
Petro ya no es mamerto: crónica de un viaje
"'A nosotros nos puede pasar lo mismo que le pasó a Gabriel Boric', me dijo subiendo el ceño, un ademán que siempre hace cuando quiere señalar algo importante".
María Jimena Duzán acompañó a Gustavo Petro en su viaje a Chile para la posesión de Gabriel Boric. Aquí derriba varios mitos y revela datos íntimos e inéditos del candidato más opcionado para ser el próximo presidente de Colombia.
Por: María Jimena Duzán
Durante tres días seguí los pasos de Gustavo Petro en su visita a Chile como invitado especial a la posesión del nuevo presidente Gabriel Boric y, sin embargo, todavía tengo dificultades para descifrarlo.
Me dio la impresión, luego de haberlo visto en el trajín, que Gustavo Petro es hoy un hombre de izquierda que hace rato dejó de ser mamerto. Llegó al Hotel Ritz de Santiago, cenó en el restaurante Liguria que es como el Salinas bogotano y en la noche, cuando lo permitía su apretada agenda, siempre tuvo tiempo para acompañar su comida con una buena copa de vino. Su equipo está lejos de parecerse al de una campaña de la izquierda colombiana. Funciona como una maquinita en la que trabajan jóvenes expertos en redes y en estrategia electoral que tampoco son mamertos. Una de sus grandes operadoras, es hija de un oficial del ejército y su virtual jefe de campaña, que es el exsenador de La U, Armando Benedetti. tampoco es muy izquierdista que digamos. Benedetti aterrizó donde Petro hace más de un año y forma parte de ese grupo de dirigentes que vienen de la política tradicional que se han ido arrimando a Gustavo Petro. ¿Quién sedujo a quién? Difícil saberlo. Lo cierto es que Benedetti, a pesar de todo lo que representa, es el hombre que le habla al oído al exalcalde.
"El presidente chileno, que tiene la edad de Nicolás, el hijo mayor de Gustavo Petro, lo trató como un jefe de Estado".
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