9 Octubre 2022

Lo que pasa en la economía cuando Petro trina

Crédito: Imagen: Colprensa

Quizás nunca como en la semana que pasó las declaraciones de Gustavo Petro en torno a la economía causaron tanto impacto en los mercados y en el precio del dólar. ¿Qué sucedió?

El miércoles 5 de octubre, cuando el país no había acabado de digerir el anuncio del Banco de la República de subir las tasas de interés –en un intento más por frenar la inflación que ese mismo día se supo que había llegado a 11,44 por ciento–, el presidente Gustavo Petro escribió un hilo en su cuenta de Twitter que provocó que el precio del dólar llegara a su máximo histórico.

“El ascenso de la tasa de interés interna, a la que se opuso el ministro de Hacienda, pero contó con el respaldo de la totalidad de la junta directiva de Banco de la República, solo trasladará la recesión mundial a la economía colombiana”, escribió el presidente. A lo que añadió: 

"La intención real de subir los intereses internos, en contra de nuestra propuesta, tiene que ver es con evitar salida de capitales por el ascenso de la tasa de interés de los EE.UU. Se podía evitar con un impuesto transitorio de remesas a capitales golondrinas". 

El solo hecho de insinuar un "impuesto transitorio de remesas" tuvo repercusión en el mercado. Petro había sugerido que era buena idea algo así como "cobrar" por sacar los dólares de Colombia. El día siguiente, jueves 6 de octubre, el dólar alcanzó a cotizarse en 4.657 pesos, el precio más alto de la historia, y cerró la sesión un poco más abajo, en los 4.613 pesos. Aunque ese jueves todas las monedas emergentes cayeron frente al dólar, las más afectadas fueron las de Colombia y Rusia. De paso, la insinuación de Petro también afectó los títulos TES, que en solo 24 horas tuvieron un incremento de 25 puntos básicos en su tasa de interés, y en la prima de riesgo, que también se elevó.

A Gustavo Petro, que tiene un título en Economía de la Universidad Externado, le encanta trinar sobre impuestos, subsidios, precios de la energía, inflación, tasas de interés y hasta inversión extranjera. Pero quizás no ha caído en cuenta de que sus declaraciones, ahora que es presidente, tienen una incidencia directa en el comportamiento económico.

El error teórico

Todo empezó el domingo pasado, cuando el presidente, durante la instalación de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final, lanzó la idea de “romper” la regla fiscal –algo que siempre crispa los nervios de los inversionistas– para aumentar el endeudamiento del país y poder gastarse hasta 60 billones de pesos en la reforma agraria.

Aunque el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, y el director de Crédito Público, José Roberto Acosta, salieron rápidamente a "rectificarlo" al destacar la importancia de cumplir con la regla, endeudarse dentro de los límites posibles y pagar la deuda, el daño no hizo sino incentivar el precio del dólar.

El presidente pareció olvidar que pedir más deuda significa acumular más cuentas por pagar, y que como eso sale del Presupuesto General de la Nación, tendría que destinar más dinero a pagar deudas y menos a cumplir promesas de subsidios u obligaciones de la nación, como garantizar el derecho a la salud. El propio Petro, en el mismo discurso, se quejó de la gran proporción del presupuesto nacional que se destina al pago de deuda.

Como si amenazar con romper la regla fiscal fuera poco, el presidente se metió después con las tasas de interés del Banco de la República. "La Corte Constitucional ordenó al Banco de la República ajustar sus decisiones al crecimiento de la economía y el empleo. El ascenso de la tasa de interés va contra el crecimiento económico y el empleo de los colombianos".

Exministros, economistas, académicos y hasta exintegrantes de la Junta Directiva del Banco de la República salieron a recordarle al presidente Petro que la tasa de interés es el instrumento del banco central para controlar la inflación, que es su mandato constitucional. 

Y aunque es verdad que el empleo y el crecimiento económico son factores que el Emisor debe evaluar, es mentira –como el presidente dijo en su hilo– que la Corte Constitucional le ordenara también velar por el empleo. En todo caso, este año la economía crece más de lo esperado y el desempleo sigue bajando. 

El exgerente del Banco de la República Juan José Echavarría dijo, además, que el banco debe hacer su tarea hoy aunque sea dolorosa, porque mañana va a ser mucho más costoso. Según el economista, la disyuntiva del Emisor es: frenar hoy la economía un poquito o frenarla mucho mañana. Y así han actuado sus miembros.

En cuanto a la inversión extranjera, el presidente sugirió un impuesto para la salida de inversión de portafolio –comúnmente conocida como inversión golondrina, porque sale o entra de los países según las condiciones de rentabilidad, garantía de pago por parte del país y desempeño de la economía global. En la práctica, explican los expertos, esto es un control de cambios, porque el resultado de que no salga esta inversión es que la tasa de cambio se mantiene estable.

Esa es una función del Banco de la República, que antes de la Constitución del 91 y hasta la desaparición de la banda cambiaria a finales de los 90, demostró que controlar el precio del dólar es una idea que resulta costosa para la economía.

La consecuencia práctica

Los comentarios al aire del presidente Petro hicieron evidente la preocupación de los inversionistas: “La curva de rentabilidad ha perdido más de 25 puntos básicos, que sugiere una pérdida aproximada de 850.000 pesos por cada mil millones de pesos en TES de 2024”, le dijo a CAMBIO Diego Palencia, vicepresidente de estrategia e inversión de Solidus Capital Banca de Inversión. Mientras tanto, los bonos de referencia a 10 años de Colombia llegaron a niveles de 13,14 por ciento, cuando hace tres meses estaban por debajo del 8 por ciento. "Quiere decir que el mundo nos percibe como un país más peligroso para invertir su dinero". 

Por su parte, el dólar subió más de 100 pesos solo en la jornada del jueves 6 de octubre; y no bajó hasta las primeras horas del viernes, cuando el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, salió a apagar el incendio al decir que desde ningún punto de vista estaba contemplado un impuesto a las remesas: "Quiero señalar de forma muy enfática que el gobierno no va a proponer un control de cambios ni a poner impuestos a las remesas por inversión de capital". El dólar, sin embargo, repuntó de nuevo cuando, inesperadamente, la viceministra de Energía, Beliza Ruiz, durante un congreso en Cartagena, habló otra vez de la idea de no firma de nuevos contratos de exploración y explotación de petróleo y gas.

El exministro de Hacienda y de Minas y Energía Juan Carlos Echeverry advirtió  –como muchos de sus colegas– que los trinos de Petro generan mucha incertidumbre, dañan la estabilidad de las instituciones y hacen que más empresas y familias se cuestionen si Colombia es el país ideal para permanecer. 

"Espero que escuche al ministro y vea el panorama completo de lo desacertadas que fueron sus declaraciones”, añade César Tamayo, decano de la Escuela de Economía y Finanzas de Eafit.

A pesar de que el Banco de la República y el ministro de Hacienda dejaron claro que no acompañarán al presidente Petro en las ideas que suelta en los trinos, el exministro Juan Camilo Restrepo resumió la semana con una frase: “El mal ya está hecho”.

Así lo entendió la banca de inversión JP Morgan, que el viernes emitió un informe en el que comentó que los trinos del presidente Petro le habían añadido una marcada volatilidad a los mercados financieros locales, advirtiendo que la situación macroeconómica del país lo hacía muy vulnerable a las preocupaciones políticas, una situación de cuidado en medio de los riesgos globales y la gran necesidad de financiamiento externo que tiene Colombia. 

Todo indica que a Petro le tocará gobernar más de puertas para adentro que de trinos para afuera. Al menos, cuando quiera "pensar en voz alta" en materia de economía.