
Rock al Parque: las mujeres también resuenan
Andrea Echeverri en Rock al Parque.
Pese a las dificultades las mujeres han logrado abrirse un espacio cada vez más relevante en Rock al Parque. Aunque ha habido progresos, aún falta bastante trecho por recorrer.
Por María Fernanda Cadena (*)
Las palabras de Andrea Echeverri, cantante y líder de Aterciopelados, sintetizan una postura que comenzó hace tres décadas en la capital con Rock al Parque. “Sí creo que fuimos precursores en feminismo y ambientalismo y yo sigo escribiendo canciones críticas desde un cuerpo y una sexualidad femenina que habito, mismos que son usados y explotados cada vez más”.
En su primera edición no sólo se creaba el festival gratuito más grande de Latinoamérica. También se estaba sembrando un espacio de resistencia e identidad femenina muy importante para la música del país.
Un largo camino
El festival Rock al Parque nació en 1995 como una iniciativa para visibilizar bandas locales y ofrecer un espacio de encuentro para los jóvenes. Para Mario Duarte, integrante del grupo La Derecha y uno de los fundadores del festival, surgió de la necesidad de dejar atrás los bares y garajes donde se presentaban las bandas, en un momento en el que la música no tenía un panorama tan amplio ni era tan bien recibida como lo es hoy.
De la mano del empresario y también mánager de su banda, Julio Correal, acudieron a Bertha Quintero, entonces subdirectora de Fomento del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, quien respaldó el proyecto. La primera edición se realizó en 1995 y reunió alrededor de 80.000 asistentes.
Esta edición inaugural marcó un hito en la ciudad y en la manera de vivir la cultura. El espacio público se convirtió en un punto de encuentro donde tocaron bandas como La Derecha, Aterciopelados, 1280 Almas y Bruma Sólida. El éxito de esta primera edición no sólo amplió el panorama para el rock, sino que también sentó las bases para transformar la escena musical de la ciudad. En esta construcción de memoria del festival, liderazgo femenino, no sólo Estado frente al micrófono también en los amplificadores y la sala de redacción.
El papel que ha jugado la prensa independiente
Este proceso de dar a conocer de la escena y el talento emergente ha contado desde el inicio con el impulso de la prensa independiente. Adriana Salcedo, periodista y directora de la revista Rock Art, recalca que los medios gestionados asumen la responsabilidad de divulgar a los nuevos proyectos musicales antes de llegar a una curaduría masiva. “Históricamente, dentro de la escena roquera la figura femenina estuvo frecuentemente relegada a un segundo plano o a la sombra de proyectos masculinos. Hoy muchos de los medios son dirigidos por mujeres que evidenciamos y documentamos un cambio de paradigma estructural”, sostiene Salcedo, subrayando que las mujeres son articuladas esenciales desde la gestión, la producción y la prensa.
Aunque el evento contó con participación femenina desde el principio, esta se concentraba en agrupaciones mixtas y en muy pocos proyectos conformados enteramente por mujeres. Si bien la convocatoria pública permitió que el talento femenino emergiera hasta convertirse en referente de la escena actual, todavía se evidencia una brecha de género. Según Quintero, durante los primeros 25 años de Rock al Parque solo siete bandas estuvieron conformadas completamente por mujeres, entre más de mil agrupaciones que han pasado por sus escenarios.
Dentro de este grupo de proyectos pioneros destaca Polikarpa y sus Viciosas, una agrupación bogotana fundada por su bajista, Sandra Rojas, y su baterista, Paola Loaiza, hacia los años noventa. Desde sus inicios, la banda se centró en el punk como una postura contracultural y una herramienta de resistencia. Esto se evidencia en los temas que abordan sus canciones, orientadas al feminismo y la crítica social, con luchas como el derecho al aborto y la situación de las mujeres en el conflicto armado del país, a través de temas como Libertad o Mujeres por la resistencia. Su legado sigue vigente. La banda ha participado en múltiples ediciones del festival, reafirmando su postura de denuncia social, y su regreso al escenario en 2025 lo demuestra con la fuerza de su mensaje, consolidándola como un referente de la escena.
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Consecuente con este discurso contracultural, existe otra propuesta musical que se ha convertido en uno de los mayores referentes del rock en español a nivel mundial: Aterciopelados. Aunque no es una banda conformada enteramente por mujeres, una de sus líderes y vocalistas es Andrea Echeverri.
Desde la primera edición del festival, la agrupación proyectó una identidad visual y sonora distintiva, fusionando el rock alternativo con elementos locales, la electrónica, el folclor y discursos de empoderamiento. Canciones como El estuche y una de sus más recientes, Mamíferas, abordan los tabúes sobre el cuerpo femenino y los estereotipos que existen en torno a él.
Esta trayectoria ha estado ligada a la ciudad y se ha convertido en parte de su identidad y de la del propio evento, con más de cinco participaciones en el festival. Canal Capital señala este vínculo como una historia compartida de Bogotá, resistencia y permanencia musical.
Más allá de la unidad de la banda, Andrea Echeverri ha marcado un precedente en la escena al mantener una postura crítica frente a las normas sociales y alejada de lo tradicional, consolidándose tanto de manera individual como colectiva.
La brecha de género no se ha cerrado
A pesar del impacto simbólico y la fuerza de estos referentes para las mujeres en la escena, el festival enfrenta una realidad compleja frente a las cifras, que evidencian que la presencia femenina no ha sido lineal. Según la revista Shock, medio especializado en música, para 2013 solo 24 mujeres, entre 65 bandas, ocuparon el escenario del evento. Para 2017, la cifra aumentó considerablemente, con la participación de 32 mujeres y 20 bandas con presencia femenina. Sin embargo, dos años después volvió a descender: solo 24 de los grupos presentados tenían al menos una mujer entre sus integrantes.
En relación con esto, los análisis de la prensa especializada reafirman la persistencia de este margen reducido. De acuerdo con Salcedo, en un promedio de 45 agrupaciones seleccionadas cada año para Rock al Parque apenas una o dos corresponden a bandas integradas enteramente por mujeres. Y si se suma la participación de ellas en bandas mixtas la cifra apenas roza una decena de mujeres sobre el escenario en cada edición. Salcedo enfatiza en que esta brecha no corresponde a la falta de bandas o talento. “Esto, definitivamente, no ocurre por una falta de calidad técnica” afirma, señalando que a pesar de la presencia femenina en las programaciones oficiales, esta aún es muy reducida.
Frente a esto, la gestión curatorial de Rock al Parque buscó disminuir las brechas de género. De acuerdo con Chucky García, programador artístico del festival entre 2014 y 2022, en una entrevista con Radiónica manifestó que aunque el evento siempre ha manejado un discurso incluyente y de diversidad, se buscó que la brecha no existiera ni en la tarima ni entre el público. Así, en 2019, casi la mitad de los asistentes fueron mujeres y, para 2022, la participación femenina en el escenario fue de alrededor del 60 por ciento en el cartel de metal, un género históricamente dominado por hombres.
Nuevos espacios para las mujeres, un proceso en construcción
Como consecuencia de la evolución del evento y de su representación femenina, en su edición más reciente se han ampliado los géneros, incluyendo propuestas cercanas al pop y haciendo del festival un espacio cada vez más diverso. Este año contó con la participación de mujeres como Laura Pérez y Elsa Riveros. Esto muestra cómo la participación femenina ha dejado de ser una cuota dentro de los carteles y se ha convertido en parte de la escena del festival.
Esta presencia femenina no se limita a vertientes específicas. Como señala Salcedo, “históricamente se abrieron camino tímidamente en algunos terrenos del blues, el rock suave y el punk, pero hoy en día las mujeres están adentrándose y ejecutando con maestría todo el espectro musical”, reafirmando que esta transversalidad demuestra que el liderazgo de la mujer ya no representa una excepción dentro de un estilo particular sino una fuerza creativa y técnica para la transformación de la escena.
La participación de estas mujeres ha marcado un precedente en la representación femenina dentro de la industria. Aunque la equidad de género en los escenarios sigue siendo un proceso en construcción, el desafío persiste en consolidar esta presencia de forma constante y no cambiante entre ediciones.
El recorrido de Rock al Parque da cuenta de un espacio que ha evolucionado. La brecha histórica de género exige mantener una curaduría consciente que garantice la representación que las mujeres han conquistado y que esta continúe ampliándose con el tiempo.
(*) Integrante de CrossmediaLab de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
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