
Tres décadas de Rock al Parque, un motivo para celebrar
Este año, Rock al Parque celebra 30 años de existencia. Al respecto, CAMBIO habló con María Claudia Parias, directora de Idartes, la entidad distrital encargada de organizar el festival.
Por: Eduardo Arias
CAMBIO: ¿Cómo se perfila Rock al Parque 2026?
María Claudia Parias: Este será un festival muy especial porque estamos celebrando los 30 años de existencia ininterrumpida –excepción hecha del año de la pandemia– del festival de rock gratuito a cielo abierto más destacado, reconocido y grande de América Latina.
El festival mantiene su estructura histórica en el sentido de contar con bandas locales seleccionadas por convocatoria pública. Ya han sido escogidas las 20 ganadoras. También participan agrupaciones nacionales e internacionales, que se presentarán en las tres tarimas, Plaza, Bio y Eco, desde una visión curatorial construida por Héctor Mora para quien la programación, dice él, “está concebida como una oferta de tres conciertos sólidos por día, cada uno con su propia identidad. Todas las estéticas y sonoridades corresponden al universo del rock y sus múltiples variaciones clásicas, pero también actuales. La selección presenta artistas que mayoritariamente no se han presentado en otras versiones y que, si lo hicieron, hayan tenido una participación muy destacada en la historia del evento y mínimo, hace tres años. Todas son propuestas con relevante vigencia y actualidad en el circuito musical, independientemente de su antigüedad”.
CAMBIO: ¿Cuáles innovaciones presentará esta edición de celebración?
M.C.P.: Una importante innovación es que la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte se suma a la celebración de los 30 años con el otorgamiento de una Beca LEP de larga trayectoria que permitirá la presencia de seis bandas distritales consolidadas, dos de las cuales van a representar a la ciudad en el circuito de rock nacional. Por supuesto, estamos diseñando un show especial con canciones emblemáticas de la historia del festival sobre el cual no quiero dar más detalles porque será una sorpresa para el público diverso y maravilloso de este festival.
En cuanto a la producción, hemos trabajado intensamente para garantizar una mejor experiencia en términos de sonido y pantallas, la ampliación del área de ocupación del Parque Metropolitano Simón Bolívar, la creación de mejores zonas para la ubicación y circulación de los públicos, una mejor distribución de los insumos de bienestar, una mejor señalización e iluminación del parque, principalmente en los baños, zonas de comida, puntos de atención de salud. Además, la carpa de experiencias que es un nuevo espacio de programación artística que creamos en 2024, presentará, de forma paralela a los conciertos en tarima, artistas alternativos, conversatorios y reuniones con las bandas para el público general, así como selectores que harán sets comisionados.
CAMBIO: ¿Qué está previsto para esta celebración de 30 años?
M.C.P.: Además del cuidado serio, amoroso y comprometido de toda la administración distrital con el festival durante su puesta en escena que tendrá lugar los días 10,11 y 12 de octubre, hemos creado una importante serie de actividades y productos orientados a exaltar la memoria, la historia, la riqueza cultural de un festival que, desde sus inicios, cambió la forma de comprender la relación de Bogotá con las músicas, sus éticas y sus estéticas, así como el sentido de lo público en lo relacionado con la garantía de los derechos culturales y la construcción de tejido social desde prácticas artísticas y culturales diversas y únicas.
El proyecto de celebración de los 30 años de Rock al Parque fue diseñado por Idartes con el acompañamiento de Chucky García y de diversas voces que, en mesas de trabajo, combinaron las visiones de roqueros bogotanos, empresarios, gestores culturales, periodistas especializados y gestores públicos del ámbito de la música.
CAMBIO: ¿Cómo arrancó la celebración?
M.C.P.: La celebración comenzó con pie derecho durante la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) con el lanzamiento y la presentación del libro Rock al Parque: 30 años. Bogotá y las voces de la tras-escena, la obra editorial más completa en materia de testimonios, datos, fotografías y reflexiones que se ha escrito y publicado hasta la fecha sobre nuestro festival.
CAMBIO: Háblenos del libro, de sus características.
M.C.P.: El libro es un encargo de Idartes a la historiadora y música Tatiana Duplat Ayala, quien recoge en sus páginas lo que ha sucedido en la trasescena de Rock al Parque en sus tres décadas de existencia y deja muy claro que, en tanto política cultural sostenida, Rock al Parque es también la historia de nuestra ciudad. Además de la robusta y hermosa edición impresa que será vendida en las principales librerías del país, habilitamos una versión digital para consulta y descarga en línea a través de la página oficial de Rock al Parque. La publicación está acompañada de una caja de postales que presentan algunas de las fotografías más icónicas de la historia del festival, así como reflexiones que surgen tanto de investigaciones, artículos y publicaciones como de las declaraciones ciudadanas que se hicieron en las Rockápsulas, dispositivos visuales y sonoros mediante los cuales recogimos, en 2025, más de 450 testimonios y mensajes del público asiduo.
CAMBIO: Además del festival, ¿con cuáles otras actividades van a celebrar?
M.C.P.: Se vienen dos exposiciones: una, de Idartes, que circulará en la Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá de forma itinerante y durante un año y que fue encargada al colectivo Relámpago; y otra, del Archivo de Bogotá. La primera se enfocará en lo que significa habitar un territorio como el de Rock al Parque con sus hitos y su universo visual, sonoro, social y cultural único. La otra irá más de la mano de la historia del rock bogotano, el rock rolo, el “rock and rolo”, con sus discos, sus bandas, sus localidades, sus barrios y hasta sus bares. Como preámbulo a esta última exposición, el Archivo de Bogotá produjo el quinto número de la revista Nueva Historia de Bogotá como homenaje a la música ciudadana: la música que se ha agenciado en los Festivales al Parque con un énfasis especial en Rock al Parque.
Daremos continuidad a la celebración con el lanzamiento de un box set o caja de colección discográfica, que combinará formatos físicos como CD, casete y vinilo para reunir y ofrecer, por primera vez en la historia del festival, grabaciones en vivo de las bandas que pasaron por las primeras ediciones de Rock al Parque. Obviamente, tendremos nuestras listas de reproducción en las plataformas virtuales para todos quienes quieran recordar la mejor música que ha hecho parte de la historia de este festival.

Un par de días antes de que comience el festival en el Simón Bolívar, tendrá lugar el Foro Internacional del Periodismo de Rock, organizado de manera conjunta entre Idartes y la Secretaría de Cultura, con invitados nacionales e internacionales de primer nivel, conversatorios y charlas magistrales y un fanzine que recapitulará la historia de los medios independientes de rock en Bogotá en los últimos 30 años. De forma paralela, la Secretaría de Cultura realizará un concurso de periodismo y fotografía para reconocer nuevos talentos en el cubrimiento de este evento de ciudad.
Al festival será invitado un número importante de agentes internacionales de la escena del rock con el propósito de promover la participación de las bandas bogotanas en escenarios como festivales y mercados que se organizan en diversos lugares del mundo. Es decir, el festival será una gran fiesta que, además de su producción in situ y de ofrecer contenidos en diversos formatos –físicos, virtuales, sonoros, audiovisuales– promoverá de manera estratégica la internacionalización de nuestras agrupaciones y de Bogotá.
En el Parque Simón Bolívar y como símbolo permanente de una ciudad que es rock, el Instituto Distrital de Patrimonio (IDPC), apoyará la creación de una nueva escultura pública –La Rockera– del artista plástico Maquiamelo, como un homenaje a los 30 años de Rock al Parque y su valor como escenario que privilegia la diversidad de las formas de ser y de estar en Bogotá.
CAMBIO: ¿Cómo ha evolucionado y se ha adaptado el festival de Rock al Parque a las nuevas circunstancias de Bogotá, una ciudad que en los últimos años se ha vuelto sede de eventos al aire libre y a la que llegan ahora gran cantidad de artistas de todo el mundo?
M.C.P.: En los años noventa, Bogotá contaba con un movimiento roquero alternativo que existía en pequeños circuitos de barrios en localidades como Ciudad Bolívar y Bosa, en 'toques' en colegios y bares del centro y de Chapinero y en algunos espacios comunitarios. “Para muchos jóvenes –señala Duplat en el libro conmemorativo–, el rock era más que un pasatiempo: era un acto de supervivencia simbólica. Ensayar en un garaje o presentarse en una tarima improvisada significaba apropiarse de un espacio en una ciudad que les repetía que no pertenecían”. En estos 30 años de historia, desde su creación en 1995 por parte de Bertha Quintero, quien trabajaba para el Instituto de Cultura y Turismo en la alcaldía de Jaime Castro, el festival se ha consolidado como el más grande a cielo abierto y gratuito en América Latina. Esto significa que es una política cultural sostenida según la cual, es responsabilidad del sector público, garantizar como menos tres principios básicos de los derechos culturales: la participación, creación y disfrute de las artes en condiciones de igualdad, dignidad y no discriminación. Tomar parte activa y libre en la vida cultural de una ciudad como Bogotá significa que la ciudad debe garantizar tanto que se mantenga vivo y mejore cada vez más Rock al Parque que es, además, un hito identitario de la ciudad, así como que los empresarios privados puedan organizar eventos de circulación masiva en los equipamientos especializados y en el espacio público bajo las condiciones normativas que rigen estos temas en la ciudad. Las estrategias son complementarias desde la óptica de la libertad que deben tener los ciudadanos para acceder, apropiar y disfrutar de la música y de la ciudad. Es una manera muy inteligente la que tiene Bogotá de combinar los derechos fundamentales a la cultura y al emprendimiento cultural.

CAMBIO: ¿Qué tan fuerte es el sentido de pertenencia de Rock al Parque entre los ciudadanos?
M.C.P.: La apropiación social de Rock al Parque es muy alta. Y lo es no solamente por parte de las miles de personas que asisten y participan activamente de esta oferta musical mediante su presencia física durante los días de festival, que asciende en ocasiones hasta las 350.000 personas, sino también por la inmensa mayoría de los habitantes de la ciudad que, aunque no vayan al festival, lo estiman, según las investigaciones, como el evento musical gratuito más importante de la ciudad. En las más recientes encuestas del Observatorio de Culturas de la SCRD sobre el festival, se señala que el 90 por ciento de los asistentes considera que el festival es excelente desde el punto de vista musical y de producción y el 13 por ciento de los asistentes viene de fuera de Bogotá de ciudades como Medellín, Cali, Pasto y Bucaramanga, y de países como Ecuador, Venezuela, Chile, Uruguay, México, Argentina. Un 40 por ciento de los participantes señala que asiste principalmente a conciertos al aire libre, 27 por ciento asiste también a conciertos en bares o circuitos especializados y el 15 por ciento asiste a otros festivales. En un 50 por ciento, las personas disfrutan del festival con los amigos y el restante, con familiares o con sus parejas. El festival cuenta con un gran sentido de pertenencia porque es al aire libre, aunque venga con su nube propia, porque es gratuito, porque está bien hecho y porque permite que los amigos, las familias y los que se aman tengan un lugar muy especial y único para el encuentro ciudadano.
CAMBIO: ¿Cómo se articula Rock al Parque con los demás festivales Al Parque de la ciudad y que papel han desempeñado en la política cultural?
M.C.P.: La política de los festivales al parque es una sola, aunque cada festival tiene un sentido estético diferente: músicos diferentes, músicas distintas, públicos diversos. Esa política se basa en garantizar la participación de agrupaciones bogotanas de mediana trayectoria, en general procedentes de la industria independiente de la música, mediante concurso público para fortalecer la industria musical local y generar espacios de circulación que produzcan reconocimiento y oportunidades de negocios; ponerles en diálogo con otras agrupaciones colombianas de otras ciudades y con agrupaciones extranjeras con lo cual se logra, también, expandir la experiencia sonora de los asistentes y su conexión emocional con la diversidad musical y creativa; generar espacios adicionales de disfrute del espacio público como las Zonas de Arte y Emprendimiento (ZAE), para la venta de productos de artistas, diseñadores y creadores locales cuyos productos guardan relación con las estéticas y gustos de cada festival; promover el encuentro ciudadano en los parques y plazas de la ciudad para fomentar la cohesión social; apoyar la diversidad creativa; garantizar la libertad de expresión artística y asociar el nombre de Bogotá a procesos artísticos y creativos únicos en el mundo: no hay otra ciudad que tenga nueve festivales al parque masivos como los que financia Bogotá desde su Alcaldía Mayor.
CAMBIO: ¿Qué retroalimentación ha recibido Rock al Parque y los festivales Al Parque entre los miembros de +ARTE y por qué apostarle al festival?
M.C.P.: El Banco +ARTE, creado por Idartes como un repositorio digital para compartir experiencias destacadas en la gestión pública de las artes en Iberoamérica, ha permitido divulgar masivamente y entre agentes especializados en gestión cultural de todas las capitales de países Iberoamericanos qué es Rock al Parque, cómo lo hacemos, cuáles son sus buenas prácticas. La retroalimentación más importante está en destacar sus aportes particulares, únicos, entre los cuales los expertos señalan los siguientes:
Rock al Parque facilita espacios urbanos públicos para la circulación y exhibición de diferentes prácticas artísticas y musicales y el acceso de ciudadanía y al gran público de una propuesta que refuerza el ecosistema musical de la ciudad; Rock al Parque garantiza una plataforma para el desarrollo y promoción del ecosistema musical bogotano y una puerta a la participación internacional; Rock al Parque tiene un sistema de programación a partir de una selección de grupos musicales, transparente y abierto; Rock al Parque tiene un programación que crea sinergias entre la capacitación, el emprendimiento y la apertura de oportunidades y mercados del ecosistema musical de la ciudad; Rock Al Parque es uno de los primeros y más efectivos programas dirigidos a poblaciones tradicionalmente aisladas de la acción pública, en especial los jóvenes de poblaciones desfavorecidas y poco habituales en estos eventos; Rock al Parque implementa una zona de experiencia durante el festival, con una programación alterna, que complementa la programación diaria del festival brindando espacios de disfrute y bienestar para sus asistentes.
Este reconocimiento de la acción pública a nivel internacional mejora la percepción de la ciudad, estimula el turismo cultural, promueve la industria musical, garantiza un entorno musical activo y vital y nos hace sentir, a todos, muy orgullosos de nuestra ciudad.
CAMBIO: ¿Cuál es, en su opinión, el futuro del festival?
M.C.P.: Creo que el futuro de Rock al Parque es uno en el que se comienzan a hacer más evidentes asuntos que tiene que ver con cambios culturales, cambios comportamentales, tal y como ha sucedido a lo largo de su propia historia. Con eso quiero decir, por ejemplo, que en las primeras décadas del festival había grandes peleas por la necesidad que sentían los jóvenes de imponer sus gustos y sus estéticas que estaban asociadas a lo que se llamaba entonces las “tribus urbanas”. Esto dificultaba que hubiera una convivencia pacífica entre los asistentes. Hoy, estas disputas son mínimas y aun cuando en algunas ocasiones las decisiones curatoriales han sido cuestionadas, en general, podemos decir que Rock al Parque aprendió a validarse como un escenario de las diversidades. En este mismo sentido, pienso que habrá una mayor inclusión de género, es decir, que cada vez habrá una participación mayor de mujeres de la escena roquera; creo que el festival será un ejemplo en América Latina del cuidado medioambiental todo lo cual ya es un compromiso expresado en el programa EcoFestivales que debería fortalecerse aún más y tener mayor incidencia en las decisiones colectivas frente a la preservación de la infraestructura verde, la gestión del agua, la movilidad sostenible, la cultura ambiental; creo que el festival comenzará a interpelar a la ciudad y la ciudadanía con respecto a un tema fundamental: la memoria de nuestras músicas y sonidos; esto es reconocer al festival como un patrimonio vivo que conecta de manera sabia el pasado con el presente a través de la fuerza de las músicas que le han constituido.
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