
Ejército Gaitanista de Colombia: la historia de la organización armada más poderosa de Colombia
Esta estructura, que se originó con la desmovilización de las autodefensas de Colombia, ha sido bautizada por las autoridades con cuatro nombres distintos. Hoy avanza en negociaciones con el Gobierno nacional.
Por: Javier Patiño C
Los orígenes del actual Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), conocido durante años como Clan del Golfo, se remontan a comienzos de la década del 2000, tras la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Desde entonces, la organización ha recibido distintos nombres por parte de las autoridades, en un intento por identificarla como una estructura criminal.
En 2006, un sector de las AUC bajo el mando de Vicente Castaño decidió desmovilizarse para acogerse a la política de Justicia y Paz implementada por el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe. Sin embargo, varios de sus integrantes mantuvieron las armas y fortalecieron su accionar ilegal en la región de Urabá, un corredor estratégico con acceso tanto al océano Pacífico como al Atlántico, a través de los departamentos de Antioquia y Chocó.
Según una investigación de Insight Crime, en abril de 2009 la organización comenzó a ser dirigida por Juan de Dios Úsuga, alias Giovanni, y su hermano Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, quienes también habían hecho parte de las autodefensas. En ese momento las autoridades la denominaron Clan Úsuga.
“Estos lanzaron un nuevo plan de expansión, enviando lugartenientes de confianza a zonas estratégicas para el narcotráfico, buscando controlarlas, preferiblemente mediante alianzas y acuerdos, pero también con el uso de la violencia”, señala el informe de Insight Crime.

El Clan Úsuga se expandió rápidamente hasta enero de 2012, cuando alias Giovanni fue abatido en una operación de la Policía. Desde entonces, alias Otoniel asumió como máximo cabecilla. Bajo su mando, la organización extendió su dominio en Antioquia, Chocó, Córdoba y Norte de Santander, consolidando enclaves para el cultivo y producción de cocaína. Los cargamentos eran transportados en lanchas rápidas tipo Go Fast hacia Centroamérica y Estados Unidos.
Lucha armada y expansión
La organización fortaleció alianzas con bandas locales en distintas capitales del país para controlar rutas de microtráfico y operaciones de lavado de dinero. Su influencia criminal se incrementó con los pactos que se alcanzaron con carteles mexicanos y la implementación del llamado ‘plan pistola’, una estrategia que dejó como saldo la muerte de numerosos policías y militares.
Ante la magnitud de sus operaciones, las autoridades decidieron rebautizarla como Clan del Golfo, luego de que ciudadanos de apellido Úsuga reclamaran por la estigmatización derivada de las acciones de la fuerza pública.

En 2015 se lanzó la operación Agamenón, en la que fueron capturados cabecillas de alto nivel como Roberto Vargas Gutiérrez, alias Gavilán, segundo al mando después de Otoniel, y Luis Orlando Padierma, alias Inglaterra.
La ofensiva estatal se intensificó y, en mayo de 2022, culminó con la captura de alias Otoniel, quien fue extraditado a Estados Unidos para responder por múltiples cargos de narcotráfico. Tras su salida, la organización quedó en manos de alias Chiquito Malo y alias Gonzalito, quienes impulsaron el uso de brazaletes con la inscripción Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), pese a que las autoridades continuaban identificándola como Clan del Golfo.
Nuevos vientos de negociación
En agosto de 2022, con la llegada a la presidencia de Gustavo Petro, los jefes del grupo expresaron su disposición de sumarse al proyecto de Paz Total. No obstante, los acercamientos enfrentaron obstáculos debido a la falta de un marco jurídico claro y a nuevas acciones armadas contra la fuerza pública.
Según Insight Crime, mientras se define su participación en la política de paz del Gobierno, la organización ha actuado de manera estratégica, expandiéndose hacia zonas disputadas por otros actores armados, como el ELN y las disidencias de las Farc.
En los últimos meses, los diálogos han tenido avances significativos en una mesa de acercamientos en Catar, donde se acordó reconocer al grupo bajo el nombre de Ejército Gaitanista de Colombia y tratarlo como un grupo armado organizado, lo que abre una nueva etapa en las negociaciones con el Estado.
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