28 Abril 2022

¿Sirve el aumento de las tasas de interés para parar la inflación?

Se prevé que el Banco de la República siga subiendo las tasas de interés, como lo viene haciendo desde septiembre de 2021.

Crédito: Colprensa

La Junta Directiva del Banco de la República vuelve a reunirse para ver si sigue aumentando los tipos de interés en su intento por atajar la inflación. Sin embargo, dado que el aumento de precios responde más a causas externas que a un exceso de demanda, puede que el remedio no sirva para mucho en el corto plazo: los precios seguirán subiendo, y el costo de los créditos también.  

Por: María Camila Hernández

Esta tarde se reúne la Junta Directiva del Banco de la República y la expectativa es que su decisión sea la misma que ha tomado desde septiembre de 2021: elevar las tasas de interés. Luego de cinco alzas consecutivas, los tipos de interés han subido del 1,75 por ciento al 5 por ciento, como quedó fijado en la reunión del pasado 31 de marzo. En la de hoy, se espera que el alza vuelva a ser de 100 puntos básicos.

Luego de un 2020 y casi todo 2021 implementando una política expansiva para contrarrestar los efectos de la crisis que dejó la pandemia, el emisor tuvo que dar un giro de timón para atajar la creciente inflación. O al menos intentarlo.

En marzo, la variación de la inflación con respecto al mes anterior fue de 1,00 por ciento, mientras que la variación con respecto a marzo de 2021 fue de 8,53 por ciento. Los alimentos y bebidas no alcohólicas siguen jalonando el alza de precios con un aumento del 2,84 por ciento, con los mayores incrementos concentrados en la yuca (10,92 por ciento), la cebolla (10,65 por ciento) y las moras (9,60 por ciento).

Si bien coinciden en que seguir elevando las tasas es la única alternativa que tiene el banco, los analistas consultados por Cambiontambién destacan que puede no ser una estrategia realmente eficaz, dado el origen del aumento actual de precios.

Para el economista Mauricio Cabrera, el alza de tasas no solo es inútil, sino inconveniente. “La subida de tasas es un instrumento muy útil cuando la inflación se origina por exceso de demanda. Pero cuando la inflación es por otras causas, como está pasando ahora, por problema de costos y oferta, las tasas funcionan generando recesión o al menos disminuyendo el crecimiento económico”.

Porque sin importar cuál es el origen de la inflación, el efecto del aumento de tasas siempre es el mismo: encarecer el crédito y, por tanto, desincentivarlo, lo que puede frenar la actividad económica. Por eso, Cabrera advierte sobre el riesgo de caer en la estanflación: una mezcla de estancamiento con alta inflación y desempleo. A finales de marzo, la vicepresidenta del Banco Mundial, Carmen Reinhart, incluyó a Colombia entre los países en riesgo de sufrir este fenómeno.

Como explica Javier Mejía, profesor investigador de Stanford y doctor en economía, gran parte de la inflación que está viviendo Colombia está asociada a factores externos que afectan la oferta, como las interrupciones en las cadenas productivas, un problema que viene del año pasado pero que se ha intensificado últimamente con las más recientes cuarentenas en China. A eso se suma el conflicto en Ucrania, que ha impactado en la cadena productiva de los alimentos y en los precios del petróleo.

Sobre el encarecimiento de los alimentos, que también comenzó en 2021, la economista Cecilia López considera que el Gobierno no ha reaccionado para ayudar a contrarrestar la inflación: “Veo al banco muy solo tomando decisiones sobre inflación, cuando las causas debían estar obligando al Gobierno a tomar decisiones para estimular al sector agropecuario para ver qué podemos sustituir de importaciones, cómo podemos aumentar la oferta de ciertos productos básicos de la canasta”.

Sin embargo, más allá de la coyuntura actual, López considera que estamos pagando el precio por una política equivocada. “Colombia nunca ha debido llegar a los niveles de importación de alimentos en los que está. Esta política de los últimos 30 años abandonó la producción interna en Colombia, estimuló las importaciones y hoy ese costo es muy difícil de reducir”.

Si bien el aumento de tasas por parte de un banco central puede no ser suficiente para bajar la inflación en el corto plazo, se trata del mensaje que envía con esta decisión, afirmó Mejía. Luego de un periodo largo de política monetaria expansiva debido a la pandemia, las expectativas de inflación están aumentando. Hay un incremento de liquidez a nivel mundial y, ante este escenario, lo que puede hacer la autoridad monetaria es “enviar una señal al mercado de que está decidida a regular la liquidez en el mercado y a contenerla para que eso no sea un combustible adicional para la inflación”.

Según Cabrera, para que baje la inflación tendría que haber un estancamiento de la economía o una solución de los problemas externos. Pero las proyecciones de la guerra en Ucrania son tan oscuras como las de la inflación a nivel mundial, al menos en el corto plazo.

En todo caso, las proyecciones apuntan a que los consumidores seguirán sintiendo las consecuencias de estos choques externos en su bolsillo. En días recientes JP Morgan aumentó los pronósticos de inflación para Colombia y proyecta que será de 7,5 por ciento al cierre de 2022. Y si los altos precios de los productos no han desmotivado aún a los colombianos de comprar e invertir, los créditos cada vez más altos harán que, ante la idea de endeudarse, lo piensen dos veces.