23 Agosto 2022

La teoría de José A. Ocampo para poner permanente el impuesto al patrimonio

Crédito: Colprensa

El ministro de Hacienda explicó ante las comisiones terceras de Senado y Cámara que la distribución del patrimonio en Colombia es peor que la de la renta.

Durante la exposición del proyecto de reforma tributaria ante las comisiones terceras de Cámara de Representantes y Senado, el ministro José Antonio Ocampo defendió su propuesta de hacer permanente el impuesto al patrimonio con tarifas de 0,5 por ciento y uno por ciento. 

“La justificación histórica del impuesto al patrimonio, que se creó en el gobierno de López Pumarejo, es que las rentas de capital siempre están subestimadas y por lo tanto la forma del impuesto captura una parte adicional de la renta por esa vía”, explicó Ocampo. 

Según el ministro de Hacienda, un patrimonio en Colombia “es lo peor distribuido que hay. La distribución del patrimonio es mucho peor que la de renta. Por ejemplo, el gini en distribución de tierras es de 0,8; y en patrimonio total es de 0,9; es decir, es muy superior al gini total del país, que es de 0,54”. De modo que, según Ocampo, implantar un impuesto ayuda a la redistribución, aunque de acuerdo con sus cálculos la tarifa es “realmente marginal”.

El ministro parte de la suposición de que un patrimonio debe rentar entre 6 y 8 por ciento cada año. Si el impuesto es máximo de 1 por ciento, sería un impuesto bajo. En cambio, “el que tenga una rentabilidad de menos de 1 por ciento es porque tiene un patrimonio improductivo, entonces tiene que ponerlo a rendir”.

Las cuentas del ministro tienen al menos dos peros. El primero, según Andrés Palacios, fundador de la firma Elemento Alpha, es que si, bien es cierto que históricamente la rentabilidad de los patrimonios en Colombia se ubica entre 5 por ciento y 6 por ciento, en un momento de tanta inflación como el actual el rendimiento real es negativo, es decir que sus dueños realmente están perdiendo. Si a eso se suma el nuevo impuesto, se hace más profunda la pérdida. 

“Un impuesto al patrimonio entre 0,5  y 1 por ciento estaría bien si la rentabilidad real fuera positiva por encima de dos o tres puntos, pero afectarlo de esta manera en medio de un fenómeno inflacionario desincentiva las intenciones de generar patrimonios a nivel local”, opina Palacios.

El economista Martín Jaramillo añade que, mientras el mundo debate cómo evitar la doble tributación –de hecho, Colombia ha firmado varios tratados internacionales para evitar la doble tributación de los inversionistas de países aliados o colombianos que inviertan en esos países–, el impuesto al patrimonio sería gravar tres veces el mismo patrimonio: una empresa terminaría pagando el impuesto de renta, que es de 35 por ciento; sus accionistas pagarían el impuesto a los dividendos cuando reciban esas utilidades, y, además, tendrían que pagar el impuesto al patrimonio.

Por ahora no se conocen los cambios del proyecto de reforma tributaria, que se verán reflejados en el texto de primera ponencia, para que las comisiones económicas del Congreso comiencen a debatirlo. Por llevar mensaje de urgencia, el proyecto deberá ser aprobado o rechazado, en plazo máximo de un mes.