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Colegio Pablo Herrera en Cajicá (Cundinamarca). Foto: Fundación Alquería Cavelier.

Quince años de transformar sueños en oportunidades: la Fundación Alquería Cavelier celebra su legado educativo

En un emotivo foro celebrado este 1 de octubre de 2025, Carlos Enrique Cavelier recordó los orígenes de la Fundación Alquería Cavelier y rindió homenaje a los rectores, docentes y estudiantes que han hecho posible que más de 146.000 jóvenes de Cundinamarca accedan a una educación pública de calidad y a la universidad. La meta, dijo, es clara: liderar una revolución educativa en Colombia.

Por: Juan David Cano

El auditorio estaba lleno de rostros expectantes: rectores de colegios públicos, maestros que han acompañado generaciones, estudiantes becados y autoridades educativas de Cundinamarca. La Fundación Alquería Cavelier conmemoró sus 15 años de existencia con un foro que, más que una ceremonia, fue un espacio para reflexionar sobre el pasado, honrar los logros y proyectar el futuro.

“Las organizaciones no siempre nacen de un momento para otro. Su periodo de gestación puede ser de años o décadas. Vienen de ideas sueltas, a veces confusas. Y también de sus estaciones. La creación de la Fundación Alquería Cavelier es una mezcla de varias de ellas”, dijo Carlos Enrique Cavelier, presidente de la Fundación, en la apertura del encuentro.

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Carlos Enrique Cavelier, coordinador de sueños de Alquería y presidente de la Fundación Alquería Cavelier. Foto: Fundación Alquería Cavelier.

La audiencia escuchó en silencio mientras Cavelier hilaba recuerdos de su infancia en Cajicá, de los contrastes entre las escuelas públicas a las que asistían los niños de su pueblo y las aulas del Liceo Francés de Bogotá donde él estudiaba. “El contraste que siempre me produjo sentarme a observar de niño las clases de la escuela de Cajicá y las diferencias con la mía… Me fue creando un nudo en el corazón”, recordó con voz firme.

De los contrastes a la acción

La semilla de la Fundación se gestó en esa preocupación temprana. En su paso por el Concejo de Cajicá en los años ochenta y luego como diputado, Cavelier impulsó becas universitarias para los mejores estudiantes de colegios oficiales. Pero los esfuerzos aislados no eran suficientes.

En 2008, tras conocer un modelo de integración educativa entre colegios privados y públicos en Chía, Cavelier comprendió “la llave mágica: el rol transformador de los rectores”. Dos años después, nació la Fundación Alquería Cavelier, con una misión clara: mejorar la calidad de la educación pública y abrir caminos hacia la universidad para los jóvenes más talentosos.

“Yo no puedo dejar a niñas y niños sobresalientes, con puntajes enormes, sin universidad. Eso es cortarles la vida”, afirmó previamente en una conversación con CAMBIO, en la que recordó que ese compromiso fue la chispa para crear el programa de Talentos Excepcionales, que hoy suma 529 becados, de los cuales 210 ya se graduaron y han escalado hacia empleos estables. Más de 10 de ellos han continuado estudios de posgrado en países como Estados Unidos, Francia, España y el Reino Unido.

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Colegio Pablo Herrera en Cajicá (Cundinamarca). Foto: Fundación Alquería Cavelier.

Educación de calidad para miles de estudiantes y las historias que inspiran

Si bien el apoyo a jóvenes destacados ha sido emblemático, la Fundación entendió pronto que no bastaba con impulsar a los mejores; era necesario transformar todo el ecosistema educativo. Así nació en 2012 el Programa de Mejoramiento de la Calidad Educativa (PROMCE), que combina fortalecimiento del liderazgo escolar**, formación docente, desarrollo socioemocional, escuela de familias y preparación para las Pruebas Saber 11.**

Hoy, el impacto es tangible: 146.609 estudiantes, 7.475 docentes y 426 directivos docentes han sido beneficiados en 200 instituciones educativas oficiales de 93 municipios de Cundinamarca. Gracias a este trabajo, el departamento alcanzó en 2024 el cuarto lugar nacional en las Pruebas Saber 11, con 261 puntos, superando a Bogotá y a solo seis puntos del líder, Quindío. “Nuestro objetivo es ser los mejores del país y superar los 300 puntos en las pruebas Saber en la próxima década. Y más allá, queremos que Colombia encabece las pruebas Pisa en América Latina”, enfatizó Cavelier.

El verdadero sentido de las cifras se revela en las historias personales, como la de Brayan Leonardo Patarroyo, egresado de un colegio público de Cajicá que, gracias a la Fundación, estudió dos carreras en la Universidad del Rosario y hoy cursa una maestría en Rusia con beca completa. O la de Mateo Chilito, quien ingresó a la Universidad de los Andes con una beca de la Fundación y, por su desempeño, fue invitado a un programa de verano en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

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El poder de los rectores y maestros

Durante el foro, Cavelier rindió homenaje a los rectores que han liderado la transformación de las escuelas públicas de Cundinamarca. Recordó a Carmen Martínez y su lema “sin exigencia no hay excelencia”, que inspiró los primeros avances en Cajicá. También agradeció el trabajo de los docentes: “Cada día reciben bajo sus alas a más de 400.000 niños. Su dedicación es la base para que todo lo que soñamos sea posible”, dijo.

En 15 años, la Fundación no solo ha cambiado indicadores, sino que ha logrado que los colegios públicos de Cajicá se conviertan en referentes nacionales de calidad educativa. Pero su misión no ha terminado allí. De cara a los próximos 15 años, la Fundación se propone liderar una verdadera “revolución educativa”. “Queremos que Colombia logre, como Vietnam, alcanzar los niveles de calidad educativa de Europa. Eso requiere una inversión sostenida de al menos 3 billones de pesos anuales durante una década y fortalecer las 97 secretarías de Educación para que puedan trabajar directamente con los 22.000 rectores del país”, explicó Cavelier.

Y citó a Aristóteles: “Solo una mente educada puede comprender un pensamiento diferente al suyo sin necesidad de aceptarlo. Esa es la base de la democracia y del desarrollo”. La celebración de los 15 años de la Fundación Alquería Cavelier no fue solo un repaso de logros, sino una invitación a perseverar. “Gracias a todos por acompañarnos en esta quijotada maravillosa que busca convertir los sueños de infancia en realidades tangibles”, concluyó Cavelier.

Un foro con voces clave: Escuelas que inspiran: liderazgo, cultura e innovación para transformar comunidades educativas

Después de la intervención de Cavelier, la celebración continuó con un foro que mantuvo la atención de un auditorio colmado de rectores, docentes, estudiantes y líderes sociales. Bajo la moderación de Andrea Escobar Vilá, directora ejecutiva de Empresarios por la Educación, el espacio giró en torno a una idea central**: las escuelas se transforman cuando el liderazgo, la cultura institucional y la innovación se unen con las familias y las comunidades.**

El debate reunió a tres voces que encarnan miradas complementarias sobre el futuro de la educación en Colombia: Raquel Bernal, rectora de la Universidad de los Andes y una de las economistas que más ha investigado sobre la educación inicial; Patricia Castañeda, gerente del Programa de Mejoramiento de la Calidad Educativa de la Fundación Alquería Cavelier y maestra de formación; y Luis Javier Castro, empresario y fundador de Mesoamérica Investments, reconocido por su trabajo en alianzas público-privadas.

Bernal abrió el diálogo poniendo el foco en la raíz de la desigualdad. “Si yo tuviera los recursos, los pondría en la primera infancia, porque allí es donde se evita que nazcan las brechas”, dijo, explicando que los primeros años de vida —desde la concepción hasta los cinco o seis años— son decisivos para el desarrollo del cerebro**. “Es la época en que los niños aprenden a aprender. Si se dejan pasar esos años, después es más difícil lograr las mismas habilidades. La cobertura sin calidad es una promesa de equidad incumplida”.**

A su turno, Patricia Castañeda aportó la perspectiva de quien ha pasado décadas frente a un tablero. Desde su experiencia en el aula y en la gestión de sistemas educativos, destacó tres pilares para el cambio: “La confianza y el clima escolar positivo en la institución educativa son fundamentales. Potenciar la vocación de los maestros y estar muy pendientes de su salud física, mental y emocional permite que el aula se transforme por sí sola”.

El empresario Luis Javier Castro cerró el panel con una reflexión sobre el papel de las alianzas público-privadas y la cultura institucional. Recordó su vínculo con Alquería: “La educación es el gran ecualizador. Lo que hace la Fundación es acercar al sector público un capital flexible e innovador para ayudarle a mejorar la calidad y convertir la educación en un bien público. Pero el cambio no se logra solo con recursos ni con tecnología, sino con un cambio cultural profundo dentro de las propias escuelas”.

El foro concluyó con la sensación de que el verdadero motor de la transformación está en la suma de esfuerzos: las políticas públicas, el sector privado, los rectores, los docentes y las familias. Como sintetizó la moderadora Andrea Escobar: “Cuando una escuela cree en sí misma, cuando una familia participa, cuando un rector se forma en liderazgo y cuando una alianza se convierte en confianza, allí sucede la transformación”.

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