“Lo que tiene estancada a la economía es la falta de confianza”: entrevista con Mauricio Cárdenas

Mauricio Cárdenas Santamaría, exministro de Hacienda.

Crédito: Asobancaria

9 Junio 2024

“Lo que tiene estancada a la economía es la falta de confianza”: entrevista con Mauricio Cárdenas

En entrevista con CAMBIO, el exministro aseguró que la narrativa del Gobierno ha afectado la inversión y, por ende, el crecimiento. Hizo un llamado a la unidad entre los sectores privados y cuestionó el nivel de gasto actual del Gobierno.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

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El gobierno de Gustavo Petro se ha caracterizado por enviar mensajes que no siempre le sientan bien al mercado y a las empresas. Según el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, esto ha sido la piedra en el zapato para la recuperación de la economía. Cárdenas conversó con CAMBIO en el marco de la 58° versión de la convención bancaria de Asobancaria. Cuestionó la narrativa del Gobierno y su efecto en la economía, habló sobre las reformas y las preocupaciones fiscales que hay en el país. 

CAMBIO: Aunque la economía colombiana está en un proceso de desaceleración, ¿qué tan preocupantes son las tasas bajas de crecimiento que muestra la economía? 

Mauricio Cárdenas: La economía está estancada, más que una economía en recesión. Una recesión es algo cíclico, de lo que se entra y se sale. Sabemos bien cómo se sale: con políticas de estímulo, políticas anticíclicas y choques. Aquí no hay nada de eso sobre la mesa. El Gobierno no tiene un programa de choque para sacar adelante a la economía. Lo que tiene estancada a la economía es la falta de confianza que ha afectado mucho la inversión

La inversión en Colombia normalmente era 24 por ciento del PIB, y ahora está en 17 por ciento del PIB, mientras que en México y Brasil la inversión viene subiendo, solo por comparar. 

CAMBIO: ¿De dónde viene ese problema de confianza? 

M.C.: Tiene dos componentes. No es solo el Gobierno con sus amenazas permanentes de reforma y de cambio, sus ataques a un sistema en el que el sector privado juega un papel importante en muchos sectores, como infraestructura, energía eléctrica, salud y las pensiones. No es solo eso sino que también ha logrado contagiar al país de pesimismo. El país está amplificando, hablando, multiplicando y haciéndole eco a esos mensajes del presidente que lo que generan es una especie de niebla en la que nadie puede ver más allá del titular de cada día. 

No es solo un problema del presidente. También es un problema de nosotros, por fuera del gobierno, que nos hemos dedicado a hacerle eco a eso. La economía no va bien y a nadie le conviene que se vaya a pique. Mi tesis es que una crisis económica le conviene al presidente porque le echa la culpa a alguien más, a la historia, a los últimos 200 años, a los últimos 30 años o a los últimos cuatro, y no dirá que la recesión es por cuenta de él. El presidente no se responsabilizaría por una crisis, pero sí la utilizaría porque podría declarar un estado de emergencia, y en el marco de eso, expedir unos decretos que no ha podido hacer por vía legislativa. 

CAMBIO: ¿Cuáles son los riesgos de una declaratoria de emergencia económica? 

M.C.: La gente cotidianamente dice que no es problema porque una emergencia puede ser tumbada por la Corte Constitucional, porque los decretos que se expidan tienen que ser aprobados posteriormente por el Congreso y la misma emergencia tiene su control. Pero acá estamos en unos escenarios en los que se aplica más, no lo que históricamente ha pasado, sino lo que podría pasar. Nadie puede descartar una emergencia que, por ejemplo, dé pie en tiempo récord a un decreto que convoque a una reforma a la constitución. 

CAMBIO: El Gobierno avanza en el Congreso con un paquete de reformas sociales. ¿Qué opina de esos proyectos? 

M.C.: En las próximas dos semanas la única reforma que tiene oportunidad de pasar es la pensional. Yo estoy de acuerdo con que la reforma pensional es buena y merece ser aprobada. Hay un tema que corregir y es quién va a manejar la plata. Yo estaba más tranquilo cuando era el Banco de la República el que administraba el Fondo del Ahorro; ahora no estoy tan tranquilo. Creo que esa es la única reforma que va a salir, y ojalá, desde el punto de vista económico, sea la única que le salga a este Gobierno. 

Eso por dos razones: una, porque es buena y ayuda a mejorar el sistema pensional, y dos, porque es una forma de decirle al presidente esto no es contra usted, ni contra lo que ha promovido, es contra las cosas malas que quiere hacer. Las cosas buenas se aprueban, como la pensional. La reforma a la salud, por ejemplo, es una mala idea. 

CAMBIO: Al Gobierno se le ha criticado por el costo de estas reformas. ¿Cómo se puede equilibrar esto con los gastos que hoy ya tiene el Gobierno?  

M.C.: Ni siquiera en la pandemia, en que había que comprar vacunas, instalar UCI, ayudar a los sectores que se quedaron sin ingresos, ni siquiera en ese entonces se había gastado tanto como país como se está gastando ahora. El gasto del Gobierno nacional es el más alto de toda la historia. Nunca habíamos tenido un Gobierno que gastara tanto. 

Eso es aún más grave si pensamos en que tenemos un Gobierno que no tiene plata. Los ingresos están cayendo. Vamos para una situación de mayor déficit fiscal y eso implica o una mayor tasa de cambio o una mayor tasa de interés. 

CAMBIO: Justamente por esa situación el Gobierno está mandando señales claras de modificar la regla fiscal. ¿Cuáles son los problemas de querer cambiarla? 

M.C.: El 15 de junio tendremos más información que hoy, cuando se publique el Marco Fiscal de Mediano Plazo del Gobierno. Ahí veremos si se va a cumplir lo que dijo en enero, que era un nivel de déficit fiscal de 5,2 por ciento, o si va a tolerar un déficit mucho más alto. Se tiene que sincerar. También puede que nos diga que se harán los ajustes que se requieren para cumplir con la regla fiscal. Hay que esperar. 

Lo natural y lo que debe ocurrir es un recorte de gasto. Todo el mundo entiende que el gasto se debería recortar en alrededor de 15 billones de pesos. Es lo que debería hacer el Gobierno, pero es muy difícil porque necesita desprenderse del proceso electoral. No hay que pensar en las elecciones de 2026 sino pensar en 2024. 

CAMBIO: ¿Qué recomendaciones tiene para reactivar la economía? 

M.C.: Lo que más podría servir es soltar los subsidios a la vivienda. Hay 17.000 subsidios para la cuota inicial pero que no están respaldados con subsidios para la tasa de interés. Y las familias no compran entonces porque no tienen cómo pagar el crédito. Además, hay que empezar ya un plan de infraestructura, y la primera fase debería ser el lanzamiento de una nueva ola de concesiones de infraestructura. 

CAMBIO: Impulsar el crédito es difícil con tasas de interés altas. ¿Qué se puede hacer en ese proceso mientras baja la inflación? 

M.C.: Yo estoy tranquilo. Sé que la inflación va a bajar y terminará el año cercana al 5 por ciento y creo que a finales de 2025 estará por debajo del 4 por ciento, y el Banco de la República seguirá bajando la tasa de interés. Pero ahí no va a estar la recuperación de la economía colombiana. No habrá recuperación de la economía colombiana mientras haya pesimismo. 

El pesimismo surge de esa narrativa en la que nos tiene completamente involucrados el Gobierno. Por los cambios, las reformas y el hostigamiento al sector privado. Y esa narrativa no nos deja generar confianza. El 2024 será un año determinante: o nos hundimos o nos unimos y hablamos de generar apoyos entre los diferentes sectores. 

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