17 Agosto 2022

Los nuevos detalles de la fuga de Aída Merlano

Desde la fuga de Aída Merlano de un consultorio odontológico en 2019, su hija, Aída Victoria Merlano, y el odontólogo Javier Cely han estado vinculados a la investigación por la huida. Hoy la historia parece tomar otro rumbo.

Aída Merlano fue citada este miércoles para declarar en el juicio en curso contra su hija, Aída Victoria, y el odontólogo Javier Guillermo Cely, vinculado a la cinematográfica huida por la ventana de un edificio con una cuerda roja, mientras la excongresista era custodiada por dragoneantes del Inpec.

Desde su lugar de detención en Venezuela, Merlano negó que Cely estuviera enterado de su plan de escape con anterioridad; cuando le preguntaron por el abrazo que le dio antes de saltar por la ventana, gesto que es entendido por la Fiscalía como una despedida, la excongresista respondió que fue una muestra de “efusividad”.

"Yo me la pasé casi todo el tiempo llorando mientras él me hacía el tratamiento en la boca. El abrazo fue un gesto solidario y me dijo que me aferrara a la Virgen y creyera en Dios"; señaló Merlano.

Contó que escondió, sin que el odontólogo se diera cuenta, la cuerda con la que se escabulliría en el cesto de la basura del consultorio y entretuvo al médico dental para que se abstuviera de depositar desechos en el basurero.

Los detalles de la fuga

Merlano reconstruyó ese primero de octubre de 2019 y dijo ante el juez del caso que ya tenía todo preparado para escaparse de la cárcel El Buen Pastor, de Bogotá.

"Cuando llegué al centro odontológico yo pensaba fugarme porque ya la organización que organizó mi fuga me dijo que debía tirarme del consultorio, cuando yo fui al baño, el dragoneante que estaba conmigo me acompañó, y cuando me acompañó entendí que por ahí no podía tirarme porque él me estaba acompañando hasta la puerta del baño. Pero cuando yo entré, él se sentó y fue ahí que yo me despojé de todos los elementos que tenía conmigo".

Según declaró, ese día llevaba con ella una tula negra, una faja de látex, la cuerda roja, una trusa blanca, una peluca y unos guantes. De acuerdo con la narración, logró enredar la cuerda roja en su cuerpo antes de salir de El Buen Pastor, la peluca la llevaba atada en su abdomen y con la faja y la trusa acomodó los elementos para que no se notaran.

“Comencé a mirar y me di cuenta de que ese consultorio tenía vista hacia la calle justo del lado del parqueadero, pero la ventana era muy angosta. Igual presioné la cabeza y entró, dije: si entra mi cabeza entra el cuerpo. Fue entonces cuando se me ocurrió que me podía tirar”.

La semana pasada la Procuraduría pidió a la Corte Suprema de Justicia hacer la gestión correspondiente para la extradición desde Venezuela de Merlano, quien ya tiene una condena de 11 años y cuatro meses por delitos electorales.