11 Marzo 2022

Invasión en Ucrania, papa cara en Colombia

La papa es el alimento que más ha subido de precio en el último año.

Crédito: Colprensa/Sergio Acero

Con fertilizantes y cereales más caros y escasos, el Gobierno tendrá que reaccionar para proteger la producción y garantizar el consumo interno.

Por: María Camila Hernández

La papa, ese generoso tubérculo que solía estar en el mercado de cualquier familia en Colombia, sigue en camino a convertirse en un alimento gourmet. Según las cifras de inflación en febrero, este fue el alimento que más se encareció, con una variación anual de 142,28 por ciento. Le sigue el plátano, que ha subido un 63,44 por ciento y la yuca con un alza del 60,56 por ciento.

Los precios al consumidor en Colombia siguen aumentando y el contexto actual no da muchas esperanzas de que esta tendencia cambie en el mediano plazo. Entre enero y febrero el aumento de la inflación fue de 1,63 por ciento y la variación anual fue de 8,01 por ciento, un tope anual que no se veía desde 2016. Este incremento se explica principalmente por los alimentos, cuyos precios se han trepado un 23,3 por ciento en el último año.

Como lo explicó Cambio en febrero, el alza sostenida de los alimentos obedece a diferentes variables. Y aunque hay varios factores internos que han influido –en el caso de la papa o el de la carne, por ejemplo– hay dos elementos externos que han contribuido a encarecer la comida en general: el aumento de precios internacionales de fertilizantes y de alimento para los animales.

En realidad, son dos caras de una misma moneda: el alza de precios de las materias primas, que según The Economist ha sido del 26 por ciento desde que comenzó el 2022. Esto incluye el aumento de los precios de combustibles, que impacta directamente en los alimentos y los fertilizantes. El proceso de elaboración de fertilizantes de nitrógeno, por ejemplo, requiere un alto uso de energía, específicamente de gas, y los altos precios del petróleo influyen también en los costos de transporte.

Así explica la FAO el aumento de precios de fertilizantes durante el 2021, incluyendo además las disrupciones en el comercio internacional como otra de las causas. De acuerdo con un reporte de comienzos de año, “los precios altos y volátiles de los fertilizantes han generado preocupación sobre su baja disponibilidad en 2022/23, con efectos potencialmente adversos en la producción de alimentos y la seguridad alimentaria”. Estas eran las perspectivas antes de que comenzara la invasión de Rusia a Ucrania, así que el panorama no ha hecho sino empeorar en los últimos días.

Como lo señala el centro de estudios económicos ANIF en su informe sobre la guerra en Ucrania y sus impactos en el mundo, ese país es el segundo exportador de cereales a nivel mundial –maíz, trigo y cebada, principalmente– y el primero de Europa. Rusia está en quinto lugar. La expectativa de una menor producción o la interrupción del comercio de esos dos países con el resto del mundo ya ha provocado que los precios de los cereales se disparen. El aumento del precio del trigo fue del 70 por ciento en el último mes. Y este es tan solo el comienzo.

El informe de la FAO sobre los posibles efectos de la guerra contempla dos escenarios sobre seguridad alimentaria: uno de choque moderado, en el que el número de personas desnutridas aumentaría en 7,6 millones en todo el mundo, y uno más severo, en el que el número aumentaría a 13,1 millones de personas desnutridas. Las regiones que más sufrirían serán Asia y el Pacífico, África subsahariana, Oriente Próximo y África del Norte, pues son las más dependientes de la exportación de alimentos de los países en conflicto.

Según The Economist la invasión rusa está causando “el peor shock de materias primas desde 1973” y “una de las peores interrupciones en el suministro de trigo desde la Primera Guerra Mundial”. Solo que todavía no se siente este choque en toda su magnitud. El medio británico predice que la inflación global, ya en 7 por ciento, puede aumentar dos o tres puntos porcentuales más.

Para Colombia, el mayor golpe vendrá por cuenta de los fertilizantes. Rusia es nuestro primer vendedor de abonos, con un 20 por ciento del total de importaciones, según cifras del 2021. Los productos que más se importan son la urea, el cloruro de potasio y los abonos minerales con nitrógeno, fósforo y potasio, conocido como NPK. El 30 por ciento de los fertilizantes que importa Colombia vienen de Rusia y Bielorrusia, país que también ha sido blanco de sanciones internacionales.

Según le dijo a Cambio Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), la incertidumbre respecto a los fertilizantes ya empieza a generar gran preocupación. Aunque el efecto del conflicto todavía no se traslada a los precios en Colombia, el anuncio de Rusia de suspender temporalmente la venta de estos insumos hace prever mayores costos y menor disponibilidad.

Inflacion 2

En cuanto a los cereales que exportan Rusia y Ucrania, Bedoya señala que la afectación para Colombia no se daría de manera tan directa, pues no son nuestros principales vendedores. En 2021, la mayor parte de las importaciones de trigo fueron de Canadá (67,7%) y Estados Unidos (29,8%), y las de maíz de Estados Unidos (69,9%) y Argentina (18,2%). De los 6 millones de toneladas de maíz que importa Colombia, 5 millones son para alimento de gallinas, pollos, cerdos y algo de ganadería de leche.

Pero el incremento de precios internacionales de estos cereales producto del conflicto sí impactará en los precios en Colombia, así como ha venido sucediendo desde el año pasado. Por otra parte, un precio más alto del petróleo tendrá efectos mixtos en el país, según el análisis de la ANIF. Por un lado, significa mayores ingresos fiscales, pero por otro puede incrementar los costos del comercio.

Respecto a los fertilizantes, Jorge Bedoya advierte que el anuncio de Rusia puede generar “un efecto rapiña” a nivel global, por lo que “el gobierno debe tener un plan rápido para garantizar abastecimiento de fertilizantes y materias primas para producirlos”, así como para garantizar la seguridad alimentaria. El efecto del cero arancel decretado por el gobierno para enfrentar la inflación no es significativo, pues la gran mayoría de los fertilizantes, el maíz y la soya no tenían arancel desde antes del decreto.

Abonos

El plan del gobierno, explica el líder gremial, debería incluir mecanismos de financiación para mitigar mayores costos de fertilizantes, por el lado de los productores, y transferencias monetarias para moderar el impacto de los aumentos en los precios de los alimentos para las poblaciones más vulnerables. Según el DANE, la inflación ha golpeado mucho más a los pobres y vulnerables que a los colombianos de ingresos altos. Mientras que para las personas de ingresos altos la variación anual del IPC en febrero fue de 6,36 por ciento, para los pobres fue de 9,71 por ciento.

Por ahora, la incertidumbre reina tanto en casa como en el resto del mundo. La FAO advierte que un posible efecto del shock de materias primas que se comienza a vivir puede ser que los países restrinjan sus exportaciones para suplir la demanda interna: “Si bien las reducciones en los aranceles de importación y/o el uso de restricciones a la exportación podrían ayudar a mejorar la disponibilidad en los mercados nacionales a corto plazo, inevitablemente aumentarían la presión al alza de los precios en los mercados internacionales y exacerbarían la situación a nivel mundial”.

En cuanto a la producción en Colombia, Bedoya señala que habrá que esperar hasta finales de mayo o junio para saber cuál será el rendimiento de los cultivos de ciclo corto, si habrá, por ejemplo, mayor oferta de papa y los precios comienzan a bajar. También hace falta ver qué sucede con el régimen de lluvias, y con los candidatos presidenciales en la recta final que, en cuestiones de propuestas para el sector agropecuario y seguridad alimentaria, todavía tienen mucho por explicar.