
Reconstruyendo Ausencias en el Museo Arqueológico
Una exposición del Museo Arqueológico MUSA (Bogotá) sobre piezas precolombinas fracturadas, reparadas e intervenidas, en diálogo con la técnica japonesa del Kintsugi.
Por: Joaquín Guzmán
La Casa del Marqués de San Jorge es una joya arquitectónica construida en el año 1784 y ubicada en el corazón del barrio La Candelaria en Bogotá. Reformada, ampliada y en perfecto estado de conservación, la casa es desde 1972 la sede del Museo Arqueológico Casa del Marqués de San Jorge (MUSA). Financiada principalmente por un banco, la institución es tal vez el custodio más importante de cerámicas, artefactos líticos (objetos tallados de piedra) y objetos de algunas culturas originarias de nuestro país.
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El museo tiene una colección de más de 13.000 piezas arqueológicas; fundamentalmente cerámica, orfebrería y artefactos de piedra. Otrora convento durante el siglo XX, el hoy museo arqueológico nos permite asomarnos a la vida cotidiana y a la cosmovisión de los pueblos originarios Muisca, Tairona, Calima, Guane, Chimila, Quimbaya y San Agustín, entre otros. Su vanguardista apuesta museográfica plantea diálogos con prácticas del arte contemporáneo, formación de público infantil y programación permanente.

La exposición “Reconstruyendo Ausencias” se enfoca en piezas con fracturas, cicatrices y en los intentos por reconstruirlas. Es una propuesta en la que los originales, con cientos de años de historia, fueron intervenidas por guaqueros o coleccionistas (y algunas transformadas de manera drástica). Esta aproximación curatorial invita a una reflexión viva sobre la memoria y las distintas formas en las que se ha construido nuestra mirada sobre estos objetos y sus usos.
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Las piezas que se muestran fragmentadas, reconstruidas, arregladas, intervenidas, son al fin y al cabo evidencias vivas de historia, usos y reinterpretaciones. La exposición cuenta con elementos que tienen un pedestal añadido, una unión forzada o un parche evidente; alteraciones, testimonios de quienes usaron, transformaron y reinterpretaron estos objetos. Esta intervención artística de tenedores, guaqueros y coleccionistas tiende un puente con la famosa técnica japonesa de Kintsugi en la que se usan resinas naturales o elementos con polvo de oro, plata o platino para reparar grietas y fracturas de cerámicas antiguas. En Japón, la restauración de una pieza con estos materiales es una forma de exaltación y de reconocimiento que hace que cada elemento sea único.

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