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Germán Ávila, presupuesto y tributaria

Tributaria y presupuesto: ¿un matrimonio forzado ante el Congreso?

Crédito imagen: Fotoilustración Yamith Mariño.

El Gobierno de Gustavo Petro presentó, de nuevo, un presupuesto general amarrado a la aprobación de una reforma tributaria. Aunque el Gobierno defiende su ley de financiamiento, otras voces acusan de querer repetir el presupuesto por decreto, y algunos expertos proponen reducir el monto. ¿Será suficiente el capital político del gobierno en el Congreso para pasar la reforma?

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

Este año, el presupuesto de 2026 enfrenta un problema que podría salir caro: está desfinanciado. El Gobierno no tiene la plata completa para cubrir todos los recursos que proyecta para el año que viene: 557 billones de pesos. Por eso necesita una reforma tributaria, o ley de financiamiento, como la ha denominado el ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien apostó a que los proyectos se tramiten en paralelo, como un matrimonio. Pero esta unión podría desencadenar en una nueva crisis presupuestal y fiscal. 

Con este proyecto, que modifica varios impuestos como el IVA a ciertos productos y servicios, las tarifas de renta, el impuesto al patrimonio y otras medidas tributarias, el Gobierno espera conseguir 26,3 billones de pesos en 2026. Es una misión compleja, pues esta no solo es la tributaria más ambiciosa de la historia del país, sino que llega en una coyuntura política difícil, en año preelectoral, y con un ambiente poco favorable en el congreso.

El ministro Ávila defendió su reforma, hizo un llamado al Congreso a trabajar por un gran pacto fiscal y vendió su proyecto de 95 artículos como parte de una estrategia que garantice la estabilidad fiscal y macroeconómica del país a mediano plazo.

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