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Cultura

Memorias de una asidua asistente a Rock al Parque

Rock al Parque

Este sábado 9 de noviembre comienza la edición 28 de Rock al Parque. Mirar atrás es un ejercicio necesario para analizar la relevancia que ha tenido y sigue teniendo Rock al Parque. Renata Rincón, periodista cultural experta en música, analiza los diferentes momentos que ha vivido el festival gratuito más grande de América Latina.

Por: Renata Rincón

Para quienes asisten a Rock al Parque desde sus inicios es confuso traer a la memoria recuerdos específicos cuando ya va por su edición 28. Al revisar los carteles de sus primeras ediciones no se sabe bien a cuál año corresponde cada imagen guardada en la mente, con escenas de cosas que sucedieron en el Parque Simón Bolívar, en La Media Torta o en el Olaya Herrera, que han marcado la forma de vivir la música y las posturas políticas de miles de jóvenes de Bogotá.

Algunas memorias recurrentes son las de la adrenalina al tener que correr hacia las gradas del Simón Bolívar cuando La Pestilencia se subía a la tarima para huir del pogo que se expandía en segundos como una peligrosa avalancha o el momento de asfixia de estar muy cerca de la tarima cuando los grupos de metal interpretaban sus canciones más pesadas. Las primeras lecciones para muchos sobre autocuidado en eventos masivos fueron y siguen siendo en Rock al Parque.

También están los recuerdos de cuando las canciones de Todos tus Muertos como Mate o Andate que hacían parte del repertorio de los bares del momento de la ciudad y que no sonaban en la radio comercial fueron interpretados en el escenario más grande posible de la ciudad. Imágenes de los raperos en La Media Torta abucheando a Kraken por hacer su concierto entre los grupos de hip hop Control Machete y Estilo Bajo, con el escenario a reventar y gente utilizando la montaña arriba de la Avenida Circunvalar como gradería. Otros momentos inolvidables son los del suelo de la plaza del Simón Bolívar vibrando las veces que allí La Derecha interpretó ¡Ay, qué dolor! o las muestras de cultura ciudadana cuando Andrea Echeverri o Dilson Díaz pidieron al público dar tres pasos atrás para cuidar a quienes estaban pasándola mal, espichados adelante.

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