
Nacionalismo, religión y farándula: adentro del ‘rally’ criollo de Abelardo de la Espriella
Abelardo de la Espriella, candidato presidencial
Más de 15.000 personas respondieron a la convocatoria del abogado en el Movistar Arena de Bogotá. CAMBIO estuvo en el evento para saber quiénes son sus potenciales electores. En las tribunas hubo desde fanáticos de Trump y cristianos, hasta veteranos de la fuerza pública y empresarios.
Por: Mateo Muñoz
“Yo fui profesora de materias generales y me tocó por allá en la parte del Valle. Y un muchacho llegó y me dijo: ‘(Imitación de acento del Pacífico colombiano) Profesora Barbarita, ¿el examen va a estar muy difícil?’. Le dije: ‘pa´l que estudió no’, y me dijo ‘racista’”.
Este chiste del humorista de Sábados Felices César Corredor le sacó una carcajada a Jaime y lo desacomodó de la silla que estaba ocupando en el tercer piso del Movistar Arena.
Es un pequeño empresario de Bogotá, no supera los 60 años, viste de camisa a cuadros dentro del pantalón caqui y unos tenis cuidadosamente escogidos para combatir el cansancio de un evento así. Jaime no vino solo: llegó a la convención de Abelardo de la Espriella con su hija, su esposa, una cuñada y una vecina.
Todos están fascinados con la puesta en escena: luces, música, presentadores, invitados especiales. Por ello, respondieron con risa al ácido y racista apunte de Corredor, quien dedicó el resto de sus tres minutos de aparición en cámara a hacer chistes sobre el senador Iván Cepeda, a quien calificó como el ‘señor ese’ y veladamente le dijo ladrón.
Según Jaime, conocieron el evento dos días antes por las redes sociales de De la Espriella. Su hija fue la encargada de gestionar las entradas a través de la página de Tu Boleta. Aunque el acceso era gratuito, todos los asistentes debían presentar el tiquete físico o digital para controlar el aforo. Incluso, el mismo día del evento, se ubicaron a varias personas en el inicio de la fila para obsequiar boletas a curiosos de última hora que no habían hecho el trámite en línea. Según el equipo del candidato, al final entraron cerca de 16.000 personas.

“El doctor Abelardo me gusta porque dice las cosas sin filtro y tiene el talante para arreglar esto: es que vamos muy mal”, dice Jaime. Aunque prefiere no profundizar en los detalles de su negocio, asegura que la tensión con Estados Unidos y una eventual escalada arancelaria ‘lo jodería’. “Este man (De la Espriella) está preparado, tiene mundo, habla inglés, no como Petro”, señaló el empresario.
A su lado está su esposa, que tiene la mirada fija en Eva Rey, la comunicadora y socialité española contratada para amenizar el evento. Su presencia no es cómoda para muchos. Algunos comentarios se alcanzan a colar entre el ruido. “Es como muy vulgar, ¿no?”, dice una señora de edad avanzada que se ruborizó cuando Rey alabó el ‘culito’ del abogado Iván Cancino, quien a su vez se subió al escenario a alabar a De la Espriella.
En el sector donde está la escandalizada mujer es fácil identificar a varios católicos y cristianos fervorosos. Algunos se ‘delatan’ por sus escapularios y otros por la emoción que les dio ver la interpretación del Aleluya por parte de la cantante Maía, quien apareció inmaculada y vestida de blanco en un performance celestial.
Carmen es una de las creyentes que llegó al evento en un grupo que se armó en una iglesia evangélica de Engativá. “Vinimos siete personas que compartimos la preocupación porque este país va para el abismo. Ya no hay valores, se perdieron”, dice esta mujer que aparenta un poco más de 50 años. Es clara en advertir que nunca había asistido a un evento político y comentó, con gracia: “de saber que eran así de entretenidos, habría venido antes”.

Y es que Carmen no la puede estar pasando mejor. Nunca había podido ver ‘de cerca’ a uno de sus mayores referentes espirituales: el pastor Miguel Arrázola, el poderoso predicador cartagenero, dueño de una iglesia con cara de empresa de la fe. “Me da mucha confianza que Abelardo tenga a Dios como su bandera”, explica.
Arrázola se encargó de bendecir al candidato, a la convención y al movimiento Defensores de la Patria. “A partir de hoy, la cruz vuelve a ser ondeada en todo el territorio nacional [...] que Dios le envíe una orden de desalojo al huésped oscuro de la Casa de Nariño. Colombia clama por líderes que tengan temor de Dios”, dijo el pastor que tiene antecedentes en impulsar campañas como la de Óscar Iván Zuluaga en 2014 y la del ‘No’ en el plebiscito de 2016. En ese entonces dijo a sus feligreses que el país se le iba a “entregar al diablo”.
“Declaro que Colombia será la Israel de Suramérica”, fue la frase con la que culminó la prédica ‘express’ de Miguel Arrázola.
En el escenario también apareció Raúl Rubio, fundador de la Congregación Mesiánica Yovel, un movimiento cercano al judaísmo. “Cuando una nación bendice a Israel, esa nación es bendecida y Colombia es una nación que ama al pueblo judío, que ama a Israel”, dijo Rubio, mientras en las tribunas se ondeaban varias banderas de ese país de oriente medio.
Pero la maquinaria espiritual también fue intergeneracional. Aunque Arrázola y Rubio no tienen tanta cabida en los jóvenes, Daniel Habif sí. El orador y conferencista mexicano, imbatible en redes sociales y experto en motivar, hizo lo propio con los asistentes al Movistar Arena. Les habló de Miguel Uribe y Carlos Mazo, el alcalde mexicano asesinado días atrás. Los reivindicó como mártires y a Abelardo de la Espriella como el único salvador de la democracia latinoamericana.
Esteban, un joven universitario de 20 años, se emocionó casi hasta las lágrimas con Habif: “es increíble cómo Abelardo pudo convocar figuras tan inalcanzables”. Y, antes de la intervención del candidato, corrió a maquillarse la cara de tigre en un stand que dispuso la campaña para eso. Vino en un ‘parche’ de siete amigos, además de sus papás, un tío y un primo. Compartieron la convocatoria por el grupo de WhatsApp de la familia y no le vieron problema a gastar su lunes festivo así.
“Me gusta Abelardo porque dice lo que toca decir y a muchos les da miedo. Por eso también me gusta Jerome”, dice Esteban, refiriéndose a la joven creadora de contenido que también pasó por la tarima del evento.
En los corredores del Movistar también se ve a varios reservistas, exoficiales y exsuboficiales del Ejército y la Policía. Hernando es uno de ellos, tiene una gorra de veterano, vino de Fusagasugá con otros amigos y dice que De la Espriella puede “recomponer la seguridad fortaleciendo la fuerza pública”. Además, cree que el abogado es el reemplazo de Miguel Uribe Turbay.
Para gusto de Hernando y otros cientos de asistentes interesados en las Fuerzas Armadas, en el evento hubo desde un homenaje a los veteranos hasta la Oración por la Patria a viva voz, pasando por la intervención del general retirado Enrique Zapateiro, quien pidió pista como eventual ministro de Defensa. Muchos de la maquinaria de los uniformados se extasiaban cada vez que se pedía un “firmes por la Patria” con el saludo militar y el golpe de talón.

Los ‘oportunistas’ siguen siendo un dilema
En contraste con los invitados que movieron fibras en los asistentes a la convención de Defensores de la Patria, hubo otros que despertaron malas caras. Uno de los primeros en salir fue el representante Miguel Polo Polo, quien prometió el regreso de los bombardeos y la aspersión con glifosato. Sin embargo, después de su oda a De la Espriella aprovechó para meter su cuña de campaña. “Seré un gladiador en el Congreso de Abelardo”, dijo.
En un sector del segundo piso se empezó a susurrar mientras el congresista hablaba en el escenario. “Es un oportunista, muy ‘avión’. Eso sí no me gusta: esa gente, así como doble, no, no va’, apuntó una señora. Las sensaciones fueron parecidas, con otras caras ya conocidas de años en la política y que se subieron a la tarima: la exfiscal Viviane Morales, su esposo Carlos Alonso Lucio y Enrique Gómez Martínez. “Ese Enrique sí es un ‘pato’, no sé qué hace ahí’, dijo un asistente al evento, mientras otro señaló: “Lo que más me gusta de Abelardo es que está por fuera de los partidos”.
Sin embargo, una de las más aplaudidas de la noche fue la congresista Lina María Garrido, de Cambio Radical. La representante de Arauca saltó a la fama por su discurso del 20 de julio y se ha mostrado como una voz fresca de la oposición, a diferencia de Morales, Lucio, Gómez o el mismo Polo Polo.
Pero también hubo otros guiños políticos menos controversiales y más estratégicos para De la Espriella. La congresista republicana María Elvira Salazar envió un video, así como el politólogo argentino Agustín Laje. Ambos se habían mostrado cercanos hasta hace unos meses a la candidatura de Vicky Dávila. Lo mismo que la periodista María Andrea Nieto, excompañera de Dávila en la revista Semana y quien asistió al Movistar Arena y subió varias publicaciones a sus redes sociales.
Pero no hubo ni un solo asistente de un espectro más moderado o de centro. En ese terreno, todavía es una incógnita el poder de convocatoria de De la Espriella. Aunque la espectacularidad de su evento (al estilo de una convención republicana) mostró los dientes a sus competidores de la derecha, no fue precisamente una reivindicación a la pluralidad y las ideas moderadas. Si bien el candidato no habla de extrema derecha sino de “extrema coherencia”, sus invitados y discurso pusieron una cerca ideológica muy alta para potenciales aliados menos radicales.
“Esperemos que a todos esos que están asustados les lleguen las imágenes de esta convención. Aquí están las bodegas, aquí están los ‘bots’”, dijo De la Espriella en su discurso, como parte de un mensaje dirigido a sus competidores en la derecha y a sus rivales de la izquierda.
Sin embargo, restan seis meses de campaña y, como primer paso, Abelardo de la Espriella dio un exitoso campanazo. Hay un fenómeno político que trasciende de las redes, que se soporta en la Patria, Dios, la familia y las Fuerzas Militares. Una campaña que mezcla lo mejor y lo peor de las experiencias de Trump, Bukele y Milei y que tiene en el radar no ser un comodín, sino una opción real para la primera vuelta.
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