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Ricardo Silva Romero.
Cultura

“Hay que llegar, así sea años después, a los funerales de las víctimas de nuestras guerras”: Ricardo Silva Romero, autor de ‘El libro del duelo’.

Un padre clama justicia durante 15 años para que se conozca la verdad del asesinato de su hijo, que el Ejército declaró muerto en combate. En realidad lo asesinaron porque negó a participar en una operación de falsos positivos. 'El libro del duelo' es la versión en modo novela con la que Ricardo Silva reconstruye de manera sistemática y minuciosa la epopeya de un padre que exige justicia y verdad.

Por: Eduardo Arias

En El libro del duelo, su última novela, Ricardo Silva Romero vuelve a tocar temas sensibles del conflicto colombiano. Esta vez su historia se basa en la lucha que libró un padre durante al menos 15 años para pedir justicia por el asesinato de su hijo, para que su historia no muriera ahogada en un mar de mentiras.
La novela es, ante todo, un homenaje a Raúl Carvajal, el padre que luchó para que se hiciera justicia en el caso de su hijo, asesinado por negarse a participar en los falsos positivos. De acuerdo con el Ejército, su hijo Raúl Antonio, cabo segundo del Ejército, había muerto en un enfrentamiento con la guerrilla. Sin embargo, al conocerse el parte del Ejército, lleno de contradicciones, don Raúl Navarro supo que a su hijo lo habían asesinado por negarse a matar a dos indefensos muchachos a los que querían hacer pasar por guerrilleros dados de baja en combate.
Ricardo Silva Romero convirtió en novela la historia de don Raúl Navarro y su lucha para que a su hijo y a su familia se le hiciera justicia. El autor nació en Bogotá nen 1975 y ha escrito varias novelas: Relato de Navidad en La Gran Vía, Walkman, Tic, Parece que va a llover, Fin, El hombre de los mil nombres, En orden de estatura, Autogol, *Érase una vez en Colombia —compuesta por Comedia romántica y El Espantapájaros—, El libro de la envidia, Historia oficial del amor, Todo va a estar bien, Cómo perderlo todo, Río muerto, Zoológico humano, *Cómo vivir en vano y ahora lanza El libro del duelo. Su obra la completan un libro de ensayos sobre la ficción titulado Ficcionario, la obra de teatro Domingo, dos colecciones de relatos, dos poemarios, un par de libros sin género y la página de internet www.ricardosilvaromero.com. Además es columnista del diario El Tiempo.
CAMBIO habló con el autor acerca de su novela y las motivaciones que lo llevaron a escribirla

CAMBIO: ¿Cómo nació El libro del duelo?
Ricardo Silva Romero:
Cuando don Raúl Carvajal murió, en la mitad de 2021, me pareció que había que escribirle una despedida que probara que semejante lucha tan dolorosa y tan agotadora había sido una victoria. Yo lo había visto un par de veces, y, supongo que por las historias estremecedoras de mi propia familia, vivía conmovido y pendiente de su manera de contar el asesinato de su hijo. Hice entonces una columna sobre su vida. Y, apenas la entregué, sentí que tenía que volverse una novela, y sentí que tenía que dejar para después las ideas que tenía en mente y que tenía que escribirla de una vez. Durante años, había pensado en lo importante que es el relato de los soldados honorables que se negaron rotundamente a cometer “falsos positivos”, y en ese sentido la historia del hijo de don Raúl, el cabo Carvajal, es ejemplar. Busqué a la familia a través de su abogado: Miguel Ángel del Río. Y, una vez nos encontramos, estuvimos de acuerdo, Doris Patricia Carvajal y yo, en que valía la pena intentar esta novela. Dicho todo esto, podría decirse, también, que el origen de esta novela es cierta necesidad de hacer y acompañar el duelo que me empezó cuando era niño.

CAMBIO: ¿Qué elementos le permitieron reconstruir la historia de don Raúl Carvajal y, de paso, convertir su vida en una novela? Usted en los agradecimientos señala más que todo testimonios de la familia y diversos artículos de prensa. ¿De cuáles otros se valió?
R. S. R.:
Tuve a la familia cerca, sí, pude irles preguntando lo que iba necesitando para armar el rompecabezas de la historia. Reuní también todas las notas de prensa y las entrevistas y los testimonios que pude porque todas las memorias, incluso las de las familias, tienen sus vacíos, y es mejor documentarlas, completarlas: en “Historia oficial del amor” aprendí a desconfiar de los recuerdos de los unos y de los otros, y aprendí a contrastarlos. Entonces hablé con gente que tuve cerca a don Raúl. Fui siguiendo pistas en las respuestas de quienes lo tuvieron cerca. Conté hasta con la astrología para completar ciertos perfiles. Y luego, al final, recurrí a la ficción -no a la mentira, sino a la ficción con sus herramientas y sus elecciones- para que la historia fuera comprensible emocionalmente. Ojalá que sí.

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