterio de la creación escrita.
Narraciones de naturaleza híbrida es también una apuesta honesta de búsquedas de indagaciones grupales y personales, de cruces de ideas y de pugnas creativas cuyos resultados están en los textos que ahora entregamos.
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