
“Solo borraron el sonido de lo vaciado”: así desapareció sin rastro un premio de ensayo sobre arte en Colombia
Daniela Cifuentes Acevedo escribe sobre la cancelación sin explicaciones del XXIII Premio de Ensayo sobre Arte en Colombia 2026, y piensa el borrado institucional a través de Rauschenberg, John Cage y la obra ‘1984’ de Orwell.
Abrir el link que tenía guardado para el 15 de septiembre en mi Google Calendar con la fecha de publicación de ganadores para el premio XXIII PREMIO DE ENSAYO SOBRE ARTE EN COLOMBIA 2026. Para leer:
“Error al cargar los datos”,
“No hay eventos próximos”,
“No hay documentos administrativos disponibles”
Y un recuadro gris de lo que alguna vez fue la imagen de la convocatoria.
Una página vacía, diría yo. O mejor, una vaciada. Porque texto e imagen sin contenido son indicios de que 'algo' existió, ¿acaso?
Luego abrir la carpeta de Drive donde están reunidos todos los documentos asociados a mi postulación a este premio. Más de 10 archivos con nombres tan propios del proceso creativo e investigativo como:
Primera traducción (fallida). FINAL. ES _1-2-3-4_.docx
Guías técnicas de diseño de documento
FINAL EN CAMINO. Una biografía de la casa-taller Edelmira Boller (experimentando el 'otro' modo).docx
ES. Referencias bibliográficas.docx
Buenas ideas redatdas que no quedaron en la verson final.docx [dejo los errores de tipeo del documento]
Y luego la preciada carpeta: FINALES, y en ella, tres documentos hechos con trabajo y ganas: el final en pdf y en Word y el CERTIFICADO_INSCRIPCION_IDEARTES.
Sentir el contraste con las dos pestañas abiertas en mi buscador:
| una página institucional vaciada de información | una segunda llena de contenido |
Entonces, ¿valió la pena? Escribir por tres meses consecutivos, editar, pulir, agregar nuevos apartados, emocionarme, angustiarme por la cantidad de trabajo que significaba. Tal vez esta sensación hubiera sido la misma si el resultado del premio hubiera sido un NO para mí y un SÍ para otra de las 11 investigaciones habilitadas de las 17 enviadas.
Pero hoy el panorama es diferente. No es el duelo natural de la vida en el que a veces se gana y a veces se pierde. Es un desconcierto de un resultado que nunca llegó sumado a una incomodidad sobre una institucionalidad de las artes y culturas de un país que se presenta a sí misma como una página donde se lee “No hay eventos próximos”.
En la página de la convocatoria no dejaron un historial de su existencia ni la constancia de que fue cancelada. Entonces, si no hay información, ¿no existió? Los documentos de mi carpeta de Drive cuentan otra historia. Es más, en uno de ellos me encontré con el link al pdf INFORMACIÓN CONVOCATORIA, hoy, al abrirlo, se abre un documento de una página en blanco. Sigue existiendo, pero en blanco.

Vaciaron. Borraron. Blanquearon...
Así que ¿qué significa este gesto de borrar? ¿Y todo acto de borrar deja un rastro?
Con mi cabeza de historiadora del arte solo puedo pensar en obras de arte y, bueno, en un libro que seguro para muchas personas ha estado presente en los últimos tiempos, 1984, de Orwell y su Ministerio de la Verdad que se encarga de la mentira y de borrar información para crear nueva a gusto del poder.
Entonces, las obras de arte que me llegaron:
- Dibujo de De Kooning borrado (1953) de Robert Rauschenberg. Es una obra en la que dos 'meros meros' del arte abstracto de la segunda mitad del siglo XX entran en un juego de poder. De Kooning, para la época, era un dios del arte; sus obras eran pura expresión, puro grito en el lienzo. Y Rauschenberg, un artista desconocido que con el tiempo también entraría en los podios de la historia del arte. Rauschenberg le pidió un dibujo a De Kooning; acto seguido, procedió a borrarlo. Cuando vemos la obra, vemos un papel en blanco. Y yo veo la pestaña de la convocatoria del premio en blanco, sin información. En ambos casos existió un borramiento. Pero no es sólo vacío, porque el proceso de borramiento es un gesto de poder. Rauschenberg lo sabía bien: borrar a un de Kooning era un acto de poder, era decir: "lo hago porque puedo hacerlo" o como en el libro de Orwell: “borro este dato porque puedo”. Entonces borrar una obra de arte, un dato, o una página web es un gesto de poder.
- 4'33" (1952) de John Cage. En esta obra, el artista contrata a un reconocido pianista que llega a una sala llena de espectadores. ¿Y qué sucede? nada. El pianista se sienta frente al piano por 4 minutos con 33 segundos, sube y baja la tapa del piano en tres momentos que marcan los tres intervalos de la pieza y nada más. ¿De qué trata la obra?
¿del vacío?
¿del vaciamiento?
¿de la cereza de que el silencio absoluto no existe?
En vez del sonido de un piano, la obra permite escuchar lo que ocurre en el supuesto silencio: el ruido incómodo y espontáneo del público, el sonido que emiten los generadores de luz, la tos incómoda, las voces bajas desconcertadas de lo que sucede o, mejor, no sucede. Entonces algo se escucha en una sala de conciertos en silencio y ciertamente, algo se ve en una página web en blanco que alguna vez contuvo 'algo'.
escucho la fragilidad de una institucionalidad sujeta a cambios de poder,
tubos metálicos que se van reduciendo y crujiendo a medida que los pocos recursos de un ministerio como el de Cultura y Artes se reducen,
tuercas mal lubricadas de un ministerio de cultura que apuesta por contenidos creados por Inteligencia Artificial,
la fragilidad de los presupuestos de la cultura,
los suspiros e impotencia de los espectadores frente a esta página vacía.
Escucho muchas cosas frente al rastro de lo borrado. Tal vez queda eso, el rastro. Aún quedan indicios de que en algún momento exquisito algo diferente a lo que está de frente. Tal vez este sea un cambio claro respecto a 1984 de Orwell; en el libro, la gente olvidaba que los hechos habían sido borrados; cualquier rastro de lo que fue era quemado.
Aún hoy hay cerezas, pistas, ruidos y preguntas en aquello vaciado, borrado.
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