
Ormuz: la derrota que Trump se niega a admitir. Por Hans Blumenthal
El estrecho de Ormuz es la prueba más incómoda de la guerra contra Irán. Estados Unidos tiene una superioridad militar abrumadora y aun así no logra imponer las condiciones políticas de la paz. Mientras Washington y Teherán siguen empantanados en su pulso, los países que más dependen de ese paso, China, India, Japón y Corea del Sur, miran desde la banca, pagando la cuenta sin sentarse a decidir nada. Las razones para ir a la guerra pudieron ser entendibles; pero sorprende la falta de estrategia y profesionalismo con que se ejecutó.
















