
Arauca, la opción de la guerra total
En análisis para CAMBIO, el araucano Simón Cedeño dice que, tal vez, la paz total en Arauca sea vista como un fracaso, si se mantiene la disputa territorial entre las disidencias de las FARC y el ELN. La apuesta del gobierno nacional debe ser consolidar una agenda clara y fácil de comprender para la gente y para los grupos armados.
Por: Simón Cedeño
El actual gobierno del presidente Gustavo Petro ha puesto en el derrotero de su gobierno la salida negociada al conflicto interno armado por medio de la denominada paz total. No obstante, la comprensión del fenómeno social y político que tiene incidencia a partir de esta dinámica ha sido ajena al común denominador en el departamento de Arauca.
Una mirada, una solución
Los araucanos, dentro de sus perspectivas, han visto en la paz total una herramienta de distracción por parte de los grupos armados al gobierno nacional, con el fin de que estos actores del conflicto continúen dominando la escena política, social, económica. Esta visión ha sido el trabajo de sectores de la dirigencia política local y aliados a nivel nacional, que ven en la política de solucionar el conflicto por medio de la rendición incondicional de los Grupos Armados Organizados, la única salida para generar seguridad a las actividades cotidianas, tanto en lo rural como en las incipientes urbes, todo esto basado en la visión positivista de la justicia, siendo la punitiva la única manera de que funcione la lógica del castigo frente al crimen.
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