20 Octubre 2022

¿Control de cambios para frenar el dólar? No, gracias

Crédito: Yamith Mariño

Con el dólar acercándose a los 5.000 pesos, revivió el temor a que medidas orientadas al control de la entrada y salida de capitales en Colombia vuelvan a implementarse.

Por: Andrés Muñoz

El pasado 5 de octubre, el presidente Gustavo Petro utilizó su cuenta de Twitter no solo para criticar la decisión del Banco de la República de subir la tasa de interés para contener la inflación, sino también para insinuar la posibilidad de adoptar un "impuesto transitorio" a los capitales golondrina. En otras palabras, un impuesto a quienes quieran vender su inversión de portafolio en el país y llevarse sus dólares.

Al día siguiente, el jueves 6 de octubre, el peso colombiano fue la moneda que más se devaluó en el mundo junto al rublo ruso: el dólar alcanzó su precio máximo histórico hasta esa fecha, ubicándose en un tope de 4.657 pesos. Consciente de las repercusiones que tuvo el hilo de seis tuits del presidente Petro, el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, tuvo que aclarar en su momento que había hablado con Gustavo Petro para acordar no poner un impuesto a las salidas de capital extranjero.

Sin embargo, dos semanas después, Colombia ha visto cómo en dos días seguidos el dólar ha roto los récords al llegar a cotizarse el 20 de octubre en 4.921 pesos. Con este inédito y preocupante panorama en la economía nacional, surge nuevamente el temor al fantasma del control de cambios, pero, ¿de qué se trata esta medida?

¿Qué es el control de cambios?

Esta medida de política cambiaria está orientada a imponer restricciones para evitar la salida o entrada de capitales extranjeros en una economía. Su aplicación no es nueva y generalmente ha estado relacionada con estrategias para mitigar situaciones de desaceleración económica, recesión y devaluación de una moneda, siendo esta última, la encrucijada en la que está Colombia.

En 1967, bajo el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, se puso en vigencia el decreto 444 orientado a controlar la inversión extranjera y encargar al Estado colombiano de ejercer control en el mercado de divisas. Veinticuatro años después, en 1991, estas medidas se desecharon, aunque en 1994 se adoptó la denominada banda cambiaria, un sistema implementado por el Banco de la República y que establecía máximos y mínimos dentro de los cuales debía oscilar el precio del dólar en Colombia. 

En septiembre de 1999, esta decisión también quedó atrás y se le dio paso al sistema que tenemos hoy, en el que el precio de la divisa está determinado por los flujos de oferta y demanda. Es decir, el dólar flota libremente y su precio depende de una larga lista de factores internos y externos.

Estas fallidas experiencias del pasado se suman a otras más actuales en países como Argentina y Venezuela, en el que el control de cambios ha demostrado ser una medida más perjudicial que positiva. No en vano, exministros de Hacienda como Rudolf Hommes y Juan Camilo Restrepo han referenciado lo vivido por estos países para justificar su postura contraria a una medida para el control de capitales.

El difícil caso argentino

Argentina es el país de América que más ha echado mano del control cambiario en la última década como un intento por detener una escandalosa inflación y la consecuente crisis económica.

Fue en 2011, bajo la administración de Cristina Fernández de Kirchner, hoy vicepresidenta del país, cuando se adoptó el control de cambios hasta 2015. Luego, en 2019, en los últimos meses de gobierno de Mauricio Macri, Argentina nuevamente comenzó a imponer restricciones para la entrada de dólares al país debido, principalmente, a una devaluación del 30 por ciento del peso. 

Aunque este control era diferenciado para algunas entidades y aplicaba para montos superiores a los 10.000 dólares, con la llegada de Alberto Fernández al poder, el control de cambios se asentó en la Argentina y se ha hecho cada vez más estricto.

En 2020, con una economía en recesión desde 2018 y las reservas del país cayendo, el gobierno argentino impuso nuevas restricciones haciendo del control de cambios actual el más duro de la historia de ese país. Hoy los argentinos que cumplan varios requisitos, solo pueden comprar un tope de 200 dólares y deben pagar un impuesto del 30 por ciento. En cuanto a las compras en dólares hechas con tarjeta de crédito, la tasa impositiva es del 45 por ciento.

Lo anterior ha generado la aparición de un mercado paralelo e ilegal conocido como 'Dólar Blue', que pretende esquivar todas las restricciones oficiales a la entrada y salida de dólares al país. Además, también han surgido varios tipos de cambio según el campo en el que se gastarán los dólares. Por ejemplo, hoy existe el dólar Coldplay, que es el destinado a pagar entradas a espectáculos de entretenimiento en Argentina; el dólar Catar, que es el aplicable para paquetes turísticos con motivo del Mundial de fútbol, y el dólar soja, un régimen especial aplicable a las exportaciones de este producto.

A pesar de estas medidas, según los pronósticos de consultoras como EcoGo, se espera que la inflación en Argentina cierre en el 2022 en un ciento por ciento, algo que no se veía en el país suramericano desde hace 30 años.