
“Es una guerra en la que la gente no importa”: comunidades preocupadas por disputas entre disidencias de las Farc en Guaviare
Los enfrentamientos entre estructuras ilegales en el departamento han dejado decenas de muertos y un grave deterioro de la situación humanitaria. CAMBIO consultó a defensores de los derechos humanos y líderes sociales de la región que advierten sobre eventuales desplazamientos forzados ante la escalada de las disputas armadas.
Por: Jonathan Beltrán
La violencia volvió a sacudir a Guaviare en medio de una escalada de enfrentamientos entre grupos armados ilegales que se disputan el control territorial en diferentes zonas rurales del departamento. Durante los últimos días, las comunidades han quedado atrapadas entre combates, amenazas y restricciones a la movilidad.
El pasado 16 de enero, miembros de las disidencias comandadas por ‘Calarcá’ e ‘Iván Mordisco’ protagonizaron nuevos enfrentamientos en la vía que comunica las veredas La Paz y la Libertad en el municipio de El Retorno (Guaviare). Según información de inteligencia, los combates se habrían originado por la disputa de corredores estratégicos utilizados para la movilidad armada y las economías ilegales.
El general Ricardo Roque, comandante de la Cuarta División del Ejército, confirmó que 26 combatientes de las estructuras disidentes murieron en las recientes disputas. Las víctimas serían miembros del Bloque Amazonas, comandados por ‘Iván Mordisco’, y de la estructura Isaías Carvajal, que integra el Bloque Jorge Suárez de las disidencias lideradas por ‘Calarcá'.

El Ministerio de Defensa informó que los ataques registrados en la vereda Kuwait generaron riesgos para la integridad de la población civil y motivaron el despliegue de tropas, sobrevuelos de la Fuerza Aérea y capacidades de inteligencia militar para verificar lo ocurrido y reforzar las medidas de protección en la zona, mientras avanzan las labores para establecer el impacto real de los enfrentamientos sobre las comunidades rurales afectadas.
La Procuraduría, por su parte, solicitó a las autoridades coordinar actividades para activar de forma inmediata canales gubernamentales en el municipio de El Retorno con el fin de atender a la población civil. En su petición, el órgano de control reiteró que los enfrentamientos podrían derivar en nuevos hechos de desplazamiento forzado o confinamiento en la región.
El temor de las comunidades ante las disputas entre estructuras disidentes
En las veredas del Guaviare, el sonido de los disparos y el paso constante de hombres armados han alterado la rutina de las comunidades campesinas, que hoy viven con el miedo de quedar atrapadas en medio del conflicto. Habitantes de zonas rurales de El Retorno y municipios cercanos aseguran que los enfrentamientos se producen cada vez más cerca de las viviendas.

Una vocera de la Asociación de Víctimas y Población Vulnerable de Guaviare, quien solicitó reservar su identidad ante las amenazas que ha recibido, explicó a CAMBIO que las disputas constantes obligan a familias de la región a limitar sus desplazamientos, suspender actividades y resguardarse ante la incertidumbre. En ese sentido, reconoce que —pese a que los enfrentamientos entre grupos ilegales hoy hacen parte del día a día en sectores rurales— la nueva escalada ha aumentado los riesgos de posibles afectaciones directas para la población civil.
“En este territorio la vida es muy dura. Para las comunidades, las balas y las amenazas son parte de su cotidianidad. En las noticias, en Bogotá, hablan de 26 muertos. Pero en el territorio sabemos que la realidad es otra. (...) Las comunidades viven con miedo a quedar en medio de los disparos o a ser señaladas como objetivos por los grupos armados”, detalla.

Desde junio de 2025, la Defensoría ha mantenido activa una alerta sobre el riesgo que enfrentan las comunidades rurales del Guaviare por la expansión y confrontación entre estructuras armadas disidentes. El organismo ha advertido que la disputa por el control territorial podría derivar en nuevas vulneraciones a los derechos humanos, en un contexto marcado por la persistencia de economías ilegales.
La entidad ha advertido que la confrontación entre las estructuras disidentes de ‘Iván Mordisco’ y ‘Calarcá’ ha elevado a un nivel crítico los riesgos para la población civil en el Guaviare, especialmente en municipios como El Retorno y Calamar. Según el organismo, la disputa armada dificulta el acceso a bienes básicos y afecta el derecho a la educación en la zona.
La disputa por el control de corredores estratégicos en el Guaviare
La disputa armada en el Guaviare tiene como telón de fondo el control de corredores estratégicos que conectan zonas rurales con ríos y vías terciarias claves para la movilidad de los grupos armados ilegales. Según ha advertido la Defensoría del Pueblo, estos corredores no solo facilitan el tránsito de combatientes y armamento, sino también el control de cultivos ilícitos y rutas de narcotráfico.

En este escenario, el organismo ha detallado en su alerta temprana que las estructuras disidentes buscan consolidar su presencia en territorios históricamente disputados, como El Retorno, Calamar y zonas limítrofes con Meta y Caquetá. Para la entidad, la competencia entre facciones armadas es una de las razones de los enfrentamientos directos para imponer su dominio y ejercer control territorial.
Una vocera de la Asociación de Víctimas de Desaparición Forzada del Guaviare explicó a CAMBIO que la disputa por estos corredores estratégicos ha intensificado la presión sobre las comunidades rurales, que quedan en medio de los intereses de los grupos armados. Según indicó, las disputas entre actores ilegales buscan controlar caminos, ríos y pasos veredales para mantener sus actividades ilícitas, lo que ha derivado en amenazas directas a las comunidades.

Olguín Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Víctimas, reiteró que la disputa por el control territorial ha generado un escenario de alto riesgo para la población civil, en el que las comunidades quedan expuestas a señalamientos, restricciones a la movilidad y posibles represalias por parte de los grupos armados. “El temor y las intimidaciones llevan a las poblaciones a cambiar sus rutinas. Son obligados, en muchos casos, a permanecer confinados en sus viviendas, y no pueden realizar sus trabajos diarios”, sostuvo.
De acuerdo con la Defensoría, el Bloque Amazonas Manuel Marulanda Vélez de las disidencias Iván Mordisco ha ostentado un dominio hegemónico en municipios como San José del Guaviare y El Retorno. Sin embargo, las disputas se han producido debido al avance de estructuras comandadas por Calarcá en zonas estratégicas.
Los impactos humanitarios de las disputas entre disidencias de Calarcá e Iván Mordisco
La escalada de violencia en Guaviare no solo se refleja en el número de combatientes muertos, sino en las afectaciones directas que se presentan en las comunidades rurales. En ese sentido, la Procuraduría ha advertido sobre la falta de coordinación entre entidades municipales, departamentales y nacionales para atender las necesidades de la población.

“En estas veredas, muchos quedan obligados a quedarse callados. No podemos opinar aquí ni opinar allá porque siempre nos dicen que no sabemos con quiénes tratamos. Uno corre bastante peligro por acá. La gente no sale porque quiera, sino por las amenazas. Es bastante preocupante la situación, sobre todo para niños y adultos mayores”, explicó la vocera de la Asociación de Víctimas y Población Vulnerable del Guaviare.
En las alertas tempranas emitidas para el Guaviare, la Defensoría ha señalado que los enfrentamientos y la presencia permanente de actores armados ilegales han generado escenarios de confinamiento silencioso. De acuerdo con la entidad, las comunidades han visto restringido su acceso a servicios básicos, mercados y atención en salud.

El presidente de la Asociación Nacional de Víctimas indicó que las comunidades vulnerables en el Guaviare y en el resto del territorio nacional siguen siendo las más afectadas por las disputas entre grupos armados, en medio de una débil presencia institucional. Según señaló, el reto está en garantizar condiciones mínimas de seguridad y protección para la población civil en zonas históricamente afectadas por el conflicto.
“En estos momentos es urgente y necesario que las autoridades apoyen en atención médica, hospedaje y transporte para población amenazada y obligada a salir de sus casas. Es una guerra entre actores armados, entre personajes que no piensan en los campesinos ni en la población civil. Solo piensan en la guerra que tienen entre sí”, concluyó, a su vez, la lideresa del Guaviare consultada por CAMBIO.
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