
“La memoria no puede ser un trapo lustrabotas”: Ana María Cuesta, directora del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación
CAMBIO habló con Ana María Cuesta, la artista urbana que pasó de pegar 'stencils' con los rostros de Jaime Garzón y Jaime Pardo Leal a dirigir el centro de Memoria con más relevancia en el país.
Hija de maestros por lado y lado. Exalumna del colegio Distrital de La Merced, socióloga de la Universidad Santo Tomás y magíster en estudios políticos y sociales de la UNAM. Artista callejera pura raza y cofundadora del colectivo Dexpierte, la única plataforma política en la que ha militado, desde hace 14 años, y que tiene a la Memoria como bandera y vocación.
Hablamos con Ana María Cuesta, directora del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, sobre los retos, la historia, los claroscuros y la urgencia de hacer Memoria en este país. En un café aledaño al Centro que dirige desde noviembre de 2024, nos contó sobre las satisfacciones y las penas de su periplo artístico y profesional, que empezó pegando estencils con las caras de Jaime Garzón, Jaime Pardo Leal y el profesor Miguel Ángel Beltrán.
CAMBIO: ¿Cuándo empezó a hacer arte urbano?
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