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Catalina Gómez Ángel en zona de conflicto
Catalina Gómez Ángel en el ejercicio de su labor como corresponsal de guerra.
Cultura

Catalina Gómez Ángel, la corresponsal de guerra que premiará el Gabo

La Fundación Gabo, que este fin de semana presenta el Festival Gabo, le entregará a la periodista colombiana Catalina Gómez Ángel el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026, por su trabajo como corresponsal en diversas zonas de conflicto del Oriente Medio y Ucrania.

Por: Eduardo Arias

En 1998 Catalina Gómez Ángel comenzó a trabajar en las secciones de Cultura y deportes del diario El Tiempo. Exposiciones, música, conversaciones con escritores y atletas, el mundial de fútbol de Francia de aquel año. Todo parecía indicar que esa era la ruta que iba a seguir en su trayectoria como periodista, ya que en cada artículo que trabajaba ella desbordaba un gran entusiasmo.

Han pasado 28 años desde entonces y la Fundación Gabo le otorgó el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026. Pero no lo ha ganado por su labor en los campos del deporte y la cultura sino por su valiente y riguroso trabajo como corresponsal de guerra, más que todo en Irán, el Medio Oriente y desde 2022 en Ucrania.

Desde 2007 se radicó en Teherán, atraída por la cultura musulmana. Su amor por el periodismo, por contar historias que ella investiga en el terreno y presentar los hechos en toda su complejidad como testigo directo le ha enseñado a moverse como pez en el agua en escenarios de conflicto extremo.

Como parte del Festival Gabo, que se celebra en Bogotá del 24 al 26 de abril, se entregarán los Premio Gabo. La ceremonia será el viernes 24 en el Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, entre ellos el reconocimiento a Catalina Gómez ángel. El jurado destacó “su valentía, independencia y rigor al narrar los conflictos de Asia occidental y Ucrania desde una mirada latinoamericana que descoloniza el relato de la guerra y pone a las víctimas en el centro de la historia”.

Catalina Gómez Ángel nació en 1972 en Pereira. Estudió Comunicación Social en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y trabajó en periodismo deportivo y cultural antes de trasladarse a Madrid, donde cursó dos maestrías. En 2007, llegó a Teherán. para quedarse. Desde Teherán ha cubierto diversos sucesos decisivos como las protestas iraníes de 2009, 2017 y 2019 y la guerra de 2026. También ha trabajado desde Afganistán, Gaza, Turquía, el Líbano, Egipto, Nepal, Siria y Kurdistán y, a partir de 2022, también ha cubierto la guerra en Ucrania. En una conversación con CAMBIO ella reflexionó sobre su trabajo y también sobre lo que significa ejercer el periodismo en estos tiempos.

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Un anhelo que hizo realidad

Ya desde finales del pasado siglo Catalina Gómez estaba muy interesada en Oriente Medio pero irse de corresponsal no le parecía fácil puesto que en Colombia no existe la tradición del corresponsal en esa zona del mundo. Pidió un año sabático y se fue a Teherán a explorar la posibilidad de establecerse allí. Aprendió farsi y además de escribir como periodista freelance desempeñó otros oficios para poder sobrevivir, entre ellos dictar clases de español. También tuvo que aprender a hacer televisión, a editar.

Cuando ella llegó el Medio Oriente estaba muy calmado pero pronto comenzaron las guerras en Egipto y Siria. No era nada fácil para ella acceder a esos lugares donde quería hacer reportería y trabajo de campo porque, para lograrlo, se necesitan recursos económicos y un conocimiento de la zona y de sus gentes.

Cómo trabajar en una zona de conflicto

Ella considera que el periodismo en zonas de conflicto debe verse desde dos puntos de vista. “Las agencias lanzan la noticia y a muchos medios les parece que esa es la verdad absoluta. Con todo el respeto que tengo por las agencias, no creo que ellos tengan la verdad. Sus reporteros son seres humanos. Muchos de ellos están encerrados en sus salas de redacción con sus visiones particulares del mundo”.

Agrega que en algunas circunstancias el periodismo convencional se queda muy corto al cubrir los conflictos porque muchas veces se anclan en la misma manera de contar la noticia. Y muchas veces ese suceso que creen que hay que contar es la que ha reflejado la agencia de noticias. "¿Para qué repetimos lo mismo? Vamos a buscar otras miradas, otros aspectos. Es muy difícil contarlo todo en los medios convencionales”.

La manera como informas los influenciadores

Catalina Gómez advierte que los corresponsales compiten con quienes trabajan en las redes sociales. “Los influenciadore son más ágiles, tienen otros procesos de creación y muchos de ellos, con todo el respeto que les tengo, no juegan con las mismas reglas de quienes trabajamos para medios tradicionales. Nosotros no publicamos nada mientras se confirma la noticia, mientras se entiende lo que pasó y se contrasta la información. Aunque no siempre se consigue, intentamos dar una información equilibradas o al menos con diferentes versiones de lo que de lo que se dice”.

Ella ha notado, sobre todo cuando trabaja para algún canal de televisión, que es muy difícil competir con personas que tienen la misma cámara, pero cuentan la misma historia de una manera más ágil, con unos formatos mucho más libres porque no están trabajando dentro de los modelos de un noticiero convencional. “Muchas veces toman posiciones muy claras respecto a diferentes temas. El influenciador puede contar de otra manera, más rápido, puede no dedicarse a la noticia grande del día sino publicar algo totalmente diferente, porque él no está jugando con las dinámicas de las prioridades. Muchos jóvenes, que siguen viendo muchísimas noticias, confían más en una persona que no trabaja en un medio convencional porque piensan que nos dan una línea editorial. Yo escojo qué es para mí la noticia, pero muchas veces otra resulta ser la principal del día, la de abrir periódicos, la que ya estamos viendo por agencias, la que llega por todas partes”.

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Ella lo explica así. Por tener espacios de tiempo limitados, hay una jerarquización de la noticia. Qué es lo que abre el noticiero, qué va en primera página del periódico, cuál es la portada de la revista. El editor dice: "Usted me tiene que hacer la noticia de hoy." Usted responde: "Pero yo tenía esta historia que me parece importante”. “No, nos tenemos que ir por la noticia de hoy, es la prioridad”. Por ese motivo Catalina Gómez intenta darle a esa noticia prioritaria que todos repiten un poco de contexto o, cuando puede, va al terreno y lo cuenta desde ahí.

Los jóvenes no tienen que seguir esos lineamientos y eso hace que muchas veces las audiencias crean que ellos, a diferencia de los medios convencionales, no tengan una agenda por detrás. “Siempre he trabajado como pienso que debe ser, dando las diferentes versiones. Sin embargo, la idea que tienen muchos por fuera es que a uno le dicen lo que tiene que decir y eso no es así”.

Cómo hacerse oír en estos tiempos

Catalina Gómez está de acuerdo con cientos de analistas que consideran que cada quién quiere oír o ver a quién se identifica con su manera de pensar. Comenta que en estos tiempos de guerra en Irán es muy difícil que a los periodistas les den acceso a la información, pero no se la niegan a los influenciadores. “No hace falta que estén de acuerdo con el régimen y su mamera de proceder. Basta con que compartan con el gobierno de Irán una posición antiamericana, antiimperialista, antiisraelí o propalestina”.

Un problema que ella ve es que muchos de estos jóvenes van a Irán sin entender la política interna del país. “Tú, como periodista sabes que Irán es el país agredido, pero también sabes de las agresiones del gobierno a parte de la sociedad y eso no lo ven ellos”.

Contar la complejidad

Considera importante que al cubrirse un escenario de guerra es indispensable entender las circunstancias, ver cómo se va transformando no solamente un conflicto sino también una sociedad. Ella piensa que no basta con ir una vez. Así resulta imposible construir un bagaje y unos puntos de referencia que permitan explicar esas transformaciones y qué tan real es lo que dicen ambos bandos o los 40 bandos que existan. Es necesario poder entender la realidad en el terreno. “Un soldado ruso o ucraniano te cuenta la misma historia desde su propia realidad”. Es importante hablar con la gente para ponerle rostro a la guerra. Además, muchas veces la gente les da a los reporteros una retroalimentación acerca de lo que han contado, de cómo lo ven ellos desde el terreno.

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Además, al mismo tiempo se libra una guerra de propaganda, de versiones y por eso es importante mirar y tratar de alertar. “No se trata de crear pánico. Yo odio el periodismo que trata de crear pánico frente a todo y eso es muy común hoy en día. Creen que si no provocan temor dentro de la población no la van a movilizar. Pero sí hay que crear alertas, dar pistas de por dónde van realidades con un impacto local y también global, como sucede en Irán, como sucede en Ucrania”. Pone como ejemplo la aparición de los drones, que empezó a cambiar la dinámica de la vida en lugares cercanos al frente de batalla. “Eso que parece tan lejano va a terminar afectando la vida diaria de todos nosotros. Ya se está viendo en Colombia y en muchos otros países”.

Le sigue gustando este trabajo, lo hace con el mismo cariño y la misma pasión que antes, pero cada vez lo siente más difícil porque se lleva nuevos desengaños. Como el que le propinó hace poco el jefe de seguridad de París del noticiero France 24 porque pensó que como colombiana estaba en peligro si permanecía en Irán. Lo hizo luego de haberla dejado ir a todos los frentes de batalla en Ucrania, a los lugares más peligrosos. “Son momentos muy frustrantes en que uno se pregunta si vale la pena seguir luchando por esto. Muchas veces me pregunto: ¿Para qué hacemos esto? Pero vuelvo y confirmo de que vale la pena”.

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Ella concluye que los periodistas deben aprender a trabajar distinto. A raíz de lo que le sucedió con France 24 se está planteando cómo trabajar desde las redes sociales, cómo estructurar ese trabajo con la misma seriedad, pero también utilizar esos conocimientos para hacer proyectos más largos, de mayor contexto, donde se puedan explicar mejor las cosas y que tengan un mayor valor para la sociedad. “El mundo está cambiando muy rápido y nosotros también tenemos que cambiar la manera de contar estas realidades”.

Reflexiones alrededor del Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026

“Este oficio de corresponsales lo hacemos un determinado grupo de personas en lugares difíciles. Somos un grupo grande y cada vez hay más mujeres”, dice. Recalca que ha sido una experiencia aprender a mirar esos conflictos. No desde la mirada de una latinoamericana, que es tan compleja. Sino de una colombiana que nació en la guerra, en la provincia (en su caso Pereira) de un país en unos años muy difíciles como lo fueron los 80 y los 90. “Este oficio me ha enseñado que ese bagaje que traemos no es personal, es una experiencia colectiva. de como colombiana, hace que haya una aproximación y una mirada diferente en la manera de leer el mundo si se compara con el de reporteros de otros lugares. Hoy yo lo agradezco enormemente porque al principio no era consciente de eso. Hoy en día soy mucho más consciente de lo que impacta en mí ser latinoamericana en la manera de reaccionar, de relacionarme con la gente que sufre los problemas y que está siendo parte de esa lucha social”.

La relevancia del Festival Gabo

Catalina Gómez ha estado en uno, que le impactó. Al ver el programa de eventos que se llevarán a cabo en estos tres días ella destaca que exista un espacio de reflexión sobre un oficio tan cambiante, tan dinámico y al que le ha costado tanto trabajo adaptarse. No sólo a las nuevas realidades y a los vertiginosos avances de la tecnología. También a la radicalización y la polarización de la política. “De esta política actual que no quiere un periodismo objetivo, sino que vaya hacia el lado que le interesa”.
Pero al mismo tiempo la atrae que se converse también acerca de las redes sociales, con estos espacios que dejan conocer mucho más de del mundo y de pequeñas realidades. “No del mundo como tal sino del mundo local también, realidades que antes no eran visibles. Esos espacios de reflexión del Festival Gabo son un privilegio para quienes trabajamos en español y en portugués, que le dan una prioridad a que desde esta Iberoamérica que habla español y portugués se piense en el periodismo”. También le parece muy importante crear redes de comunidades de periodistas, que se conozcan, entender qué hacen y cómo lo hacen los unos y los otros.

Acerca del Festival

Del 24 al 26 de julio, y bajo el concepto ‘Aquí estamos, aquí contamos’, el Festival Gabo 2026 propone decenas de conversaciones, talleres, espectáculos, exposiciones y experiencias para reflexionar sobre el momento actual y “reivindicar el poder del periodismo, la cultura y la creación para imaginar futuros posibles”.

El debate público pierde cada vez más espacio en un mundo cada vez más avasallado por el avance la desinformación y la polarización, y por esa razón el Festival Gabo celebra y defiende las historias que nutren la conversación crítica.

Todas las actividades, que se llevarán a cabo en el Gimnasio Moderno, el Centro de Felicidad Chapinero y las bibliotecas públicas de la ciudad, serán gratuitas con registro previo en festivalgabo.com.

Vea aquí la programación completa del festival.

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