14 Septiembre 2022

Nace un sindicato de trabajadoras sexuales

Crédito: Astrasex

Se llama Astrasex y busca regular su profesión y crear garantías para que el Estado no las persiga sino que las proteja.

Por: Maria F. Fitzgerald

Un nuevo sindicato fue inaugurado el pasado 11 de septiembre en Colombia. Se trata de AstraSex, el primero conformado por trabajadoras sexuales y dedicado a proteger al gremio. El objetivo, dice su presidenta, Katerinne Ángel, es conseguir la regulación del trabajo sexual en el país para lograr protección laboral y defender los derechos humanos de sus miembros. 

Ángel señala que estas medidas son urgentes, pues las trabajadoras sexuales son sometidas a condiciones de violencia constantes, tanto en la calle como en entornos virtuales. Así mismo, considera que, con la regularización del oficio, se podrían combatir problemas complejos como la trata con fines de explotación sexual. 

Por un trato digno

El sindicato girará en torno a la regulación laboral digna, que logre la remuneración justa, combata la discriminación y evite la violencia que ejerce contra ellas la autoridad, en especial los agentes de Policía.  

Ángel asegura que las trabajadoras sexuales son unas de las principales víctimas de la Policía, que es la que debería protegerlas: “Las principales causas de violencia hacia trabajadoras sexuales en todas sus modalidades siempre es la violencia policial. Al ser la Policía el ente de vigilancia del trabajo sexual, estamos en sus manos sin ningún tipo de regulación o garantía”.

De acuerdo con informes publicados por distintas ONG, entre ellas Temblores y Putamente Poderosas, la relación entre la fuerza pública y las trabajadoras sexuales es en extremo tensa. “Los agentes de la fuerza pública del Estado, encabezados por la Policía, y los actores armados ilegales (paramilitares, guerrilla y bacrim)  han legitimado y perpetuado sistemáticamente, en nombre de la autoridad y el control territorial, prácticas de violencia en contra de las mujeres trans y cisgénero que prestan servicios sexuales en el país”, escribió en un artículo Alejandro Lanz, director de Temblores.

El informe “Qué maricada con nuestros derechos”, de la misma ONG, señala que las trabajadoras sexuales están sometidas a ataques físicos, abuso sexual, y violencia homicida de manera reiterativa. 

Ángel agrega que ahora es usual que la Policía, bajo la excusa de monitorear los estudios webcam, ingresen abruptamente y violenten a quienes están trabajando en esos espacios: “Como todo ciudadano y trabajador, las trabajadoras sexuales también merecen el cuidado y la protección del Estado”.

¿Cómo incide la regulación en la lucha contra la trata? 

Para Ángel, si el trabajo sexual consentido se regula, la lucha contra la trata será más concreta: si se crean rutas de regulación, se crearán rutas que identifiquen de manera más certera y efectiva los casos de trata. Y si se identifican claramente, existirá la posibilidad de enfrentarlos adecuadamente. 

“Nosotras nos reconocemos como trabajadoras sexuales, no tenemos ninguna responsabilidad sobre la criminalidad, pero somos también conscientes de que, mientras el trabajo sexual no sea regulado, la marginalidad va a seguir llevando a muchas e incluso a algunas de nosotras a estas prácticas horribles de trata y tortura”. A través de una labor conjunta entre el Estado y la sociedad civil –dice Ángel– se puede crear una política pública de protección.