
Transición energética: dos pasos adelante y uno atrás
Paneles solares en el desierto de Atacama, en Chile, uno de los países líderes en la región en la transición energética.
A la par con los anuncios de importantes proyectos en energías limpias, Colombia sigue apostándole a la explotación de hidrocarburos e invierte para conservar su puesto como un actor relevante en el mercado mundial del carbón.
Por: María Hernández
El 2022 promete ser un gran año para los proyectos de fuentes no convencionales de energía renovable en Colombia. Según los cálculos del Gobierno, hay 25 de estos proyectos que entrarán en operación próximamente, en montaje o que quedarán listos a inicios de 2023. En el primer mes del año se inauguraron el parque eólico Guajira I, que podrá generar 20 megavatios de energía y permitirá reducir en 136 toneladas las emisiones de dióxido de carbono, según cifras oficiales; también la granja solar La Sierpe, en Sucre, que cuenta con 65.520 paneles capaces de generar 26,8 megavatios.

El avance en la diversificación de la matriz energética en Colombia es posible gracias a las subastas que se realizaron en 2019 y 2021, que incorporaron proyectos de energías renovables. Pero así como hubo mayor espacio para las energías limpias, también lo hubo para los proyectos a base de combustibles fósiles. Y según datos de la Upme, citados por Indepaz, se espera que otras 37 térmicas pasen a formar parte de la matriz para 2030. El mismo año en que se cumple el plazo para alcanzar la meta de reducir en un 51 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero.
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