
El eterno retorno de la selección Colombia
Selección Colombia de fútbol.
654 minutos sin hacer gol. Siete partidos consecutivos. 39.240 segundos. Hermanos por fin de Venezuela, único país en someter a su afición a tan escandalosa sequía.
Por Juan Francisco García
¿Por dónde empezar la purga que necesitamos todos después de la última doble fecha de eliminatorias que nos devolvió a esos tiempos espesos del sempiterno “sinsabor amargo” en los que esperar algo de la selección no era sino una pulsión sacrificial, masoquista y profundamente insensata?
Por la nostalgia. No se puede empezar sino por la nostalgia. Y decir nostalgia, en este caso, por asociación libre, es decir José Néstor Pékerman. Pues decir José Néstor Pékerman es acordarse, taciturnos, de cuando no hace mucho nuestros laterales eran Zúñiga y Pablo Armero en sus versiones más sabrosas y determinantes: y entonces la impronta, futbolística y espiritual del equipo, desde abajo, iba marcada por la profundidad y la gambeta. O pensar con pesadumbre en Abel Aguilar y Aldo Leao Ramírez, ambos con la cabeza en alto, sacando al equipo limpio desde atrás, con la lucidez y la precisión imprescindibles para los volantes encargados del “primer pase” en cualquier equipo que persiga un fútbol alegre y punzante.
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