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Cultura

Cuando los tigres eran héroes y los héroes eran de verdad

Para alguien de las generaciones nacidas después de 1970, el sobrenombre ‘Tigre colombiano’ evoca a un futbolista del pasado reciente y no al luchador legendario que puso a vibrar al país en la época de esos gladiadores enmascarados que llenaban coliseos y arenas y cuyos nombres empapelaban los muros de ciudades enteras. John Galán Casanova recuperó para la memoria del siglo XXI la vida y obra del Tigre colombiano en su libro 'Entrena como bestia, pelea como salvaje. El Tigre colombiano y la época dorada de la lucha libre'.

Por Hernán Darío Correa

Medio siglo antes de que el Tigre Radamel Falcao deslumbrara al planeta, antes de que el ciclista Cochise Rodríguez -Italia, 1971-, y el boxeador Kid Pambelé –Panamá, 1972- conquistaran títulos mundiales, otro tigre, el primero y único en su especie Tigre colombiano (Bill Martínez), obtuvo en 1960 un Campeonato Mundial de Lucha, categoría peso pesado júnior, al derrotar al yugoeslavo Michael Uyovic en el Circus Krone de Múnich, entonces República Federal Alemana”, señala John Galán Casanova, autor del libro Entrena como bestia, pelea como salvaje. El Tigre colombiano y la época dorada de la lucha libre.
Con nombre de animal salvaje, este guerrero legendario proyecta aún en el recuerdo de quienes nacimos a mediados del siglo pasado, y en este libro, la gesta de los héroes deportivos de los años 50 y 60 que fueron suplantados en la cultura popular del país por los frívolos y decadentes apodos del sicariato y del paramilitarismo, cuyas atrocidades los alejan mucho más que el olvido.

Se trata de otro despojo más en nuestra cultura popular, mediante la suplantación de aquellas figuras plagadas de carisma y de identificaciones primarias e ingenuas como las de la lucha “libre”, dejadas atrás también por la lógica mediática de los nuevos espectáculos deportivos mundiales. Matt Rendell termina su libro Los reyes de la montaña acotando el reemplazo de estas figuras por el papel distante y frío de un héroe prefabricado y encapsulado en su cabina de la Formula 1, que durante unos años reemplazó a la afición nacional por aquellos héroes del pedal, del boxeo o de la lucha.

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