3 Enero 2023

El plan financiero de 2023: ¿será suficiente con cumplir la regla fiscal?

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

El ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, dice que el Gobierno tendrá de sobra para cumplir la regla fiscal este año, pero los expertos temen que el endeudamiento y el gasto sean excesivos.

El pasado 23 de diciembre, con una anticipación de casi un mes, el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, presentó el Plan Financiero 2023, un documento que explica la estrategia fiscal del Gobierno y actualiza el marco fiscal de mediano plazo presentado seis meses atrás.

Además de modificar las proyecciones de crecimiento, inflación, tasa de cambio y recaudo de impuestos, entre otras variables, el Ministerio de Hacienda dio información sobre el balance primario neto estructural y el déficit fiscal, el hueco que cada año queda en las cuentas del Gobierno y que –por ley– debe disminuir junto con el tamaño de la deuda pública. 

Las cifras presentadas tienen dos lecturas. Una es la del Gobierno. En su presentación, el ministro Ocampo calcula que el déficit fiscal del país en 2022 será de 5,5 por ciento, 0,1 punto porcentual menos que lo calculado inicialmente (5,6 por ciento). A la vez, estimó el balance primario neto estructural en -4,7 por ciento. El funcionario destacó que, pese al mayor gasto, se cumplieron las metas fiscales.

Para 2023, calcula que el déficit fiscal máximo permitido será de 4,1 por ciento, si se tiene en cuenta el ingreso de 28.000 millones de pesos de la SAE; el gasto de 1,8 billones por la ola invernal; el pago de 7,3 billones de pesos al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) por el déficit de 2022 y el ingreso a las cuentas nacionales de los rendimientos financieros de sus activos. 

Como la regla fiscal obliga al Gobierno a usar una parte de los recursos adicionales que recibirá por el alto precio de los combustibles en cerrar el déficit fiscal, este podría ser, no ya de 4,1 por ciento, sino de 3,8 por ciento en 2023. Así, el ministro Ocampo concluyó que este años se va a “sobrecumplir” la regla fiscal en 0,3 puntos porcentuales. 

El ministro de Hacienda también calcula que el balance primario será mejor de lo que la ley de la regla fiscal le permite en estos años de transición. Según la regla fiscal calculada en 2021, para 2022 el balance primario neto estructural no podía ser inferior a -1,8 por ciento; y para 2023, debía mejorar a mínimo -1,4 por ciento del PIB. Según cálculos preliminares, en 2022 el déficit primario habría sido de -1,1 por ciento el año pasado, y en 2023 pasará a un superávit de 0,6 por ciento.

Balance primario 2022-2026

Pero como el Gobierno no puede ser juez y parte, una vez publicados estos cálculos, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) deberá revisarlos y validarlos. La entidad, que ha seguido de cerca todo el proceso del Plan Financiero, se pronunciará al respecto entre la segunda y tercera semana de enero.

No todo lo que brilla es oro

Sin embargo, hay una segunda lectura de estas cifras. Algunos expertos advierten que estos cálculos no son suficientes para mejorar las cuentas del país, pues el Gobierno está aumentando el gasto y las necesidades de financiamiento en los mercados en un momento de menor liquidez. 

La mayoría de los países hicieron el ajuste de sus cuentas fiscales en 2022 y aunque en Colombia se hizo una parte del arreglo ese año, desde el Gobierno pasado la estrategia es gastar más para compensar el efecto de la política monetaria –que, al subir las tasas de interés, desacelera la economía– y apostarle al crecimiento económico para salir de la crisis.

Eso tiene sus ventajas, como la reducción del desempleo y el mayor consumo, que a su vez impulsa el crecimiento económico y alimenta el ciclo. Pero también tiene efectos negativos: aumentan, por ejemplo, los desbalances de cuenta corriente y fiscal, que tienen que financiarse. Además, el Gobierno no está ayudando a que la demanda se ajuste y eso contribuye al aumento de los precios en la economía, que también suben porque el país consume más de lo que es capaz de producir y tiene que importar más.

El problema, explican los expertos, es que aunque el Gobierno presente el déficit fiscal y el balance primario neto estructural como un "sobrecumplimiento" frente a lo que dice la transición de la regla fiscal, lo que el país necesita es ajustar su demanda para no consumir más allá de sus capacidades, cerrar sus déficits y tener un superávit primario que le permita pagar más deuda e intereses por anticipado para llegar más rápido al ancla de deuda pública: 55 por ciento del PIB.

Según el Plan Financiero, el Gobierno espera recibir 319,3 billones de pesos este año, de los cuales 280 billones de pesos se deben al recaudo tributario, incluidos los 20 billones de la reforma tributaria. Pero va a gastar 378,6 billones de pesos, entre los que se cuenta la adición presupuestal que se presentará en febrero para distribuir esos mismos 20 billones de pesos en los diferentes programas del nuevo Gobierno.

Balance 2023 Hacienda

El Ministerio de Hacienda destaca que las necesidades de financiación serán las más bajas desde 2014, si se evalúan como porcentaje del PIB; pero en solo unos meses esas necesidades aumentaron en 10,4 billones de pesos, pues, mientras en el presupuesto general le dijeron al Congreso que necesitarían buscar 99 billones de pesos, en el Plan Financiero se calculó que se requieren 109,4 billones de pesos.

De ese monto, 60,5 billones de pesos llegarán como desembolsos de créditos y emisiones de deuda en los mercados internacionales y locales. En esta parte, el ministro Ocampo destacó que acudirá menos a los mercados financieros locales y más a los internacionales, incluidos los créditos por parte de bancos internacionales y entidades multilaterales.

Lo que no es claro para los expertos, dado que los mercados financieros en el mundo tienen menos liquidez y se están poniendo más complicados, es: ¿hasta cuándo Colombia podrá sostener necesidades de financiación por 100 billones de pesos? El riesgo de esta situación es que todo se pone más caro, pues sube el costo de financiación del Gobierno, aumenta la tasa de cambio y, por esa vía, incrementa también la inflación.

La advertencia de los expertos es que, dado que desde 2022, incluido el anterior Gobierno, el país empezó a gastar de más para apostarle al crecimiento económico sin saber qué pasará en el futuro con los mercados financieros, ahora tendrá que lidiar con la duda de si tendrá las mismas facilidades de antes para cubrir sus necesidades.