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Economía

De la globalización al proteccionismo: ¿peor el remedio que la enfermedad?

La guerra en Ucrania y la crisis de alimentos que de ella se deriva, ha llevado a que algunos países frenen las exportaciones para proteger su mercado local.

En medio de la crisis de alimentos y fertilizantes que ha desatado el conflicto en Ucrania, muchos países han optado por imponer barreras comerciales para garantizar el abastecimiento local. Pero los expertos advierten que no es momento de cerrar el comercio, pues al final esto solo presiona los precios y golpea a los más pobres.

Por: María Hernández

Pocos días después de que hubiera comenzado la invasión de Rusia a Ucrania, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) publicó un informe en el que hablaba de la importancia de ambos países para el mercado agrícola global y de los diversos riesgos que se derivarían del conflicto, entre ellos, el desabastecimiento global de alimentos y fertilizantes. Advirtió, entonces, que los países afectados por este desabastecimiento debían sopesar sus propias medidas, sobre todo en términos de comercio, pues algunas de ellas podrían ser perjudiciales a largo plazo.

En términos sencillos, cuando hay escasez, todo el mundo tiende a proteger su propia producción y, en consecuencia, a imponer medidas para disminuir sus exportaciones, con el objetivo de garantizar el abastecimiento local. Al respecto, la FAO pronosticó que “si bien las reducciones en los aranceles de importación y/o el uso de restricciones a la exportación podrían ayudar a mejorar la disponibilidad en los mercados nacionales a corto plazo, inevitablemente aumentarían la presión al alza de los precios en los mercados internacionales y exacerbarían la situación a nivel mundial”.

Esa advertencia de la FAO se ha venido cumpliendo a lo largo de estos dos últimos meses. A raíz de la guerra, la reacción general ha sido la imposición de barreras al comercio internacional. Según Global Trade Alert –una iniciativa de la Universidad St. Gallen, en Suiza, para monitorear políticas de comercio a nivel global–, desde el 24 de febrero, cuando comenzó la invasión, se ha presentado un gran repunte en la implementación de estas barreras, con 62 nuevas prohibiciones, impuestos o cuotas a la exportación de alimentos y fertilizantes alrededor del mundo.

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