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Daniel Noboa y Petro
Gustavo Petro y Daniel Noboa en Ecuador | Crédito: Colprensa
Economía
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Colombia volverá a venderle energía Ecuador tras el fin de la crisis arancelaria: ¿cómo comenzó este conflicto?

Tras varios meses de tensiones que desembocaron en una crisis arancelaria, la relación comercial entre Colombia y Ecuador comienza a recomponerse. El Gobierno de Gustavo Petro decidió reanudar la venta de energía al país vecino, una medida que marca el primer paso hacia la normalización de los vínculos económicos entre ambas naciones.

Por: Juan David Cano

La relación bilateral entre Colombia y Ecuador comenzó en 2026 en medio de un abierto distanciamiento. Ambas naciones se enfrascaron en una disputa que escaló del plano comercial al diplomático y terminó afectando las importaciones y exportaciones de ambos lados de la frontera.

Ahora todo apunta a una etapa de acercamiento, luego de que el Ministerio de Minas y Energía colombiano decidiera, por medio de una resolución, restablecer la venta de energía al país vecino.

Así comenzó el conflicto entre Colombia y Ecuador

La crisis se originó después de que el Gobierno ecuatoriano acusara a la administración de Gustavo Petro de no combatir de manera efectiva el narcotráfico ni cooperar para frenar el avance del crimen organizado y la minería ilegal en la fronter. Así, el presidente Daniel Noboa impuso un arancel del 30 por ciento a una serie de productos colombianos.

Daniel Noboa
Daniel Noboa inició la guerra comercial con Colombia tras imponer una tasa de seguridad que derivó en aranceles a productos colombianos. Crédito: Colprensa

La medida provocó una rápida respuesta desde Bogotá. El Ministerio de Minas y Energía suspendió la venta de energía a Ecuador, en una decisión que, según cálculos oficiales divulgados el 28 de enero de 2026, le representó al país vecino sobrecostos cercanos a los dos millones de dólares diarios.

Pero el pulso comercial continuó y Colombia remató cuando el presidente Gustavo Petro ordenó imponer un gravamen también del 30 por ciento a un grupo de productos ecuatorianos.

"Este gravamen no constituye una sanción ni una medida de confrontación, sino una acción correctiva orientada a restablecer el equilibrio del intercambio y a proteger el aparato productivo nacional frente a distorsiones externas", explicó en ese momento la ministra de Comercio, Diana Morales.

Diana Marcela Morales Crédito: Mincomercio
Diana Marcela Morales, ministra de Comercio de Colombia. Crédito: Mincomercio

Aunque el Gobierno colombiano presentó la decisión como una medida para restablecer el equilibrio comercial, Ecuador respondió endureciendo aún más su postura. La disputa terminó convirtiéndose en una escalada de represalias.

En marzo, Quito elevó los aranceles al 50 por ciento y, un mes después, los incrementó hasta el 100 por ciento. Colombia respondió con medidas equivalentes, profundizando el deterioro de la relación bilateral.

La situación solo comenzó a destrabarse cuando intervino la Comunidad Andina (CAN), organismo encargado de regular las relaciones comerciales entre Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.

En mayo, la Secretaría General de la CAN dio un plazo a ambos gobiernos para desmontar los aranceles recíprocos. Finalmente, en junio, Colombia y Ecuador aceptaron eliminar las medidas, aunque el desenlace estuvo lejos de estar exento de polémica.

¿Qué tiene que ver Abelardo de la Espriella en este conflicto?

Tras el levantamiento de los aranceles, el presidente Daniel Noboa evitó reconocer públicamente que la decisión obedecía al cumplimiento de la orden emitida por la CAN.

En cambio, vinculó el anuncio con la campaña presidencial colombiana y aseguró que había acordado el levantamiento de la "tasa de seguridad" con el entonces candidato y actual presidente electo, Abelardo de la Espriella.

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Aunque Noboa dijo que Ecuador eliminó los aranceles por un acuerdo con De la Espriella, lo cierto es que la CAN se lo había ordenado. Crédito: Campaña de Abelardo de la Espriella.

"El problema nunca fue contra Colombia. El problema fue por un Gobierno que no le daba la gana por la seguridad de su propia frontera", afirmó Noboa, según reportó Portafolio.

La declaración fue interpretada por el Gobierno colombiano como una injerencia en el proceso electoral. En respuesta, Bogotá insistió en que el levantamiento de los aranceles obedecía al cumplimiento de la decisión adoptada de la CAN.

"Esta intromisión de un mandatario extranjero en el devenir democrático de otro Estado constituye una flagrante conculcación del principio de no intervención en los asuntos internos", señaló el Gobierno colombiano.

La deteriorada relación entre Petro y Noboa

Aunque el conflicto arancelario quedó oficialmente superado, las diferencias entre Gustavo Petro y Daniel Noboa venían acumulándose desde tiempo atrás.

El primer gran desacuerdo se produjo tras la reelección de Noboa, en abril de 2025. Mientras la entonces canciller Laura Sarabia felicitó al mandatario ecuatoriano por su victoria, Petro cuestionó la transparencia de los comicios.

"La OEA señala irregularidades en las elecciones del Ecuador. En siete provincias se decretó el estado de excepción. El Ejército dirigió la jornada electoral, las mesas durante las elecciones y el conteo de votos. No hay elecciones libres bajo estado de sitio. No puedo reconocer las elecciones en el Ecuador", escribió entonces el presidente colombiano.

El desencuentro entre los presidentes Gustavo Petro y Daniel Noboa ha ido en aumento. Fotoilustración: Yamith Mariño.
El desencuentro entre los presidentes Gustavo Petro y Daniel Noboa fue aumentando desde 2025. Fotoilustración: Yamith Mariño.

Noboa respondió con un tono conciliador. "Tengo una muy buena relación con el presidente Petro. Espero lo mejor para su gestión en beneficio del pueblo colombiano", dijo a Semana.

Incluso, meses después, Petro asistió a la posesión del mandatario ecuatoriano, un gesto que parecía dejar atrás las diferencias.

Sin embargo, la relación volvió a deteriorarse tras un viaje del presidente colombiano a Manta, donde fue acusado de reunirse con integrantes de Revolución Ciudadana que, según distintos señalamientos, tendrían vínculos con el narcotraficante José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, considerado el criminal más poderoso de Ecuador.

Desde entonces, las diferencias políticas entre ambos mandatarios terminaron trasladándose al terreno diplomático y comercial. Ese deterioro derivó en la guerra arancelaria que enfrentó a los dos países durante buena parte de 2026 y que ahora comienza a ceder con la decisión de Colombia de reanudar la venta de energía a Ecuador.

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