La guerra oculta en Putumayo y Caquetá podría definir el mercado internacional de la coca

Crédito: Colprensa

28 Febrero 2024 03:02 am

La guerra oculta en Putumayo y Caquetá podría definir el mercado internacional de la coca

No paran los enfrentamientos entre dos disidencias de las Farc, el frente Carolina Ramírez y los Comandos de Fronteras, que se disputan el territorio entre Putumayo y Caquetá por tener el control de las rutas de la cocaína hacía la frontera con Ecuador y Perú.

Por: Javier Patiño C.

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Cien familias que habitan en la vereda El Danubio, en zona rural de Solano, Caquetá, se despertaron en la mañana del lunes 11 de enero con un mensaje de voz en sus celulares, en el que les ordenaban no faltar a una reunión con alias Fabián Prado, cabecilla del frente Rodrigo Cadete, de las disidencias de las Farc.

“Reciban un cordial saludo de parte de las Farc de parte del camarada Fabián Prado, no olviden llegar a cierto punto, ¿ustedes saben dónde es?, todo el mundo me hace asistencia, con excepción de los señores mayores de edad que ya no puedan ni andar o que estén enfermos, pero que realmente consten que están enfermos, porque yo voy a revisar todo y voy a averiguar. O señoras que estén en embarazo y estén en punto de dar a luz a hijos, de resto todo mundo me asiste en excepción de los niños pequeños, ellos tampoco pero de resto todo mundo me asiste, yo voy a mandar gente por ahí a poner cuidado a ver quién viene y quién no viene listo, para que no tengan que asumir responsabilidades”, se escucha en el audio enviado por el guerrillero 

En el lugar un grupo de personas se juntó para escuchar al jefe guerrillero, quien les ordenó no seguir ayudando a los integrantes de los comandos de Frontera que han comenzado a ingresar a su zona de injerencia.

A las pocas horas su temor se hizo realidad, al escuchar el estruendo de los disparos que los obligó a quedarse en sus casas. Las balas provenían de los fusiles de los dos grupos disidentes que sostuvieron por varias horas un enfrentamiento por el dominio de la zona.

Después del combate vino algo peor, integrantes del frente Rodrigo Cadete llamaron a varios miembros de la comunidad para que dieran información sobre personas que no eran del barrio y que podrían ser facilitadores de sus enemigos.

Desde las ventanas de sus casas de madera vieron pasar a cinco personas que los guerrilleros se llevaron y que soltaron luego de algunos días, tras ser interrogados.

Pero la zozobra volvió a aparecer semanas después.

Una nueva amenaza y confinamiento forzado: "que no caiga gente inocente"

Los integrantes de los llamados Comandos de Frontera hicieron a circular otro audio contundente: “Nadie puede transitar por el río, nadie. Todo el que transite por el río se le va voliar plomo, se les va a quemar los botes, aja, hasta nueva orden que sea listo. Para que rieguen la voz por ahí, para que no caiga gente inocente. Entonces la orden es que todo el mundo quieto". 

Una amenaza que tuvo por más de cinco semanas limitado el tránsito entre los departamentos de Caquetá y Putumayo que llevaron a los pobladores a estar confinados en sus viviendas, perdiendo muchos de sus productos ante el temor de resultar afectados en las confrontaciones de los grupos ilegales.

Ante la gravedad de los enfrentamientos, la Defensoría del Pueblo aseguró que se podrían presentar homicidios selectivos, masacres, desplazamientos masivos e individuales, aparte del confinamiento que ya fue generado.  

“A todas luces, estamos ante la vulneración de derechos fundamentales, como a la vida y a la integridad de las personas, a la libre movilidad, al trabajo, a la salud, a la educación, al acceso a la alimentación, entre otros. El día a día de las comunidades está paralizado. De manera que urge la superación de la grave situación humanitaria que hoy padecen las comunidades”, afirmó Carlos Camargo Assis,  defensor del Pueblo.

En respuesta a estos hechos, la fuerza pública ha aumentado el número de hombres y de equipos para  reforzar la seguridad y acompañar a las comunidades que diariamente se ven afectadas por la presencia de los grupos ilegales.

El comandante de la Sexta División del Ejército, general Miller Nossa Rojas, aseguró que se incremento los patrullajes por parte de la Armada, más sobrevuelos por parte de la Fuerza Aeroespacial y el ingreso de más uniformados para detener las intimidaciones de los disidentes de las Farc.

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El origen de la guerra: la coca

No es pequeño el botín que se disputan las disidencias de las Farc en Putumayo y Caquetá. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), hay cerca de 40.000 hectáreas de coca cultivadas en los dos departamentos. 

En esta zona operó históricamente el frente 48 de las Farc, que nunca se acogió al proceso de paz y ahora se hace llamar Comandos de Frontera. Cuando aún era guerrilla, y hasta 2010, estuvo bajo el mando de Pedro Goyes, conocido como Sinaloa, un alias que se ganó por sus negocios con carteles mexicanos. A Goyes lo asesinó, en una disputa interna, Giovanni Andrés Rojas, alias Araña, segundo al mando y quien luego se quedó con el control del frente guerrillero.

Rojas hizo alianzas para tener el control del narcotráfico, con estructuras de La constru, La mafia y los Sinaloa, pequeñas organizaciones con presencia en el departamento. Según información de inteligencia del Ejército, los Comandos de Frontera tienen cerca de 500 hombres y hacen presencia en la zona rural del Valle del Guamuez, San Miguel, Puerto Asís y municipios fronterizos con Ecuador. 

Para las autoridades, el principal objetivo del grupo disidente es tener el control de ríos y caminos para surtir de coca a los dos carteles más importantes de Brasil: Familia del Norte y Comando Vermelho. 

Por el otro lado, están sus principales enemigos :los integrantes del frente Carolina Ramírez y Rodrigo Cadete, del Estado Mayor Central, con cerca de 300 hombres en armas. Sus principales cabecillas son alias Danilo Alvizú y Tornillo, quienes mantienen el control de los ríos Yurilla, Capucha, Mecaya, Orteguaza y Putumayo. 

Inteligencia también ha identificado que los grupos ilegales han incrementado el comercio de precursores químicos, transportados por los ríos para trasladados hacía Ecuador y Perú donde han instalados varios laboratorios para el procesamiento de base de cocaína que luego es sacada para ser comercializada en Europa.

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Un enfrentamiento sin fin

Detrás de esta disputa se esconde otro fin, tener el control de las disidencias de las Farc. Por un lado está el apoyo que les está dando alias Iván Márquez, cabecilla de la Segunda Marquetalia a los Comandos de Frontera. Según información de inteligencia, envió hombres y armas para confrontar al Estado Mayor Central que siguen las órdenes de alias Iván Mordisco.

El pacto, según las autoridades militares, busca sacar de su zona histórica a los integrantes de los frentes Carolina Ramírez y Rodrigo Cadete, para quedarse con el negocio del narcotráfico y obligarlos a aceptar ser parte del grupo dirigido desde Venezuela por alias Iván Márquez. 

Para evitarlo, aprovechando el cese al fuego se han movilizado disidentes desde Cauca y Nariño, los que van acrecentar la confrontación en una región que prevé en los límites entre Caquetá y Putumayo una guerra prolongada.
 

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