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Jaime Garzón
Cultura

27 años sin Jaime Garzón

Jaime Garzón. Foto: Colprensa.

Han pasado casi tres décadas desde su muerte y el recuerdo de Jaime Garzón sigue vivo, incluso entre miles de jóvenes que nacieron después de su muerte y que se han encargado de mantener vivo su legado.

Por: Eduardo Arias

Mataron el humor. Murió el humor. Asesinaron al humor. Frases como esas se repitieron miles, millones de veces en Colombia hace 27 años, el 13 de agosto de 1999, cuando el país supo del asesinato de Jaime Garzón. A las seis de la mañana, en el momento en el que se dirigía en su carro a los estudios de la emisora Radionet, en cuyo noticiero de la mañana trabajaba, el reconocido humorista fue interceptado por sicarios en la carrera 40 con calle 24D, en el barrio de Quinta Paredes de Bogotá.

Su muerte conmocionó al país. Su cuerpo estuvo en cámara ardiente en el Capitolio Nacional. Miles de personas acudieron a lo largo del día a la Plaza de Bolívar para expresar su indignación y dolor y desfilaron frente a su féretro para darle su último adiós.

El traslado del ataúd hacia el cementerio Jardines de Paz, en el norte de la ciudad, generó una caravana que paralizó las principales vías de la ciudad.
Ese día Colombia fue de verdad consciente de la dimensión que había adquirido Jaime Garzón a través de los múltiples personajes que interpretó en la televisión, el teatro y la radio pero, también, a través de su acción como gestor de paz, con la que les brindó un apoyo invaluable a los familiares de personas secuestradas. Esa dimensión de Jaime Garzón no se ha perdido hoy, casi tres décadas después de su muerte y casi 36 años de su debut en televisión con la primera emisión del programa de humor Zoociedad.

El humor, una herramienta y no una finalidad

Jaime Garzón nació en Bogotá el 24 de octubre de 1960. Estudió Derecho en la Universidad Nacional de Colombia. Desde muy temprana edad desarrolló su gran sentido del humor, que no utilizó tanto como una finalidad sino, ante todo, como una herramienta de comunicación y pedagogía que le permitía transmitir de manera sencilla, aguda y sobre todo muy divertida sus ideas, puntos de vista y denuncias contra la corrupción.

Sus amigos más cercanos conocían su sentido del humor y esto hizo posible su llegada a la televisión. La programadora Cinevisión estaba interesada en desarrollar un proyecto de humor político y, cuando supieron de su existencia, lo contactaron. Y gracias a Garzón el proyecto adquirió su forma definitiva y se convirtió en Zoociedad. Antes de que arrancara el programa, Garzón ya había trabajado en la campaña a la alcaldía de Andrés Pastrana. Cuando nació Zoociedad, él era asesor no oficial del presidente Gaviria y lideró la traducción de la Constitución Política de 1991 a diversas lenguas indígenas. Además, durante la administración de Andrés Pastrana. fue alcalde menor de la localidad de Sumapaz.

Una mente brillante

Ese conocimiento suya de la academia y del poder por dentro, explica por qué Garzón lograba piezas de humor tan certeras y análisis tan contundentes de materias y temas tan diferentes. Además, su extraordinaria memoria le permitía recordar con gran detalle las muletillas propias de los personajes de la vida pública que él sabía imitar tan bien. Garzón era, además, un gran actor. Sus movimientos y gestos ayudaban a darle aún más gracia y peso a sus interpretaciones. Pero también hacía gala de su arsenal de humor, histrionismo, memoria y conocimientos en apariciones en privado y en público, como conferencias y charlas, así como en entrevistas a las que fue invitado.

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Con Fanny Mickey en la obra de teatro 'Mama Colombia'. Foto: Colprensa.

Zoociedad estuvo al aire entre octubre de 1990 y mediados de 1993. Volvió a la televisión a comienzos de 1995 en el programa ¡Quac!, que se prolongó hasta comienzos de 1997. Ese mismo año participó en un proyecto de muy corta vida llamado Lechuza, en el que surgió Heriberto de la Calle, su personaje más emblemático, el que lo conectó de manera definitiva con el país. Ya Garzón no era simplemente el humorista que interpretaba o parodiaba; el personaje del “humor inteligente” cuyos apuntes sólo entendían las personas informadas o que estaban al tanto de las noticias de actualidad. Con Heriberto, un embolador desdentado que en una sección del noticiero CM& que dirigía Yamid Amat conversaba con sus "clientes," quienes eran nada menos que personajes de la vida nacional a los que el lustrabotas les decía toda clases de impertinencias agudas y divertidas mientras les embolaba sus zapatos, Jaime Garzón se convirtió en representante de millones de colombianos, sin que importara su edad, sexo o condición social.

En el mundo real las cosas son a otro precio

Antonio Morales, periodista y gran amigo de Jaime, con quien trabajó en ¡Quac! y en Lechuza, dijo que Garzón se volvió peligroso para parte del establecimiento y del mundo del crimen cuando saltó de la ficción de los espacios de humor a la realidad de los noticieros de radio y televisión. A eso se suma su activismo en temas relacionados con los procesos de paz y reconciliación social y, a la vez, sus denuncias del creciente fortalecimiento del paramilitarismo.

Investigaciones relacionadas con su asesinato develaron que el crimen lo planearon el jefe paramilitar Carlos Castaño, el exsubdirector del DAS, José Miguel Narváez, y miembros de la fuerza pública. Como consecuencia de lo anterior, el Estado reconoció, de manera oficial, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, su responsabilidad por esta muerte.

Hace un año se publicó un homenaje en la página web del Centro Nacional de Memoria Histórica, que en uno de sus apartes resume su legado: “Hoy su memoria no sólo persiste: interpela. Nos recuerda que la risa puede ser un acto político, que la palabra puede incomodar más que las armas. Su voz sigue viva en cada burla que denuncia, en cada personaje que se rehúsa al olvido, en cada verdad que no se calla. (…) Jaime no murió del todo: sigue siendo una conciencia colectiva que se niega al olvido, un símbolo que nos llama a no claudicar en la lucha por la verdad, la justicia y la vida”.

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Jaime Garzón como Godofredo Cínico Caspa, uno de sus personajes de '¡Quac!'. Foto: Colprensa.


Semana Nacional de la Esperanza

La Semana Nacional de la Esperanza es una cita anual para conmemorar el asesinato Jaime Garzón Forero. Esta es la programación de sus dos últimas jornadas.
Jueves 13 de agosto
10 AM
Conmemoración 27 años sin Jaime Garzón. Lleva una rosa roja.
Lugar: Poste donde chocó la camioneta el día del asesinato. Carrera 40 Calle 24D, Quinta Paredes, Bogotá
5 PM Conmemoración 27 años sin Jaime Garzón.
Instituto San Ignacio de Loyola
Calle 27 Sur 20-50 Olaya Herrera, Bogotá
Viernes 14 de agosto
2 PM Pintada del mural y la fachada de la Casa Garzón. Casa Garzón, calle 29 bis No. 5-34, Bogotá

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