
Las lecciones que le dejó Portugal a la Selección Colombia para enfrentar al Congo
Nuestro periodista Juan Francisco García analiza las lecciones que dejó el empate entre Congo y Portugal, y las aterriza a la Selección Colombia, que tiene la posibilidad de oro de consolidarse en el primer puesto del grupo K.
Las casas de apuesta pagaban 11 veces el triunfo de Congo sobre Portugal. El empate lo pagaban por cinco, mientras que el triunfo de los de Cristiano Ronaldo lo pagaban a 1.29. Fuera de las estadísticas y las predicciones numéricas, en lo cualitativo, los medios especializados, los hinchas, y los millones de técnicos ad honorem que aparecen en el mundial, también se inclinaron con diferencia por Portugal.
Y es que Vitinha, Joao Neves, Bernardo Silva, Bruno Fernandes, Pedro Neto y Cristiano Ronaldo, los nombres lusos de la mitad hacia arriba, asustan a cualquiera. El favoritismo era una obviedad.

Y sin embargo, porque así opera el Mundial, Congo dio la sorpresa, neutralizó casi que por completo a Portugal y, al final de cuentas, terminó más cerca de llevarse la victoria. El empate 1 a 1 permitió que Colombia, que hizo lo debido contra Uzbekistán, sea el líder del grupo K.
Les contamos las lecciones que el equipo de Lorenzo debe poner en práctica para jugar contra Congo para asegurar la clasificación y consolidarse en el primer puesto de la tabla.
El espejismo de la posesión
Portugal terminó el partido con un dominio aplastante del balón: 75% de posesión, 783 pases totales y 176 pases en el último tercio del campo. Sin embargo, todo ese control se tradujo en apenas un remate a puerta en 90 minutos y un xG (goles esperados) de 0.65 — inferior, increíblemente, al 0.87 que acumuló Congo con una fracción de la pelota.
La lección es elocuente: tener el balón no es sinónimo de peligro. Si Colombia repite el juego amodorrado, lento, predecible, que usó contra Uzbekistán, además de los bostezos, la fórmula podría ser suicida. Congo es, por mucho, más peligroso que Uzbekistán en las transiciones rápidas. Wissa, Bakambu, Mukau, los apellidos africanos al frente, saben vivir sin el balón y están programados para hacer daño a cuenta gotas, corriendo al espacio, con el cuchillo del contragolpe metido entre las medias.

Las preguntas que el espejismo de la posesión suscita son incómodas y son varias: ¿es procedente volver a alinear a James, Jhon Arias, Luis Díaz y Suárez de la mitad para arriba, con el guajiro como el único jugador sobresaliente en el uno contra uno para destrabar el mar de piernas que usa Congo en su línea de cinco hombres en defensa? ¿No es meternos en el laberinto que le sirve al equipo africano alinear de nuevo un equipo que, por las características de sus jugadores, es lento y poco explosivo aunque dueño del balón? ¿Es audaz tener a James desde el inicio, sin jugadores que rompan al espacio en un partido que será eminentemente físico?
Los duelos por el piso, la gran virtud de Congo
Uno de los datos más contundente del duelo Congo-Portugal es que los africanos ganaron 42 de los 76 duelos individuales del partido. Más específico aún, Congo se impuso en los duelos en el suelo con un 58 por ciento de efectividad (34 de 59), por encima del 42 por ciento portugués.
El poderío físico y la intensidad congoleña estaban cantadas. Y si bien es cierto que puede ser torpe salir a jugarles golpe a golpe en un planteamiento de fibras y de sprints, preocupa pensar a James, nuestro guía, metido en medio del espiral frenético que va a plantear Congo.

Estos datos arrojan, además, que Lerma y Puerta tendrán que subir el nivel (aún más) y ser casi impecables en la anticipación. Lo mismo con nuestros dos centrales. Congo es de esos equipos que factura carísimo cualquier desatención en velocidad. Davinson y Lucumí fueron dos de los puntos altos contra Uzbekistán; tendrán que repetir la faena, pero esta vez contra delanteros que juegan en Europa, tan distintos a los desconocidos de apellidos impronunciables en el debut.
El zoom irá sobre Johan Mojica, el más flojo de nuestra línea de atrás. En el debut se mostró falible y nervioso, y se ganó, temprano y sin explicación, una amarilla infantil. Es obvio que lo tienen estudiado y que intentarán buscar su espalda. Ahí tenemos que rezar.
Y en ataque, las preguntas se reiteran. Con la evidente fortaleza de Congo en el uno contra uno, ¿por qué no cambiar de estrategia y buscar desde el inicio con nuestras culebras? ¿Qué tal empezar con Campaz en vez de James y soltar a Luis Díaz como segundo delantero con menos responsabilidad en marca y más anarquía en el tramo final?
El papel de Puerta y Daniel Muñoz
Así como por la izquierda, con Mukau, Wissa y Wan-Bissaka, Congo va a buscar, tanto como pueda, el uno contra uno y la espalda de Mojica, por la derecha nuestra, con Daniel Muñoz, se debe mantener la sorpresa. Su golazo contra Uzbekistán, el que abrió la lata, debe servirnos de faro para anarquizar el ataque, llegar de atrás y probar a Luis Díaz por el centro, dejando la banda izquierda, también en función de armador.
El 46 por ciento del partido entre Congo y Portugal se jugó en la mitad del campo. Ahí es donde el equipo africano impone su bloque para empezar la presión. Allí es donde busca interceptar la salida y, a todo taco, buscar los espacios a la contra.

Será entonces un partido de altísima exigencia para Puerta y para Lerma, que no podrán achicarse en los balones divididos, ni perder el equilibrio; pero que, además, y sobre todo, deberán ser audaces y picantes para filtrar el balón. Si repetimos el sonsonete inofensivo del primer partido, ese pasarse el balón sin gracia ni ambición, sufriremos tanto o más que Portugal.
Tiene solo 22 años y este será su segundo partido en un Mundial, pero Gustavo Puerta tiene que ser el portal, en el génesis de los ataques, para que Colombia avance con intuición y con vértigo. Que la precisión que demostró en el primer partido, venga ahora con vértigo, con riesgo, con más veneno que seguridad. Congo será un mar de piernas en el medio. Desamarrar el nudo, con Lerma como guardaespaldas, empieza con él.
La alineación sugerida para ganarle a Congo
Tomando nota de lo anterior, disfrazándome de técnico, postulo esta alineación titular para jugar contra Congo en una clave distinta a lo que mostramos contra Uzbekistán. James suplente. Luis Díaz de segundo delantero, con total libertad. Y Campaz y Jhon Arias por las bandas, para buscar los espacios y encarar.

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