
'Spider-Man: un nuevo día': ¿el regreso del cine de superhéroes?
A Spider-Man lo hemos visto en el cine desde hace años. Lo conocemos, en sus múltiples versiones y universos como uno de los grandes cánones del cine moderno de superhéroes. Y siempre regresa para contarnos la historia del olvido, el dolor y la soledad. Pero esta vez reaparece con un tinte nostálgico y diferente, ¿será está la película que reviva el cine de superheroes para esta nueva generación?
Por: Ana María Cañon
El subgénero de hombres con superpoderes conquistando la gran pantalla existe mucho antes de que se volviera toda una industria en Hollywood; mucho antes de que Marvel y el CGI (como se le conoce a Imágenes Generadas por Computadora por sus siglas en inglés) se atrevieran a reinventar las películas de acción.
En sus inicios se trataba de pequeños cortos, sin mucho presupuesto y creados desde las limitaciones técnicas de su época. En 1930 y 1940 esos cortometrajes eran el resultado de adaptar las llamativas historias de los cómics, aún cuando no existían los efectos especiales y solo se podía jugar con la luz, el color, los cortes y el sonido para convencer a los espectadores del carácter surreal de los personajes.
Luego, la industria evolucionó y los relatos que estaban en las historietas se volvieron cada vez más populares. Para 1970 el auge de la cultura geek creció y el cine impulsó muchas películas que intentaron crear el universo de los cómics en la gran pantalla: Superman, Batman, Blade, entre otros.

Pero todo cambió en 2002, cuando el director Sam Raimi se atrevió a contar la historia de uno de los superhéroes más interesantes de los cómics, y Tobey Maguire le dio la personalidad y la piel al entrañable Spider-Man.
Desde ese momento, los personajes que encarnaban la narrativa de los metahumanos cambiaron por completo su identidad. Ya no se trataba de cómo luchaban contra los villanos con su fuerza sobrenatural. Peter Parker trajo una nueva cara al subgénero cinematográfico y construyó un superhéroe que, más allá de sus poderes, era un ser humano frágil, confundido e inseguro.
Spider-Man: un héroe que no tiene nada de super
La grandeza de Spider-Man, a diferencia de muchos otros, reposa en su fragilidad humana; en que, a pesar de tener poderes, siempre refleja ese lado sensible, cómico e inocente. Pero además, su historia transita por lugares y experiencias muy cotidianas, siempre desde el dolor, el olvido y la pérdida. Puede colgar de una telaraña, esquivar balas y trepar paredes como ningún humano podría, pero también lo ves desgarrarse de dolor y sacrificarse por quienes ama.
Así lo han contado en cada una de sus versiones, algunas más oscuras que otras, pero todas guardando el respeto por ese personaje sincero y frágil de los cómics. Y Tom Holland no fue la excepción. Desde su primera aparición en la franquicia de Marvel, el joven actor nos entregó un Spider-Man carismático y especial; una interpretación mucho más juvenil e incluso infantil, pero que dejaba ver esa personalidad inocente y sincera en la trama.

Diez años después de esa primera aparición, Tom Holland regresa con un Spider-Man mucho más maduro, oscuro y deprimido; mucho más cercano a la audiencia que lo vio crecer. Un Spider-Man que reinterpreta el dolor, el olvido y la soledad. Aún cuando el arco de su personaje parece no avanzar a lo largo de la trama, podemos transitar con él por ese auto descubrimiento, porque su valor no reside en el poder de superarse, sino de aprender a vivir con la condena de la fragilidad humana.
En esta entrega, el director Destin Daniel Cretton indaga mucho más en ese sacrificio y pérdida que quedaron suspendidos en la última película. Está versión se centra en explorar lo difícil que es vivir en un mundo que te olvida y te ignora constantemente; un mundo que ve lo diferente y lo extraño como un problema social.
Por eso, en el repertorio de los grandes superhéroes, Spider-Man siempre ocupó un lugar especial. Para él es imposible verse grande sin verse humano. Su historia está construida en el dolor de vivir en un mundo que te margina y te obliga a estar excluido y solitario para no ser un problema en la sociedad.
Peter Parker reposa en el dolor de todos nosotros por querer cambiar el mundo y fracasar como humanidad. Su historia se vuelve espejismo en tanto entendemos que el olvido es inevitable, aunque nuestro ego luche contra ello y sus conflictos se asemejan a los nuestros, porque sabemos que la soledad y la tristeza son una puerta por la que todos hemos pasado.
El superpoder de la nostalgia y su forma de revivir el cine de antes
Esta nueva entrega nos trae mucha nostalgia: con sus referencias, su estructura, su estética y su propuesta audiovisual. Volvemos a ver la acción que se paraliza como la imagen de un cómic. El director retoma la música épica de orquesta y las secuencias de acción en cámara lenta e incluso resucita las escenas grabadas en locación y mata la facilidad de la pantalla verde.
La nostalgia no solo está en revivir un Peter Parker más adulto y una historia más oscura, sino en retomar el cine de acción y arriesgarse a contar historias con el alma de antes, pero los recursos de ahora.

Por eso, el director Destin Daniel decidió grabar en la calle, con explosiones reales y escenas coreografeadas, aún cuando el CGI está presente y los dobles de acción son un recursos disponible. Y en esa misma lógica, Tom Holland se obliga a llevar su cuerpo al límite con su interpretación física y su construcción corporal del personaje.
¿El cine de superhéroes volverá a sus orígenes?
En la cultura geek Spider-Man siempre será uno de los superhéroes más entrañables y venerados, porque rompió la forma de entender a los super humanos y sus poderes. Así mismo, en el mundo cinematográfico, las películas de Spider-Man siempre serán las pioneras en abrir todo un universo, estética y estructura narrativa para contar un cine que, años después, se volvería industria.
Por eso, está nueva entrega es más que una continuación de una historia, es una ventana para ver el cine de superhéroes de los días venideros. Un cine que recoge las formas más artesanales y las traduce a los formatos de ahora.
Ahora, el futuro de Marvel como el futuro de Spider-Man son un misterio para los fanáticos de los cómics y sus historias. Solo queda esperar a que la industria se siga atreviendo a volver a sus orígenes, porque solo así el cine de superhéroes logrará sobrevivir al olvido de las nuevas generaciones.
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