
¿Qué significa para Colombia el nuevo arancel del 12,5 % impuesto por Estados Unidos y cuáles serán sus efectos?
El nuevo arancel del 12,5 por ciento impuesto por Estados Unidos a una parte de las exportaciones colombianas abre un nuevo frente para el comercio exterior del país. Aunque la medida no implica una sanción por trabajo forzoso en Colombia, sí podría reducir la competitividad de varios productos y obligar al próximo Gobierno a negociar su eliminación.
Por: Nataly Ríos
Desde este viernes 24 de julio comenzó a regir el arancel del 12,5 por ciento para parte de las exportaciones colombianas que ingresan al mercado estadounidense. La medida reemplaza el gravamen del 10 por ciento que venía aplicándose desde comienzos de 2026 y fue adoptada bajo la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
La decisión fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), luego de concluir una investigación sobre las políticas comerciales de 54 países relacionadas con el comercio de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
Según explicó el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, el objetivo es incentivar a los socios comerciales a fortalecer sus controles.
"El presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales. Estados Unidos mantiene una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso desde hace casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo", afirmó el representante.
Sin embargo, tanto los gremios como el Gobierno estadounidense han insistido en una precisión importante: Estados Unidos no está acusando a Colombia de producir bienes con trabajo forzoso. Lo que cuestiona Washington es que el país todavía no cuenta con un sistema suficientemente robusto para impedir que mercancías elaboradas bajo esas condiciones ingresen a territorio colombiano desde terceros países y posteriormente hagan parte de las cadenas comerciales.
Precisamente, por esa razón, Colombia quedó ubicada en la categoría del arancel del 12,5 por ciento y no en la del 10 por ciento, reservada para países que ya cuentan con prohibiciones expresas o mecanismos considerados efectivos para controlar ese tipo de importaciones.
¿Qué productos serán los más afectados?
El impacto no será uniforme para todas las exportaciones colombianas. La presidenta de AmCham Colombia y vocera de la alianza de asociaciones y gremios Aliadas, María Claudia Lacouture, explicó que varios de los principales productos que Colombia vende a Estados Unidos quedaron excluidos del nuevo gravamen, entre ellos se encuentran el café, el petróleo, el oro, el banano, el aguacate y algunos azúcares.
"El impacto va a ser desigual. Sectores como flores, confecciones, algunas confiterías, algunos chocolates, alimentos procesados, cosméticos y otras manufacturas podrían enfrentar este nuevo costo y deberán revisar cada código arancelario para determinarlo", aseguró Lacouture.

Aunque formalmente el impuesto lo paga el importador en Estados Unidos, Lacouture explicó que ese mayor costo normalmente termina distribuyéndose entre toda la cadena comercial.
"Puede trasladarse al exportador colombiano mediante menores precios, mayores costos para el consumidor estadounidense o repartirse entre ambos. Eso reduce márgenes y competitividad, especialmente frente a países que recibieron tarifas inferiores o cuentan con más exclusiones", explicó la experta.
También aseveró que este arancel no significa que las exportaciones colombianas sean producidas con trabajo forzoso, sino que el cuestionamiento está dirigido al sistema institucional con el que Colombia controla lo que importa desde terceros países.
El impacto alcanzaría cerca de un tercio de las exportaciones
El presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz, explicó que el nuevo arancel afectaría aproximadamente al 30 por ciento de las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos.
"Nosotros exportamos alrededor de 15.000 millones de dólares. Esto impactaría cerca de 5.000 millones de dólares en exportaciones", señaló Díaz. Según el dirigente gremial, el incremento representaría pagos adicionales por alrededor de 125 millones de dólares, recursos que reducirían la competitividad de los exportadores colombianos.
Asimismo, en un comunicado, Analdex advirtió que la medida llega en un momento especialmente complejo para el comercio exterior y explicó que el nuevo arancel se suma a la apreciación del peso colombiano, fenómeno que ya venía reduciendo los ingresos en moneda local de los exportadores mientras buena parte de sus costos continúa denominada en pesos.

Además, alertó que Colombia quedará con una desventaja arancelaria de 2,5 puntos porcentuales frente a competidores como Ecuador, México, Guatemala, Honduras y El Salvador, cuyos productos enfrentarán un gravamen adicional del 10 por ciento. La situación también genera diferencias frente a varios competidores asiáticos en sectores manufactureros.
Para los gremios, el mayor riesgo no está únicamente en el aumento del impuesto. La preocupación radica en que las empresas colombianas podrían perder participación en uno de sus mercados más importantes frente a países cuyos productos ingresarán con menores costos.
En mercados altamente sensibles al precio, como el de confecciones, flores o algunos alimentos procesados, una diferencia de apenas unos puntos porcentuales puede influir en las decisiones de compra de los importadores estadounidenses. También Analdex advirtió que esa brecha podría afectar contratos de exportación, reducir márgenes empresariales e incluso modificar decisiones de abastecimiento por parte de compradores internacionales.
¿Puede eliminarse el arancel?
Pese al nuevo escenario, tanto AmCham como Analdex consideran que todavía existe una oportunidad para revertir la medida. María Claudia Lacouture aseguró que el cambio de Gobierno abre un espacio para fortalecer el diálogo bilateral con Estados Unidos y avanzar rápidamente en la adopción de las medidas que exige Washington.
"Existe un optimismo prudente sobre la posibilidad de avanzar rápidamente en la adopción y aplicación de las medidas requeridas y, a partir de resultados verificables, solicitar a Estados Unidos la revisión del arancel", explicó la experta.

Por su parte, Javier Díaz reveló que durante una reunión con el vicepresidente electo conocieron que funcionarios estadounidenses manifestaron disposición para iniciar una negociación una vez asuma el nuevo Gobierno colombiano. Según explicó, la idea sería implementar el mecanismo jurídico que exige Estados Unidos y, posteriormente, negociar una reducción gradual del gravamen hasta llevarlo nuevamente a cero.
Por otro lado, el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), Bruce Mac Master, aseguró en una entrevista con La FM que el incremento del arancel representa un golpe adicional para la competitividad de las empresas colombianas, especialmente en un contexto marcado por mayores costos laborales, la revaluación del peso y las dificultades que enfrentan los exportadores para mantener su participación en el mercado estadounidense.
Además, explicó que entre el 30 por ciento y el 33 por ciento de las exportaciones colombianas se verán afectadas por el nuevo gravamen, lo que equivale a cerca de 5.000 millones de dólares en ventas hacia Estados Unidos. "Es un incremento del 25 por ciento", señaló al comparar el paso del arancel del 10 por ciento al 12,5 por ciento.

El dirigente gremial indicó que el nuevo arancel se suma a otros factores que ya afectan la capacidad exportadora del país. "No solamente el tema del dólar, el tema de los costos laborales", afirmó, al señalar que durante el último año los empresarios han enfrentado varios incrementos en sus costos de producción, mientras la apreciación del peso reduce la competitividad de los productos colombianos en el exterior.
El reto del próximo Gobierno
Por otro lado, Analdex consideró que la prioridad será construir un mecanismo legal sólido que prohíba el ingreso de mercancías producidas con trabajo forzoso y que cuente con herramientas reales de aplicación.
El gremio sostuvo que ese sistema deberá incluir criterios de riesgo, mecanismos de trazabilidad, mayores facultades de control aduanero y coordinación entre las diferentes entidades del Estado. También insistió en que no basta con modificar la norma, sino que será necesario demostrar que las medidas realmente funcionan.

Además, pidió fortalecer el diálogo con el Gobierno estadounidense, presentar una hoja de ruta verificable y trabajar conjuntamente entre el Estado, los gremios y el sector privado para recuperar la competitividad de las exportaciones colombianas.
Finalmente, el gremio advirtió que el país no solo deberá gestionar la reducción del nuevo arancel, sino también avanzar en soluciones para disminuir los costos logísticos, energéticos y regulatorios, facilitar el acceso a financiación y mejorar la competitividad del aparato exportador colombiano, de manera que el ajuste no recaiga únicamente sobre las empresas.
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