
‘Nunca nosotros’, crónica de un amor muy complicado
‘Nunca nosotros’, la primera novela del cronista y periodista Adolfo Zableh, reflexiona acerca de esos amores que a primera vista se ven posibles pero que las circunstancias de la vida vuelven imposibles.
Por: Eduardo Arias
Nicolás y Natalia, dos jóvenes que acaban de salir de la adolescencia, se cruzan en una fiesta cualquiera en Bogotá. A pesar de un diálogo muy prometedor que parecía el comienzo de un gran amor, al otro día se separan y no vuelven a cruzarse durante muchos años. Arman sus vidas por separado, Natalia incluso se casa. De tarde en tarde, por circunstancias fortuitas, se encuentran en lugares inesperados, pero de nuevo las circunstancias los alejan.
En esta novela, Adolfo Zableh, además de contar con el nivel de detalle de un reportero las peripecias de Natalia y Nicolás, también plantea preguntas sobre eso que llaman “el destino”. ¿Qué tanto tiene que ver el azar para que dos personas logren unirse y vivir juntos toda una vida? ¿Qué debe suceder para que al encontrarse logren pasar más allá de un breve intercambio de palabras? Con una buena dosis de humor, Zableh habla de amores posibles que se vuelven imposibles, y reflexiona sobre el paso del tiempo y acerca de esas personas que dejan una huella permanente, aunque nunca más las volvamos a ver.
Adolfo Zableh Durán es un periodista y cronista barranquillero establecido en Bogotá. Ha trabajado en radio, televisión y medios escritos. Es el autor de los libros Todos tenemos una historia que olvidar, Amor a la camiseta, Paraísos en el mar y Encontrarse a uno mismo. Nunca nosotros es su primera novela. CAMBIO habló con él acerca de su obra.
CAMBIO: Usted es un columnista, cronista y reportero de amplia trayectoria. ¿Qué lo llevó a explorar el exigente y retador terreno de la novela?
Adolfo Zableh: Hace siete años empecé a cansarme del oficio. Al comienzo creí que estaba cansado de escribir, pero apenas empecé a escribir libros, fueran de ficción o no ficción, entendí que lo que me tenía cansado era hacer periodismo, no escribir. Igual le debo mucho y me sigue gustando, pero ya no con la misma intensidad de antes. Pasarme a la novela entonces era no sólo una necesidad de vida, sino un reto profesional: pasar de hacer historias de dos, tres, cinco páginas, a hacerlas de doscientas.
CAMBIO: ¿Cuál fue el detonante para escribir esta novela?
A. Z.: Regresar de un largo viaje, cuatro meses por fuera del país, y sentir que no quería estar en Colombia, pero tampoco deseaba seguir dando vueltas por el mundo. Ahí me tomé unos meses sabáticos que utilicé para entender por qué me sentía así, lo que me sirvió para entender que necesitaba un nuevo reto profesional, algo que me motivara a despertarme cada mañana.
CAMBIO: ¿Cuánto tiempo le tomó idearla y luego escribirla?
A. Z.: Antes de Nunca nosotros estuvo Paraísos en el mar, una especie de novela-ensayo que comenzó como un experimento que resultó muy bien. Ese primer intento de ficción lo empecé el año antes de la pandemia, luego lo archivé durante diez meses y por último lo volví a trabajar y lo terminé en tres. Nunca nosotros se me ocurrió mientras escribía Paraísos en el mar, pero la tuve en el congelador tres años. Cuando la desempolvé en 2024, la acabé en 19 días porque nunca había dejado de pensar en él, así que lo había escrito en la cabeza antes de redactarlo en el papel.
CAMBIO: ¿Nunca nosotros está basada en hechos o personajes de la vida real?
A. Z.: Faltaba más. Me enamoré de alguien a mis 20 años y solo dos décadas después logramos estar juntos. En toda la historia hay relaciones y situaciones que tomé de otras personas o que me inventé, pero la base sí es una historia real que viví en carne propia.
CAMBIO: ¿Qué tanto se asoma Adolfo Zableh el cronista-periodista en el desarrollo de la novela? En particular el cronista viajero…
A. Z.: Es imposible dejarlo. Aunque escribir ficción de largo aliento es muy diferente al periodismo por cuestiones como la extensión, los tiempos y la información que se maneja, siempre trato de dar contexto informativo sobre lo que escribo, que las cosas no ocurran porque sí y que las personas no obren de manera inesperada o caprichosa. Todo tiene una causa, un origen, y también un contexto que vale la pena contar.

CAMBIO: ¿Cómo escogió la banda sonora que usted le propone a los lectores mientras leen la novela? ¿Las canciones iban llegando mientras escribía o las escogió desde antes de empezar a escribir?
A. Z.: Ambas. Fue más lo primero: llegaban mientras escribía. Armaba una escena y recordaba una canción que iba perfecta con ella, pero también pasó al revés: había canciones que quería meter, y entonces creaba una escena que fuera con la letra y el tono de la música.
CAMBIO: ¿Cuál es su percepción personal del azar y las circunstancias en el desarrollo de la vida de una persona? ¿O prefiere imaginar que el destino determina todo?
A. Z.: No creo en el destino ni en que las cosas ocurran por una razón; todo es azar, suerte (o ausencia de ella), factores que se juntan porque sí y que determinan nuestra personalidad, nuestros actos. Nada está escrito y la historia de cada persona se forja en el día a día, sin dejar de lado la idea de que somos producto de nuestro entorno y de las condiciones propias y externas.
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