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La Inteligencia Artificial en el corazón de la maquinaria de guerra israelí en Gaza
NAZA aporta algo diferente: no muestra solamente las consecuencias, pretende revelar el mecanismo que las precede. | Foto: Documental
Cultura

La Inteligencia Artificial en el corazón de la maquinaria de guerra israelí en Gaza

El documental NAZA, premiado en la Mostra de Venecia, un importante festival internacional de cine, provoca una fuerte reacción en el gobierno israelí. Basada en los testimonios de 24 miembros del Ejército y de los servicios de inteligencia israelíes, la película de Yuval Abraham y Rachel Szor describe un sistema de vigilancia y selección algorítmica de objetivos en el que la muerte previsible de civiles palestinos habría sido incorporada al proceso de decisión. El ejército israelí rechaza esas acusaciones. Pero la batalla alrededor de esa película, de 80 minutos de duración, apenas comienza.

Por: Mauricio Trujillo Uribe

El documental NAZA acababa de ser presentado en el festival de Mostra de Venecia en momentos en que la polémica alcanzó un nuevo nivel: este domingo 13 de septiembre, el ministro israelí de Cultura, Miki Zohar, anunció su intención de actuar para que los dos realizadores de la película sean privados de su ciudadanía israelí. El ministro los acusa de “traición contra el Estado” y les reprocha perjudicar a su país. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, figura de la extrema derecha israelí, también intervino, calificando a los cineastas de ser una “vergüenza” y pidiéndoles que abandonen Israel. El ímpetu de la reacción gubernamental da una idea de la sensibilidad que despierta el tema que aborda NAZA.

Yuval Abraham es periodista de investigación y cineasta; Rachel Szor es realizadora y directora de fotografía. Ambos habían participado en No Other Land, dedicado a la colonización y las expulsiones en Cisjordania ocupada, ganador del Óscar al mejor documental en 2025. Con NAZA, buscan esta vez penetrar en el mecanismo que precede a los bombardeos: cómo una persona se convierte en objetivo, cómo es vigilada, cómo se localiza su domicilio y cómo las víctimas civiles previsibles pueden entrar en el cálculo previo a un ataque.

El documental, de 80 minutos, fue presentado en estreno mundial el 10 de septiembre pasado en la competencia oficial de la 83 edición de Mostra. Producido, entre otros, por The Guardian y JW Films, con el cineasta británico Jonathan Glazer como productor ejecutivo, NAZA es distribuido internacionalmente por MK2 Films. La película se basa en los testimonios de 24 personas provenientes del ejército y de los servicios de inteligencia israelíes, varias de las cuales declaran de manera anónima, con sus rostros y voces modificados.

La recepción en Venecia fue espectacular. NAZA recibió una ovación de aproximadamente 25 minutos durante su estreno, antes de obtener el Premio Especial del Jurado. La particularidad del documental reside menos en las imágenes de la destrucción de Gaza, ampliamente difundidas desde hace casi tres años, que en su intento de reconstruir desde adentro la cadena de decisiones que conduce a un ataque.

NAZA: los civiles muertos en el cálculo previo

El título dado a la película constituye una de las claves de su contenido. “NAZA” designa, según la película, una estimación utilizada por la inteligencia militar israelí para calcular el número de víctimas civiles susceptibles de morir durante un ataque –lo que en el lenguaje militar se denomina “daños colaterales”–. La cuestión, por lo tanto, ya no consiste solamente en contar los civiles muertos después de un ataque. Según los testimonios recogidos por Abraham y Szor, el ejército podía disponer antes del bombardeo de una estimación del número de civiles que morirían.

Una de las afirmaciones más graves de la película proviene de un testigo según el cual una operación habría recibido autorización con un “NAZA” que podía llegar hasta 500 víctimas civiles potenciales para alcanzar un objetivo de Hamás. Esta afirmación debe presentarse con prudencia: el ejército israelí la desmiente categóricamente, y afirma no haber planificado ni autorizado nunca un ataque en el que se previera la muerte de 500 civiles o una cifra cercana.

Sin embargo, el documental plantea una pregunta más amplia: ¿cómo un ejército que dispone de tecnologías extremadamente avanzadas utilizó las inmensas cantidades de información recopiladas sobre la población de Gaza para identificar y generar objetivos a una velocidad imposible de alcanzar mediante los métodos tradicionales? Es aquí donde interviene la Inteligencia Artificial.

Lavender: la IA al servicio de la selección de objetivos

NAZA aborda particularmente un sistema conocido con el nombre de Lavender. Según los testimonios presentados en la película y las investigaciones publicadas anteriormente, este sistema utiliza enormes cantidades de datos provenientes de la vigilancia de Gaza –comunicaciones, desplazamientos, relaciones e interacciones– para identificar a personas que presentan características asociadas a Hamás o a otros grupos armados.

La inteligencia artificial permite así cambiar radicalmente de escala. El trabajo tradicional de inteligencia requiere tiempo: identificar a una persona, verificar sus actividades, cruzar distintas fuentes, determinar su papel y establecer su localización. Los sistemas algorítmicos desarrollados mediante inteligencia artificial pueden, por el contrario, analizar rápidamente miles de perfiles y hacer emerger un número considerable de objetivos potenciales.

En el sistema descrito por NAZA, una población sometida a vigilancia se convierte en una inmensa base de datos. Se analizan los comportamientos, se establecen las relaciones, se clasifican las personas y algunas de ellas son transformadas en objetivos potenciales. Varios testigos describen un proceso semejante a una verdadera “fábrica” de producción de objetivos.

El uso de la IA adquiere entonces una dimensión profundamente inhumana: un ser humano, con su familia, su vivienda y su entorno, corre el riesgo de convertirse progresivamente en una serie de datos, un perfil, una probabilidad y, finalmente, un objetivo.

Del algoritmo al domicilio familiar

Uno de los aspectos más inquietantes del documental se refiere a la etapa siguiente: la localización de la persona identificada. Según los testimonios recogidos, los servicios israelíes disponen de tecnologías que permiten saber cuándo una persona seleccionada como objetivo se encuentra en su domicilio u otro lugar. Los teléfonos y las comunicaciones pueden contribuir a determinar su presencia. La presencia de civiles, incluso de familias enteras, no es entonces desconocida. Quienes toman las decisiones sobre los ataques pueden conocer el entorno familiar de la persona vigilada y saber que en el edificio se encuentran mujeres, niños u otras personas.

Cuanto más permite la tecnología conocer con precisión el objetivo y su entorno, más difícil resulta afirmar que las víctimas civiles eran imprevisibles. Evidentemente, la IA no decide por sí sola matar, pero si permite identificar un objetivo, determinar que se encuentra en un apartamento y evaluar el número de civiles que podrían morir, antes de que los responsables autoricen el ataque.

La cuestión de los crímenes de guerra

El derecho internacional humanitario no establece ningún número de civiles que estaría permitido matar para eliminar a un combatiente. En cambio, impone tres principios esenciales: distinción, proporcionalidad y precaución. Los responsables también deben tomar todas las precauciones posibles para reducir los daños causados a los civiles.

Por consiguiente, si se demostrara que un ataque destinado a eliminar a un miembro de una organización armada fue autorizado cuando los responsables sabían que probablemente provocaría la muerte de un cierto número de civiles, una operación de ese tipo podría constituir un crimen de guerra por ser un ataque desproporcionado.

NAZA no es, ciertamente, un tribunal y los testimonios que recoge no constituyen por sí solos una condena judicial. Sería necesario examinar cada operación, la información disponible, las órdenes impartidas y las responsabilidades individuales. Pero el documental aporta un elemento considerable: los testimonios provenientes de personas presentadas como integrantes, que trabajaron dentro del sistema militar y de inteligencia israelí.

Israel rechaza las acusaciones

La versión israelí, sin embargo, debe ser expuesta con claridad. Al día siguiente del estreno mundial del documental, se publicó un comunicado en el que se rechazan categóricamente las acusaciones de NAZA. Se cuestiona, en particular, la fiabilidad de testimonios anónimos respecto de los cuales el público no puede verificar la identidad, el grado militar, las funciones o el verdadero nivel de acceso a las decisiones militares.

Sobre todo, el ejército israelí rechaza la idea de que la inteligencia artificial decida quién debe ser bombardeado. Afirma que las decisiones de selección y autorización de los ataques son tomadas por seres humanos, mientras que las herramientas tecnológicas sirven para procesar y organizar la información de inteligencia.

El gobierno de Netanyahu sostiene igualmente que sus operaciones tienen como objetivo a Hamás y otras organizaciones armadas, que son realizadas de conformidad con el derecho internacional y que el ejército adopta medidas para limitar las pérdidas civiles. El ejército, o Tsahal, acusa, por su parte, a Hamás, de instalar combatientes e infraestructuras militares dentro de zonas habitadas, exponiendo de esa manera a la población civil.

Dos versiones se enfrentan, por tanto, frontalmente. Por un lado, testigos presentados como provenientes de las estructuras militares y de inteligencia describen un sistema que combina vigilancia masiva, algoritmos, selección de objetivos y cálculo previo de las víctimas civiles. Por otro, el Ejército israelí afirma que esta representación distorsiona sus procedimientos, que las decisiones continúan siendo humanas y que sus operaciones respetan el derecho de la guerra. Sin embargo, la tesis del documental, está reforzada por la cifra de alrededor de 70.000 muertos en Gaza desde el ataque terrorista de Hamas el 7 de octubre de 2023, sin contar las personas desaparecidas bajo los escombros, y de cerca de 170.000 heridos –un genocidio, según la comisión investigadora de Naciones Unidas.

La batalla alrededor de NAZA

Apenas unos días después de su estreno mundial, NAZA ya no es simplemente una obra cinematográfica. Su Premio Especial del Jurado, la excepcional ovación recibida en Venecia y las amenazas contra sus realizadores han transformado el documental en un asunto político internacional. La próxima etapa será, por lo tanto, determinante: su difusión.

MK2 Films se encarga de las ventas internacionales y se espera su estreno en distintos países. En Francia todavía no se ha anunciado una fecha general de lanzamiento. Pero cuando NAZA llegue a las salas de cine francesas y a las de otros países europeos, su impacto podría superar ampliamente el del ámbito de los festivales. NAZA aporta algo diferente: no muestra solamente las consecuencias, pretende revelar el mecanismo que las precede.

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