
Su voto: un derecho garantizado, protegido y vigilado
La Registraduría ha fortalecido sus mecanismos de seguridad y vigilancia para garantizar transparencia, combatir la desinformación y proteger cada voto en las próximas elecciones.
En Colombia, cada voto cuenta y cada voto se custodia. Ese es el compromiso de la Registraduría Nacional del Estado Civil, que ha reforzado distintas medidas (muchas de ellas apoyadas en la tecnología y otras en la vigilancia institucional y ciudadana) para que los colombianos acudan a las urnas con tranquilidad el próximo 31 de mayo, cuando el país volverá a tener una cita con la democracia para elegir presidente.
Ante las noticias falsas y los mensajes que buscan sembrar dudas sobre el proceso electoral, la entidad insiste en que existen controles y garantías en cada etapa de la jornada. Como señaló recientemente Jaime Hernando Suárez, registrador delegado para Asuntos Electorales, durante el foro ‘Colombia Unida en Democracia’, el proceso cuenta con un trabajo articulado entre las autoridades electorales, los organismos de control y la fuerza pública para garantizar unas elecciones transparentes y en paz.
Uno de los apoyos clave en ese proceso es la tecnología. La Registraduría ha fortalecido herramientas de biometría facial y dactilar para prevenir delitos como la suplantación de identidad. La biometría facial funciona mediante el análisis de rasgos únicos del rostro (como la distancia entre los ojos o la forma de la nariz), mientras que la biometría dactilar valida la identidad a partir de las huellas digitales de cada ciudadano y las compara con las bases de datos oficiales.
Estas herramientas permiten verificar, en tiempo real, que quien acude a votar sea realmente quien dice ser. Además, la tecnología también ha reforzado otros momentos de la jornada electoral, como los escrutinios y la digitalización de actas. La Registraduría ha explicado que existen sistemas de verificación y alertas que ayudan a detectar inconsistencias o alteraciones en formularios como el E-14, documento en el que los jurados registran los resultados de cada mesa de votación.
Una salvaguarda permanente
La protección del voto no termina cuando se cierran las urnas. A las 4:00 p. m., cuando finaliza la jornada de votación, comienza una compleja cadena de custodia del material electoral.
Los pliegos electorales son trasladados bajo estrictos protocolos de seguridad hacia las sedes de las comisiones escrutadoras. Ese desplazamiento se realiza con acompañamiento de la Fuerza Pública y bajo observación de testigos electorales, para evitar cualquier riesgo de manipulación.
Una vez llegan a las sedes de escrutinio, los documentos son entregados a los claveros, funcionarios designados por la ley para custodiar el material electoral. Los pliegos son introducidos en el llamado arca triclave, un depósito de seguridad con tres cerraduras distintas, cada una bajo responsabilidad de un clavero diferente. El sistema está diseñado para impedir que una sola persona tenga acceso al material electoral.
Los sobres únicamente pueden abrirse durante el proceso formal de escrutinio, etapa posterior al preconteo realizado en las mesas de votación. Según la Registraduría, toda esta cadena de custodia busca garantizar vigilancia y control permanente sobre los documentos electorales.
Un compromiso colectivo
La vigilancia del proceso electoral también depende de los ciudadanos. Los testigos electorales cumplen una función clave dentro del sistema de control y transparencia, pues tienen la facultad de observar el proceso, registrar irregularidades, dejar constancias y presentar denuncias ante las autoridades competentes.
Los formularios E-14, por ejemplo, son diligenciados en presencia de testigos electorales, observadores nacionales e internacionales y delegados de distintas campañas políticas. Además, la Registraduría ha fortalecido mecanismos de publicación y consulta de actas para que partidos, campañas, medios de comunicación y ciudadanía puedan verificar la información electoral.
A pesar de desafíos persistentes, como los problemas de orden público en algunas regiones o la circulación masiva de noticias falsas en redes sociales, la Registraduría asegura que continúa fortaleciendo la coordinación con la Fuerza Pública, los organismos de control y las entidades del Estado para proteger el proceso electoral.
Al mismo tiempo, la entidad ha reforzado la difusión de información a través de sus canales oficiales, insistiendo en la importancia de consultar únicamente fuentes verificadas para evitar la desinformación y así la ciudadanía le dé un voto de confianza a sus intituciones y a la democracia.
Como resumió el registrador delegado Jaime Hernando Suárez: “combatir la desinformación con información real”.
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