Ir al contenido principal
Jonhatan Gómez, el futbolista que brilló en Santa Fe y que hoy padece la ludopatía. Créditos: Colprensa
Jonhatan Gómez, el futbolista que brilló en Santa Fe y que hoy padece la ludopatía. Créditos: Colprensa
Deportes

Ludopatía en el fútbol: el caso Jonathan Gómez destapa la adicción silenciosa del deporte a las apuestas

La confesión del exjugador de Santa Fe sobre su ludopatía y la extorsión que sufrió por apuestas clandestinas no es un caso aislado: es el reflejo de un negocio que ya patrocina a 17 de los 20 equipos del fútbol colombiano y a 13 de los 32 de la Copa Libertadores.

Por: Juan Francisco García

La industria de las apuestas, esa que se tomó el fútbol (y a casi todos los deportes) hasta alienarlo y pervertirlo tan sórdidamente, nos entregó esta semana un testimonio nauseabundo. Jonathan Gómez, futbolista que fue campeón con Santa Fe en 2016, dio una entrevista en la que contó que apostar en plataformas en su celular lo llevó a la más triste ruina. Hasta terminar extorsionado por una red de apuestas clandestinas que, como denunció ante la justicia argentina, tiene en peligro su vida. 

El fiscal del caso desestimó la denuncia del volante; lo que desnudó, mientras se termina de resolver el caso, que, a la ruina económica y afectiva, la ludopatía le suma la quiebra de la reputación y la palabra. El jugador adicto es un mentiroso compulsivo que, en palabras de Gómez, “te dice que le está mandando un mensaje a su mamá mientras en el celular está jugando a la ruleta”. 

te dice que le está mandando un mensaje a su mamá mientras en el celular está jugando a la ruleta

El ludópata, lo dice el propio Gómez en la entrevista, “no escucha”; no puede escuchar que el mundo se le desmorona… “hasta que recibes un palazo”. El palazo, en el caso del futbolista, ha sido perder a su familia, dejar de jugar al fútbol, enlodar una carrera que llegó a picos deportivos muy altos. Y el interrogante que se hacen sus hijos “¿por qué papá ya no duerme en la casa?”. 

El papá se fue de casa porque está enfermo. Medicado para dormir y para poder sortear la ansiedad de alejarse de las apuestas. Desbaratado por dentro y por fuera gracias a "esa droga en silencio" tan dañina como las drogas más duras. 

Pero el caso singular de Jonhatan Gómez, que también jugó en el Bucaramanga, aunque se ganó las portadas de muchos periódicos en todo el continente, no arrojó las preguntas importantes. Resulta muy extraño que nadie haya señalado que la ruina del volante argentino debiera ser leída como un síntoma de una enfermedad viral y autoinmune: la de la horrible sumisión del fútbol ante los imperios de las casas de apuestas. 

Cifras del desmesurado impacto de las apuestas en el negocio del fútbol 

La enfermedad, hoy, está registrada en datos. Diecisiete de los 20 equipos de la primera división del fútbol colombiano son patrocinados por alguna casa de apuesta (solo Llaneros, Bucaramanga y Jaguares se excluyen). Igual pasa con la Selección Colombia. En la Copa Libertadores, 13 de los 32 equipos que participan (el 41 por ciento), tienen en su camiseta a una casa de apuestas. Un análisis de la organización argentina Chequeado encontró que cerca del 17 por ciento de la publicidad durante los partidos del Mundial corrió por parte de esta industria. 

De los 593.000 millones de dólares apostados durante el pasado Mundial (las cifras son del Gaming Compliance International), cerca del 69 por ciento se movió en mercados no regulados o ilegales. Como en el que terminó, vencido, el buen futbolista Gómez. 

Y ahí está el caso del confeso ludópata Sandro Tonalli, el futbolista italiano que fue suspendido por un año por violar reiteradamente la normativa de apuestas en la Premier League y la Seria A. Y el caso de la estrella Wayne Rooney, que contó haber perdido hasta un millón de dólares en apuestas.  En Colombia, el pasado 20 de agosto, el club  Orsomarso denunció intentos de terceros para ofrecer dinero a jugadores del club con el fin de influir en situaciones deportivas relacionadas con apuestas. Los casos abundan. 

La conclusión, pues, es evidente. El sombrío y deprimente caso de Gómez que sacudió la prensa esta semana, no es sino el síntoma de un entorno, el del fútbol, que hiede a ludopatía y en el que la promesa de las casas de apuestas de hacer "divertido" cualquier partido (tiro de esquina, tarjeta amarilla, autogol) se lleva puestos a futbolistas, aficionados, adolescentes, directivos, y toda la masa infinita de potenciales jugadores que deambulan por las redes sociales y las plataformas de streaming

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales